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A casi siete años del incendio de Indio Maíz, persiste la deforestación
Guardabosques denuncian la instalación de nuevos campamentos de colonos, mientras el bosque sigue sin recuperarse completamente del devastador incendio de 2018
El 3 de abril de 2018, las llamas comenzaron a consumir la Reserva Biológica Indio Maíz, la segunda más importante de Nicaragua. Según ambientalistas y comunitarios, el incendio se originó en la comunidad campesina Siempre Viva, ubicada al norte de Greytown, a unos seis kilómetros del municipio de San Juan de Nicaragua.
Las consecuencias de este siniestro no fueron sólo ecológicas, sino también sociales, marcando un antes y un después en la historia reciente del país, al ser uno de los primeros detonantes de las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en abril de 2018.
Han pasado seis años y, hasta hoy, ni la reserva ni Nicaragua han logrado recuperarse por completo de los sucesos de abril de 2018.
La acusación contra Miguel Ángel Díaz
El 18 de abril de 2018, la Policía presentó a Miguel Ángel Díaz como el responsable del incendio que arrasó con más de 5,000 hectáreas de bosque en Indio Maíz. Su arresto y presentación ante las cámaras mostraron a un joven asustado, de unos 25 años, escoltado por dos policías. Según el relato oficial, Díaz habría iniciado el fuego en su finca El Aguacate, propiedad de su madre, Petrona González Sevilla.
De acuerdo con las investigaciones, el incendio comenzó alrededor de las 2:00 de la tarde del 3 de abril. Fotografías presentadas por la Policía señalaron dos focos: uno a 31 metros al oeste de la finca y otro a 51 metros al sur. Según Díaz, su intención era quemar maleza para sembrar arroz, pero las llamas se salieron de control.
“Pido disculpas por lo que pasó, estoy arrepentido. Mejor no lo hubiera hecho”, declaró Díaz ante las cámaras.
Fue acusado del delito de “incendio y otros estragos”, pero el juicio nunca se celebró. Días después, Díaz fue liberado, y desde entonces se desconoce tanto su paradero como el estado de la acusación en su contra. Incluso en la comunidad Siempre Viva no tienen información sobre él.
Rosario Murillo, en su momento, informó que el incendio afectó 5,945.4 hectáreas, lo que representó el 0.7 por ciento del total de 316,720.62 hectáreas que posee la reserva, según datos oficiales. El régimen Ortega Murillo declaró que el incendio fue controlado el 13 de abril. Sin embargo, una semana después estallaron las protestas, iniciando uno de los períodos de represión más brutales en la historia reciente del país.
Sin embargo, se desconoce qué ha sido de Díaz. El presidente de la Fundación del Río, Amaru Ruiz, dijo a LA PRENSA que sus fuentes le informaron que Díaz solo fue castigado con horas de trabajo comunitario en el municipio.
“Nunca existió una acusación formal. Los comunitarios lo miraron haciendo limpieza en la comunidad. Después de eso tenemos información de que había regresado al sitio que había invadido, pero no podemos confirmarlo”, dijo Ruiz.
Un desastre anunciado
Desde 2016, ambientalistas alertaron sobre la presencia de colonos y agricultores ilegales en Indio Maíz y en febrero de 2017, el Gobierno Territorial Rama y Kriol emitió una notificación a los invasores, a la vez que exigió que abandonaran el área protegida.
En 2017, el medio de comunicación Onda Local denunció el caso de la finca La Haciendita, propiedad del ganadero José Solís Durón, quien había talado aproximadamente 244 hectáreas de bosque dentro de la zona núcleo de la reserva para el engorde de ganado.
Esta actividad no solo destruye el hábitat de especies en peligro de extinción, sino que también afecta a las comunidades indígenas Rama y Kriol, legítimos propietarios del territorio. A pesar de las denuncias del Gobierno Territorial y de organizaciones ambientales, la dictadura Ortega Murillo no actuó para detener esta invasión.
Minería ilegal: un nuevo peligro
En años recientes, los pocos guardabosques que permanecen en la zona han advertido sobre la aparición de campamentos de minería ilegal en la parte sur de la reserva. Fotografías muestran a cientos de personas ingresando a estos campamentos ante la pasividad de las autoridades militares.
Un guardabosques, quien prefirió el anonimato, indicó que, además de la extracción de minerales, los colonos están formando pequeños asentamientos en la selva.
“Ya no es solo que llegan para sacar oro. El problema es que hacen sus pueblitos, cortan el bosque para sembrar papas y arroz, llevan vacas y cerdos. Otros han puesto ventas de gaseosas y tiran las botellas al río o las entierran en hoyos”, denunció.
El guardabosques agregó: “Vienen familias completas y hasta los niños los ponen a trabajar en las minas. Si esto no se detiene, pronto perderemos esta reserva tan importante para nuestros pueblos y para el país”.
Principales amenazas a Indio Maíz
La Reserva Biológica Indio Maíz enfrenta múltiples problemas que amenazan su biodiversidad y estabilidad ecológica. Entre ellos:
- Deforestación y expansión agrícola
La invasión de colonos que talan grandes áreas de bosque para la agricultura y ganadería.
- Pérdida de biodiversidad
La destrucción del hábitat pone en peligro especies como jaguares, tapires y diversas aves y reptiles.
- Incendios forestales
Provocados en su mayoría por colonos. Estos incendios han devastado vastas áreas de la reserva.
- Invasión y conflictos por tierras
Las comunidades indígenas Rama y Kriol enfrentan disputas territoriales con colonos invasores.
- Impacto del cambio climático
El cambio climático intensifica los períodos de sequía y altera los patrones de lluvia, afectando la flora y fauna de la región.
- Extracción de recursos naturales
La minería ilegal y la caza furtiva deterioran los ecosistemas y aumentan la presión sobre la reserva.
Según ambientalistas, Indio Maíz, considerada como uno de los pulmones de Centroamérica, enfrenta un futuro incierto. Sin medidas urgentes, esta reserva natural podría desaparecer, con consecuencias irreparables para el medio ambiente y las comunidades que dependen de ella.