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Dos incidentes trágicos han conmovido a la comunidad nicaragüense, tanto en Costa Rica como en Estados Unidos, al cerrar el año con la pérdida de dos vidas.
El primer hecho ocurrió en la comunidad de San Blas, en Moravia, Costa Rica. La mañana del pasado viernes 27 de diciembre, cuando Sandro Gómez Arévalo, un nicaragüense de 62 años, fue atropellado frente a su casa mientras pintaba un portón.
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El responsable del incidente fue el conductor de un vehículo que, bajo los efectos del alcohol, perdió el control y se subió a la acera, impactando mortalmente a Gómez. El impacto le causó lesiones graves que le provocaron la muerte.
Gómez deja cuatro hijos y a su pareja, quienes ahora enfrentan el difícil reto de seguir adelante sin su presencia. El conductor del vehículo fue detenido en el lugar del accidente y las autoridades confirmaron que estaba bajo los efectos del alcohol al momento del impacto.
Tragedia en Navidad
Mientras tanto, en ciudad de Los Ángeles, en el estado de California, otra familia nicaragüense enfrenta una pérdida inesperada. El pasado 24 de diciembre, Franklin Nahum Sánchez López falleció dentro de una ambulancia mientras era trasladado a un hospital.
Las circunstancias de su muerte aún no están claras, y su familia fue notificada del deceso cuando el cuerpo llegó a la morgue.
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Sánchez López, quien había emigrado a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, deja un vacío profundo en su círculo familiar y de amigos. Quienes ahora están solicitando ayuda para poder repatriar su cuerpo.

Ambas tragedias subrayan la fragilidad de la vida y los retos que enfrentan muchas familias migrantes al estar lejos de su tierra natal.
A una semana de que se termine el 2024, un total de 168 migrantes nicaragüenses perdieron la vida en Estados Unidos, algunos en su travesía por alcanzar el “sueño americano”, esto según una base de datos elaborada por LA PRENSA, a partir de los casos reportados por la organización Texas Nicaraguan Community (TNC), publicados en medios estadounidenses y redes sociales.