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A un sujeto que fue condenado a inicios de enero por autoadoctrinamiento terrorista y enaltecimiento del terrorismo en España, no le valió haber recitado a Rubén Darío a la jueza en la audiencia que se celebró en la Audiencia Nacional en Madrid.
Además que el sentenciado identificado como Abdelkrim M. (en España no dan a conocer el apellido de los acusados), dijo ante la jueza que Rubén Darío era español y la judicial inmediatamente lo corrigió.
Durante el turno de última palabra en la audiencia de diciembre, Abdelkrim aludió a su juventud para pedir su absolución.
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«Como dicen los poetas, juventud divino tesoro, si te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y lloro cuando no quiero. Esto es lo que ha dicho un poeta que es español que es Rubén Darío. Cuando
a uno se le quita la juventud ya no vuelve nunca», clamó.
«Nicaragüense es Rubén Darío. Pues sí, es bonito el poema. Quede visto para dictar sentencia. Hemos acabado», le corrigió la presidenta del tribunal, la magistrada Teresa Palacios.
De nada le sirvió
Los versos de nuestro gran poeta de nada le sirvieron al acusado, porque a inicios de este mes fue condenado a seis años de cárcel por promocionar, exaltar y justificar los «macabros actos de guerra y aniquilación del enemigo» perpetrados por el Estado Islámico, organización terrorista a la que incitaba a unirse.
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En una sentencia, recogida por Europa Press, la Sala de lo Penal le impone 4 años de prisión por un delito de autoadoctrinamiento terrorista y otros dos años por un delito de enaltecimiento del
terrorismo.
El condenado, que fue detenido en Beniaján (Murcia) en enero de 2022, tenía almacenados más de 2,100 videos y audios de contenido yihadista, entre ellos asesinatos violentos, ejecuciones y discursos de líderes del Estado Islámico, que según los magistrados consumía para radicalizarse.
También, apunta el fallo, los difundía a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería con el fin de incitar a otros a unirse a los postulados de la organización terrorista.

Los hechos probados de la sentencia señalan que el hombre, al menos desde 2013, decidió de forma consciente y voluntaria sumergirse en un intenso proceso de radicalización religiosa mediante el consumo masivo de una gran variedad de contenido.
Los mismos, según la Sala, «resultan eficaces para la captación e incorporación de nuevos miembros dispuestos a pasar a la acción en las diferentes modalidades de actividad terrorista».
Tras asumir ese ideario, siempre según el fallo, el condenado realizó una «intensa tarea de publicación y difusión de dichos contenidos, especialmente a través de las redes sociales Facebook y Telegram, además de utilizar videos e imágenes de la misma naturaleza en su perfil de WhatsApp para enviarlos a otras personas de su entorno».
Reuniones cerca de su casa
La Sala considera que, a través de sus perfiles en las redes sociales, se instruía y alentaba a otros a incorporarse a las ideas radicales y violentas del yihadismo, representado por el Estado Islámico «con
fines de perduración de su existencia y favorecimiento de sus deleznables objetivos».
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A través de los perfiles que usaba, continúa la sentencia, Abdelkrim, de forma voluntaria y consciente, «se formaba y capacitaba, a la vez que propagaba la supuesta bondad de las acciones protagonizadas por dicha organización terrorista y sus satélites, adhiriéndose a sus radicales y violentos postulados».
Todo ello, incide la Audiencia Nacional, «a la vez que pretendía incitar a otros a participar de cualquier forma en las acciones de la referida organización terrorista, con resultado negativo en este último
caso, puesto que las reuniones cercanas a su domicilio a las que convocaba a sus amigos no resultaron eficaces para que aquellos dieran un paso más de adhesión y de acción que los meramente contemplativos de los violentos vídeos y extremistas discursos y manuscritos que les facilitaba».
Es precisamente por este último motivo por el que la Sala de lo Penal le absuelve del delito de adoctrinamiento terrorista del que también le acusaba la Fiscalía.
En su declaración en el juicio celebrado en su contra el pasado mes de diciembre, el acusado descartó que se sintiese un soldado al servicio de Jabhat al Nusra, antigua rama de Al Qaeda en
Siria. «Nosotros no somos igual que ellos, ni formamos parte de ellos, ni tenemos los huevos para ser como ellos. Nada de esto», aseguró.
(Con información de Europa Press)