Analizando un comunicado virulento

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La semana pasada la dictadura Ortega-Murillo a través de su canciller Valdrack Jaentschke publicó una virulenta nota de prensa contra Costa Rica en un lenguaje poco diplomático que ha sido calificada por opositores como una cuasi declaratoria de guerra.

La nota llega al extremo de afirmar que “en tiempos pasados y no una vez, Costa Rica pretendió tomarse y ocupar Nicaragua y llevaron su megalomanía y narcisismo delirantes al extremo de colocar su bandera en nuestras reliquias y ciudades patrimoniales, como Granada”.

Cualquier incauto podría creer que la implicación de que la bandera tica haya ondeado en el Castillo de la Concepción, en Rivas y Granada durante la Guerra Nacional contra el ejército filibustero de William Walker en 1856 fue en señal de conquista territorial y no porque acudieron en auxilio en defensa de nuestra soberanía para expulsar al filibustero de nuestro territorio.

En dicha campaña, el ejército expedicionario tico que, en ese entonces, era el más grande y mejor equipado de Centroamérica, bajo las órdenes del expresidente Juan Rafael Mora pagó un altísimo costo en vidas humanas y fue el primero de los ejércitos centroamericanos en acudir a luchar contra Walker en Rivas, en las tres batallas que tuvieron lugar en esa ciudad, así como en Río San Juan y Granada.

Es cierto que ondeó la bandera tica en Granada entre octubre y diciembre de 1856, cuando los ejércitos centroamericanos liderados por Costa Rica sitiaron y finalmente lograron expulsar a Walker de esta ciudad; pero antes de retirarse de Granada por el lago, Walker ordenó a su lugarteniente Charles Henningsen quemarla totalmente y este dejó sobre sus ruinas aquel famoso rótulo “here was Granada” (aquí fue Granada).

También ondeó la bandera tica en El Castillo de la Concepción cuando en 1857 los costarricenses se tomaron esta fortaleza colonial y San Carlos para establecer el control sobre la Ruta del Tránsito, evitando así que llegaran refuerzos y abastos desde la costa este de los Estados Unidos a las tropas de Walker, que estaban sitiadas en Granada y posteriormente en Rivas por los ejércitos centroamericanos que acudieron en defensa de la soberanía nacional. Ondeó pues en señal de liberación y no en señal de conquista territorial.

Ahora los ticos han acogido en su territorio brindando refugio y libertad a miles de nicas perseguidos por la dictadura totalitaria, a como también lo hicieron durante la lucha contra la dinastía de los Somoza, cuando no sólo brindaron asilo y seguridad a los nicas que luchaban contra la dictadura, sino que hasta prestaron su territorio para que se organizaran, incluso allí vivieron Ortega y Murillo.

¿Pero cuál fue el motivo que provocó semejante diatriba irrespetuosa e inaceptable contra Costa Rica, que está redactada en un lenguaje tan duro, que podría provocar incluso la ruptura de relaciones?

El canciller costarricense Arnoldo André Tinoco, en su calidad de Presidente Pro-Tempore del SICA en un lenguaje diplomático le dio un plazo de 10 días a la Cancillería de Nicaragua para que presente una nueva terna de candidatos para ocupar la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA) “los que deben cumplir los requisitos de imparcialidad, independencia de criterio y que no reciba instrucciones de los gobiernos, con el objetivo de que quien sea electo por los Estados miembros se adhiera a los principios fundamentales de dicho organismo”.

La solicitud, aunque está hecha con un lenguaje diplomático, contiene una verdad incuestionable: en la dictadura totalitaria Ortega Murillo no podría sobrevivir un funcionario que tenga dichas características. Ni que el plazo se extienda a 10 años en lugar de 10 días podrán encontrarlo actualmente en todo Nicaragua. Precisamente esa es una condición elemental para trabajar en el sector público y si en la época de los 80 la consigna fue “¡Dirección Nacional Ordene!”, hoy la consigna es copresidenta, mejor dicho, ¡Co-dictadora Ordene!

El canciller Tinoco “amenaza” a la dictadura al afirmar que “de no concretarse la presentación de una nueva terna que cumpla con estos requisitos en un plazo de 10 días, esta Presidencia tomará las medidas procedentes para resolver el impasse impuesto por la República de Nicaragua al Sistema de Integración Centroamericana”.

De la referida solicitud y plazo, que evidentemente no podrán ser cumplidos por la dictadura Ortega Murillo, sólo le quedará una alternativa: continuar en su afán de aislamiento internacional y salirse también del SICA.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados” y “Un cauce hacia la democracia”.

Opinión
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