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En noviembre de 1981, en medio de la incipiente lucha ideológica que prevalecía en Nicaragua el Diario LA PRENSA, bajo la dirección de Pablo Antonio Cuadra y el autor, en consulta con la Junta Directiva, tuvo el acierto de publicar íntegramente, como un suplemento dominical, la famosa novela satírica de George Orwell, Rebelión en la Granja, o Animal Farm.
La publicación no venía en formato de libro, sino en papel periódico en tamaño estándar con líneas punteadas donde recortar y engrapar para transformarse en un pequeño libro que se distribuyó entonces masiva y gratuitamente a nivel nacional unos 48,000 ejemplares que era la circulación del diario en aquel entonces. Un hecho inédito a nivel mundial.
El libro publicado en 1945 tiene apenas 92 páginas y se trata de una fábula política en que el autor George Orwell describe magistralmente cómo los animales de una granja, liderados por los cerdos, se rebelan a sus amos los humanos para buscar una sociedad igualitaria perfecta. En la rebelión, toman el control de la granja en una revolución de animales, solo para que al poco tiempo comienzan a emular los defectos de los tiranos que derrocaron.
Según Wikipedia, aunque la fábula fue escrita calcada al régimen del dictador ruso Josef Stalin y la revolución bolchevique, a menudo ha sido utilizado como una herramienta educativa incluso en los primeros años de escolaridad en algunos países y está considerada como una de las más demoledoras fábulas acerca de la condición humana.
Los animales de la granja solariega, alentados por el Viejo Mayor, un cerdo que antes de morir les explicó todos sus ideales, llevan a cabo una revolución en la que consiguen expulsar al granjero Howard Jones y crear sus propias reglas soñadas por el viejo mayor que son los 7 mandamientos que escribieron en una pared de la granja.
Con el tiempo todos y cada uno de los mandamientos los van cambiando los cerdos y adecuando a sus intereses en la medida de que van copiando todos los defectos de los humanos, hasta que la regla más importante “todos los animales son iguales”, es transformada en “todos los animales son iguales, pero hay algunos más iguales que otros”.
El libro también describe como la lucha de poder interno entre los dos cerdos que lideraron la rebelión, Napoleón y Snowball, termina cuando Napoleón lanza a sus 9 perros contra Snowball y este tiene que huir de la granja y es expatriado.
En diciembre de 1981 el entonces coordinador de la Junta de Gobierno, Daniel Ortega, convocó a la Junta Directiva de LA PRENSA a una reunión en la Casa de Gobierno para amonestarnos. Asistimos en representación de los 3 principales grupos accionistas: Jaime Chamorro (q.e.p.d.), Carlos Holmann (q.e.o.d.) y yo. Por parte del gobierno, además de Ortega estaban presentes los comandantes de la Revolución Tomás Borge Martínez (q.e.p.d.), Jaime Wheelock Román, Bayardo Arce y creo que el miembro de la JGRN, Sergio Ramírez.
La reunión fue muy tensa, LA PRENSA ya había sido cerrada por períodos cortos de 48 horas en 5 ocasiones, por publicar noticias supuestamente violatorias a los decretos 511 (seguridad del Estado) y 512 (economía nacional) y la advertencia implícita era que el próximo cierre sería definitivo.
Borge tomó la palabra y esbozó su crítica: “Es que ustedes nos están comparando con cerdos y perros en una publicación”. Da la casualidad, que en el libro de Orwell mandaban los cerdos y eran 9 perros los encargados de imponer los 7 mandamientos y en la Nicaragua de entonces el poder lo tenían los 9 comandantes de la Revolución.
Entonces mi tío Jaime, en una de esas salidas magistrales replicó con su humor característico: “No Tomás, no es eso, esto es parte de la lucha ideológica”, un terreno que aún no estaba vedado por el incipiente régimen revolucionario que poco a poco fue cambiando y convirtiéndose en la imagen del derrocado granjero Howard Jones.
Otra salida magistral de mi tío Jaime en esa misma reunión, fue cuando yo le anuncié a Ortega que pronto LA PRENSA volvería a publicarse en Managua (entonces se imprimía en León) en la misma rotativa que destruyó la guardia somocista y que estábamos reconstruyendo meticulosamente desde hacía un año. Asombrado, Ortega repreguntó: ¿la misma que destruyó la guardia?
Mi tío Jaime, haciendo un ademán de acaparar con sus brazos, respondió de inmediato: «Sí Daniel y sabés lo que nos dice la gente en la calle: que vayamos despacito, despacito, porque ustedes solo están esperando que terminemos, ¡para quitárnosla!»
Tal fue la espontaneidad de sus expresiones, que todos los presentes, incluyendo a Ortega se rieron a carcajadas y el termómetro de tensión de aquella reunión se redujo notablemente.
Debieron transcurrir 40 años más, después de aquel momento crítico, para que Ortega y Murillo, en agosto de 2021, mientras reescribían una nueva versión refinada de Rebelión en la Granja, finalmente cumplieran aquel negro presagio de mi recordado tío Jaime, dicho en aquel entonces en son de broma para extrapolar la realidad.
Traigo a colación estas anécdotas históricas, porque el recién publicado libro cómic Bestias escrito por el periodista británico/español John Carlin y el ilustrador catalán Oriol Mulet, está basado en la fábula de Orwell, lo que me ha traído memorias de cuando el Diario LA PRENSA publicó masivamente Rebelión en la Granja como parte de la lucha ideológica.
El tema de dicho libro tiene incluso mayor actualidad ahora que el poder se ha concentrado de forma autocrática en una sola persona y creo que debería ser leído por nuestra juventud como material educativo, por lo que propongo que sea reproducido nuevamente —en entregas dominicales en nuestra edición digital— ahora que no tenemos papel que imprimir y que nuestra rotativa confiscada descansa a la espera de mejores tiempos.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”. Fue codirector del diario LA PRENSA de enero de 1981 a noviembre de 1984 cuando se exilió en Costa Rica.