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El pasado lunes 17 de marzo, un avión comercial de la aerolínea LANHSA sufrió un accidente, tan un solo un minuto después de su despegue en el aeropuerto Juan Manuel Gálvez, en Roatán, Islas de la Bahía, Honduras.
La aeronave, con 17 personas a bordo, incluyendo pasajeros y tripulación, iba hacia la terminal Guillermo Anderson, en La Ceiba, Atlántida, cuando de un momento a otro, el avión cayó en picada sobre el mar de Roatán.
Caída en picada
En un video divulgado en redes sociales se observa como el avión va sobrevolando con normalidad cuando de repente se realizó un giro brusco hacia la derecha e inmediatamente pierde potencia y cae en picada hacia el mar.
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Ante el siniestro, la presidenta de Honduras Xiomara Castro activó «de manera inmediata el equipo del Comité de Operaciones de Emergencia», conformado por el Cuerpo de Bomberos, fuerzas armadas, Cruz Roja y demás instituciones para ir a socorrer a los afectados del accidente.

Hasta el momento, los cuerpos de los fallecidos ya fueron encontrados, sin embargo, continúan en la búsqueda de piezas del avión que ayuden a esclarecer los hechos.
Víctimas y sobrevivientes
Entre los 12 fallecidos se encuentran el piloto de la nave Luis Araya Arana y el copiloto Francisco Lagos.


Entre los pasajeros, figura uno de los máximos representantes de la música garífuna hondureña Aurelio Martínez Suazo, de 55 años; la familia Mejía Acosta, integrada por Carlos Eduin Mejía Ramos, de 39 años (papá), Alba Rosa Acosta Torres, de 37 años (mamá), Rosmery Nicolle Mejía Acosta y Karla Abigaíl Mejía Acosta de 16 y 11 años respectivamente (hijas).

También se identificaron a Yeimi Alejandra Duarte Urribiera, de 21 años, Seida Siomara Torres, Angie Flores Hernández, Andrea Abigail Flores y Nidia Miralda Benítez.
De la tragedia solamente sobrevivieron cinco personas identificadas como: Helene Odile Guivarch (francesa), Lilian Rosa Ondina Estrada, Alejandra Enríquez Gostas, Jayro Vargas Reyes y Luis Mejía Mejía.
Fallas en el motor
Aunque las investigaciones continúan su curso y rescatistas siguen buscando la caja negra de la aeronave para determinar la causa del mortal accidente. El medio de comunicación hondureño El Heraldo, reveló que algunos expertos creen que la causa del accidente pudo ser una falla grave en el motor del avión.
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Asimismo, se reveló que antes de ese vuelo, la aeronave realizó tres viajes ese mismo día: uno de La Ceiba a Puerto Lempira, luego de regreso a La Ceiba y posteriormente a Roatán. En estos tres vuelos, Aeronáutica Civil de Honduras aseguró que se habían presentado «fallas en el motor», pero luego de inspeccionar el avión dijeron que «podía operar el vuelo siguiente».
Piloto sabía de las fallas
También se reveló que, Luis Araya, piloto de la aeronave, le confesó a su amigo Fausto Medina, antes de abordar, que estaba muy preocupado por las condiciones en las que volaba la aerolínea LANHSA.

«En algunas ocasiones, se negaba a volar. Estos aviones no tenían el debido mantenimiento», dijo Medina a El Heraldo. También afirmó que Araya les advirtió a sus familiares que el avión tenía «desperfectos en el sistema hidráulico».
Se dice que también se hicieron las inspecciones, pero se determinó que podía volar sin problemas. Es por ello, que se asegura que se investigará a los talleres de revisión de la aerolínea, incluyendo las bitácoras de vuelo y algunos documentos que ayuden a esclarecer el caso.
Avión operó por más de 30 años
Según registros publicados por medios de comunicación hondureños, se reveló que el Jetsream 32, fue fabricado en 1989 por una compañía canadiense, es decir, que el avión tenía 36 años de estar en operación.
Sin embargo, autoridades de la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil (AHAC), aseguraron que en Honduras no existe un límite de antigüedad para determinar que los aviones puedan o no volar.