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La Copa Oro sigue siendo una tarea pendiente en la etapa de Marco Antonio Figueroa con la Selección Nacional. La primera clasificación de 2023 quedó con un amargo sabor por la descalificación de la Concacaf y la segunda oportunidad dejó un sabor similar al ser superado 0-1 (0-2 global) por Guadalupe, un rival superior en las dos áreas tanto en lo físico y lo futbolístico, acabando con la ilusión de remontar este martes la eliminatoria como sucedió hace ocho años contra Haití.

El Fantasma Figueroa alineó lo mejor disponible en todas las líneas. Matías Belli y Ariel Arauz, los cambios que mejor lucieron el pasado viernes, tomaron el mando de la media cancha. Guadalupe sabía lo que le esperaba y salió por el partido sin especular. Jocelyn Angloma mandó al equipo a posicionarse en tres cuartos de cancha, cerrando líneas de pases y presionando en esa zona del campo. El plantel caribeño tenía claro qué hacer sin balón y cuando lo recuperaba tras un robo o perdida empleó transiciones rápidas para sorprender a la defensa. Nicaragua estaba atenta a cada movimiento e interceptó las jugadas de peligro a excepción de un pase filtrado que terminó en gol fuera de juego.
Nicaragua salió a ser protagonista. Belli y Arauz pidieron el balón. El juego de la selección pasó por sus pies. Los dos empujaron al equipo al frente abriendo líneas de pases por el centro o los costados para Byron Bonilla, quien fue un dolor de cabeza para la defensa. El granadino andaba inspirado y algunas veces lo frenaron con faltas cerca del área de las cuales sacó el máximo provecho con un tiro libre que se estrelló en el travesaño al minuto 43. Cuando el rival tapó todos los espacios y no dejaba opción de pase, Belli y Arrauz dispararon de larga distancia. El remate más peligroso fue de Arauz (44) a las manos del arquero que pasó algunos apuros en la primera parte.

El Fantasma Figueroa mantuvo a los mismos protagonistas en el complemento confiando en que encontrarían la ruta de gol que igualara la serie. Nicaragua tomó el control y arriesgó dejando 30 metros a las espaldas de los centrales, una invitación al rival para contragolpear. Guadalupe trató de capitalizar esa vía, pero la defensa estuvo atenta al corte y anticipó. La única vez que se despistaron les pasaron factura. Pase largo dividido entre el central y el delantero Christian Senneville, quien ganó en el aire el esférico orientándolo a Rafael Mirval. El central Juan Luis Peréz se durmió y no salió a disputar la jugad con Senneville y llegó tarde a tapar a Mirval (64), quien se acomodó y sacó un potente remate pegado al poste que enmudeció a los más de 15 mil fanáticos que ingresaron al Estadio Nacional.
Nicaragua nunca se dio por vencida y siguió intentandolo con remates lejanos de Arauz. También lo intentó Moreno con mucho esfuerzo que resultó insuficiente para vencer a la rocosa defensa caribeña que impuso su futbol para avanzar entre las mejores selecciones de la Concacaf.