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Aunque el régimen de Daniel Ortega hizo retroceder el costo de la canasta básica, luego de haber batido récord, la misma se mantiene aún al borde de los 20,000 córdobas en la recta final del año, según cifras recién actualizadas del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
En julio de este año la canasta de 53 productos y servicios alcanzó su máximo histórico de 21,019 córdobas, y desde entonces la misma se ha ido abaratando hasta alcanzar en noviembre los 19,992 córdobas, es decir que en cuatro meses el régimen la ha rebajado 1,027 córdobas.
De esta manera, la dictadura asegura que el costo de la vida de los nicaragüenses en lo que va del año solo se ha encarecido 192 córdobas, lo cual es menor con relación a las alzas que se observaron en los primeros meses de este año y del 2023.
Sin embargo, el costo de la cesta hasta noviembre era 3,737 córdobas más cara desde que comenzó la crisis de precios en el 2021, cuando la misma cerró ese año en 16,255 córdobas.
El encarecimiento más lento reflejado en las cifras oficiales ha permitido incluso que la inflación se estabilice y retorne a su normal rango. Hasta noviembre esta se ubicó en 2.12 por ciento, ligeramente menor al 3.98 por ciento reflejado en igual periodo del año pasado.
La inflación subyacente interanual, que excluye los precios más volátiles de los alimentos y combustibles, fue de 4.16 por ciento, también menor que el 5.87 por ciento visto en noviembre de 2023.
El economista Néstor Avendaño, en un análisis publicado en su sitio personal, recuerda que la inflación generalmente se había movido entre 4 y 4.5 por ciento. «Podemos afirmar que la inflación ha sido reducida y está controlada por el Banco Central de Nicaragua (BCN), pero con el apoyo de la política fiscal contractiva desde febrero de 2019 y de la reducida inflación salarial observada desde junio de 2018. La presión inflacionaria se ha ‘enfriado’ después de haber registrado su nivel máximo de 12.16 % en octubre de 2022», dijo.
Riesgos arancelarios
Avendaño advierte que la tendencia actual a la baja de los precios al consumidor, «que están ‘enfriados’, podrían verse impulsados hacia arriba por aranceles más altos en 2025. El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado de imponer aranceles de ciento por ciento a los países que integran el grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos), 60 por ciento a China, 25 por ciento a Canadá y México; y del 10 por ciento al 20 por ciento al resto del mundo».
«Estas amenazas provocarán una reducción de la participación de Estados Unidos en el comercio global, una presión alcista sobre la tasa de inflación, una desaceleración del crecimiento económico, una caída del Producto Interno Bruto (PIB) y, consecuentemente, un aumento de la tasa de desempleo. Por consiguiente, las tasas de interés tendrían que subir. Una guerra arancelaria del resto del mundo sería desastrosa», agregó.
En Nicaragua la crisis de precios ha golpeado especialmente a los alimentos. Hasta noviembre, del total de la cesta, una familia de cinco personas requería 14,112.59 córdobas para comprar los alimentos y bebidas no alcohólicas contemplados en el subgrupo alimenticio.
Respecto a hace cuatro años, los alimentos aún arrastran un alza de 3,016 córdobas, porque hasta diciembre del 2021 solo se necesitaban 11,096 córdobas frente a los más de 14 mil que se requerían actualmente, según cifras del Inide.
«Es muy probable que el impacto de las altas tasas arancelarias impuestas por la administración estadounidense sobre los datos económicos de Nicaragua, pronosticados para 2025, indicarán más alzas que disminuciones de las tasas de interés del BCN, en un momento en que la economía nicaragüense se distingue por el crecimiento fuerte de su PIB observado y sostenible por arriba de la tasa de crecimiento de su PIB Potencial, por un mercado laboral robusto debido a que su tasa de desempleo ‘natural’ se encuentra por debajo de su nivel en pleno empleo, y por su tasa de inflación anualizada que ya está ubicada dentro de su rango inflacionario ‘natural’”, precisa Avendaño.
Con respecto a otros componentes de la canasta básica, hasta noviembre un hogar requería 3,614.78 córdobas para la compra de bienes del hogar, que incluye 900 córdobas para renta, así como bienes de higiene personal, de limpieza y pago de servicios básicos, entre otros.
No obstante, para la compra de vestimenta en el penúltimo mes del año se necesitaban 2,265.44 córdobas.