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Las declaraciones del presidente Trump sobre el Canal de Panamá, Canadá y Groenlandia han generado diversas opiniones. Hay quienes las consideran parte de la estrategia de seguridad de los EE. UU. y algunos políticos de izquierda aprovechan para darse baños de antimperialismo yanqui.
Vayamos al fondo del asunto. Es clara la posición expansionista militar del comunista Putin. Primero Crimea y ahora Ucrania. El comunista chino, Xi Jinping ha incrementado su hegemonía en América Latina y en muchos otros países del tercer mundo. Su estrategia ha sido comprar a políticos corruptos y lograr control sobre puertos, yacimiento de materia primas, infraestructura, comunicaciones, instalación de bases de inteligencia, proyectos para las empresas chinas, aumento de sus exportaciones, “oficinas culturales”, colocación de financiamiento en condiciones onerosas para los países, pero con jugosas ganancias para los políticos corruptos.
Ambos dirigentes comunistas han tenido éxito. Salvo la derrota de Putin en Siria, todo ha marchado con buenos resultados. Su influencia se ha incrementado vertiginosamente en los últimos años, especialmente en América Latina.
Trump, su equipo de estrategas y las instituciones y políticos de EE. UU. están claros de lo que esto representa. En el futuro, los riesgos de una guerra de China y Rusia contra EE. UU. no se pueden descartar. Y de allí la nueva estrategia de seguridad de los EE. UU.
En Panamá el comunismo chino ya controla el Puerto de Colón, el puerto de contenedores, el canal seco, se le otorgó la construcción del puente de Las Américas, el tren de Chorrera, el túnel, etc. Panamá se ha endeudado masivamente con China. Lo que sigue, sin duda es el Canal de Panamá. Y EE. UU. no puede permitir que China controle o tenga influencia sobre el Canal. Es un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos.
Los comentarios de Trump conllevarán a un nuevo acuerdo sobre el canal. A Panamá le conviene estrechar su relación con los Estados Unidos y evitar caer en las garras del comunismo chino. Y para los EE. UU. es un punto estratégico.
Los estrategas norteamericanos están claros que a los canadienses no les interesa portar un pasaporte de los Estados Unidos. Dado que Canadá es la frontera norte de los EE. UU., las declaraciones de Trump van en la búsqueda de una nueva alianza estratégica militar. En gastos militares, Canadá destina el 1.33 por ciento de su PIB, mientras los EE. UU. el 3.4 por ciento. Es decir, más del doble. De allí la importancia de una nueva alianza estratégica militar para estar preparados ante eventuales agresiones extraterritoriales. Una alianza estratégica de largo plazo en lo militar, en lo económico, así como el control de la inmigración son vitales para la seguridad de ambos países.
Groenlandia representa para los Estados Unidos su traspatio trasero con los océanos Atlántico y Ártico, frente a una potencial guerra contra Rusia y China. No puede dejar en manos de un país con casi ninguna capacidad militar como Dinamarca. De allí las declaraciones de Trump que buscan crear las condiciones para establecer una alianza militar de largo plazo con Dinamarca y Groenlandia. A los tres les conviene, ya que comparten los valores políticos occidentales.
Esas son las nuevas visiones de seguridad de los Estados Unidos con esos países y sin duda, la administración de Trump va a trabajar para fortalecer su seguridad y la de sus aliados.
Para todos los que compartimos los valores políticos de los Estados Unidos, de libertad, democracia, justicia, prosperidad para los pueblos y paz. Y consideramos a esta potencia como nuestro aliado estratégico, estas son muy buenas noticias.
El autor es empresario, excarcelado, confiscado y exiliado nicaragüense.