EJERCITO SANDINISTA

Julio Avilés entregando la memoria anual 2023 del Ejército, pese a que la institución no la publica en su sitio web desde 2022. Foto: Presidencia.

Por qué Ortega decidió reelegir a Julio César Avilés en el Ejército, una ficha fuera del control de Rosario Murillo

Analista político valora que el control exclusivo de Ortega sobre el Ejército lo protege de su ambiciosa esposa, que andaba buscando acaparar todo el poder antes que muera el dictador.

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Hace 14 años, el saliente jefe del Ejército de Nicaragua, general Moisés Omar Halleslevens Acevedo, seleccionó a Julio César Avilés Castillo para ser su sucesor en la institución castrense, confiando en que sería el mejor aliado del dictator Daniel Ortega.

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El sociólogo y analista político Óscar René Vargas cuenta que Halleslevens, tras finalizar su período como jefe del Ejército (2005-2010), tenía la misión de recomendar a Ortega su reemplazo. Según Vargas, Halleslevens recomendó a Avilés –un ex guerrillero que ingresó al Ejército Popular Sandinista en 1979 con grado de teniente, sin mayores méritos ni historial destacado–, porque sabía que iba a ser el hombre perfecto para Ortega en su propósito de retener el poder de manera perpetua.

Al año siguiente, Hallesleven, ya como general en retiro, fue la fórmula presidencial de Ortega en las votaciones presidenciales de 2011, cuando el dictador se reeligió por primera vez de manera consecutiva y a la vez selló su alianza con el Ejército. 

Presidente y Vicepresidente de Nicaragua
Daniel Ortega y Moisés Omar Halleslevens. LA PRENSA/Archivo

La alianza entre Ortega y la institución castrense se reafirmó este año con la prolongación del periodo de Avilés en el cargo de jefe del Ejército. Por medio de un acuerdo presidencial publicado inusualmente publicado el pasado sábado 21 de diciembre en el diario oficial La Gaceta, Ortega afirmó que «el Consejo Militar de forma unánime propuso por su desempeño, méritos militares, profesionales y personales, al General de Ejército Julio César Avilés Castillo, para ocupar el cargo de Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua, por un periodo de 6 años, del 21 de febrero de 2025 al 21 de febrero del 2031».  

Entrenados en Cuba

Vargas confirmó que tanto Hallesleven como Avilés son expertos en inteligencia y contrainteligencia, con entrenamiento en Cuba, algo que fue clave para enfrentar las protestas 2018, la primera gran crisis que superó Ortega durante su segundo gobierno que ya va a completar los 17 años consecutivos en el poder.

En los momentos críticos de 2018, el Ejército dio una apariencia de mantenerse al margen de la represión policial contra las protestas civiles. Más de 300 personas murieron en ese año por la represión de la Policía, que se coordinó con civiles armados, en su mayoría simpatizantes del partido gobernante Frente Sandinista (FSLN), para atacar a los manifestantes que demandaban la salida de Ortega del poder.

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Mientras tanto, en ese contexto, el Ejército publicó un par de comunicados que llamaban al diálogo y que negaban su participación en la represión, lo que generó cierta esperanza en la población de que la institución militar mantendría su profesionalismo.

El dictador Daniel Ortega y el general de Ejército, Julio César Avilés. Foto: Presidencia

Sin embargo, para Vargas, es un error creer que el Ejército dudaba en ese momento sobre apoyar o no al régimen de Ortega. El sociólogo dijo que el Ejército siempre estuvo preparado para actuar por los intereses del orteguismo, solo que antes de 2018 no fue necesario demostrar su posición política.  

«El Ejército no se iba a mover si no veía peligro de cambiar al gobierno. Si bien es cierto que Daniel estuvo en la situación más difícil en el 2018, nunca tuvo peligro de caer. Entonces, el Ejército se quiso mantener al margen, pero por debajo apoyaba toda la infraestructura, la información de inteligencia. Hay que recordar que en los tranques habían espías que informaban al Ejército y a su vez ellos informaban a Daniel. El Ejército siempre ha estado firme con él», afirmó Vargas.

«Murillo ha andado enamorando a los generales del Ejército»

Vargas señaló que el Ejército es una de las instituciones más importante para que un dictador se mantenga en el poder y en el caso de Nicaragua, el control exclusivo del Ejército lo tiene Ortega. Según Vargas, el dictador se ha reservado al Ejército para él, como una manera de protegerse de su ambiciosa esposa, la poderosa vicepresidenta Rosario Murillo.

«Murillo tiene el control de muchas cosas, pero no del Ejército. Ella ha andado enamorando a generales y los cita de manera bilateral, me imagino que anda buscando a alguien que responda a su voluntad, porque Avilés no responde a su voluntad. Mientras Daniel esté vivo calculo yo que Avilés va a estar allí. Si muere Daniel, Avilés adquiere una autonomía relativa en relación a Murillo», valoró el sociólogo.

¿Murillo tiene simpatizantes en el Ejército?

Los dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega durante el desfile escolar el 15 de septiembre. Foto: Presidencia.

Vargas no se atreve a especular sobre si Murillo tiene simpatizantes dentro del Ejército, pero sí afirma como un hecho que los ha andado buscando.

«Yo lo que sé es que ella ha invitado a almorzar a algunos generales y coroneles de forma bilateral, para enamorarlos, tratando de socavar. Lo que me demuestra a mi la prolongación de Avilés es que Ortega se está asegurando su alianza con el Ejército», 

«Ejército de mercenarios»

Seis años después de la gran crisis de Ortega, ha quedado claro para algunos críticos que el Ejército sólo puede ser visto como un grupo de mercenarios, que responden a intereses económicos y no a la defensa del pueblo y sus libertades, según el abogado y también analista político Eliseo Núñez Morales.

Al igual que Vargas, Núñez señaló el rol clave que tuvo el Ejército en 2018.

«Durante el 2018 el Ejército proveyó de inteligencia a los paramilitares y proveyó de armas a los paramilitares, para que pudieran asesinar a los protestantes nicaragüenses», valoró el analista.

Para Núñez, Avilés es un personaje ideal para los intereses de la dictadura Ortega Murillo, porque el único mérito en su profesión militar es haber sido nombrado por Ortega jefe del Ejército.

«Vemos una sobreprotección a Avilés, porque saben de que es un general que tampoco estuvo en el campo de batalla y que carece de mucha legitimidad y entonces eso también lo hace alguien que es apreciado por este tipo de poder, porque Avilés no tiene méritos propios, todos los méritos vienen de la designación de Ortega».

Y en general sobre el Ejército, Núñez expresó que es una institución más preocupada por sus intereses económicos que por el profesionalismo y la seriedad de su institución. 

«Al final del día, este Ejército ha demostrado que es un Ejército de gente que lo único que le interesa es el dinero y sus negocios, porque hay un montón de oficiales que si tuvieran interés en la carrera militar deberían de estar inconformes y ellos están conformes con que les pagan, con que tengan su plata, tengan un trabajo, tengan un ingreso y que los dejen hacer lo que quieran en negocios, a los que puedan hacerlo, porque no son todos, y dejaron su dignidad al lado por dinero, eso los convierte no en un Ejército sino en mercenarios, porque quien porta un arma y que la usa para ganar dinero y no para defender institucionalidad es un mercenario no un soldado», dijo Nuñez.

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