Las autoridades colombianas, en coordinación con agencias estadounidenses, desarticularon dos redes que se dedicaban a traficar migrantes desde ese país sudamericano hacia países de Centroamérica —Nicaragua y Panamá, específicamente— como parte de la ruta para llegar hacia Estados Unidos.
Dentro de los detenidos está un hombre de nacionalidad nicaragüense que pertenecía a una de las redes que operaba desde San Andrés, en Colombia, para posteriormente embarcar a los migrantes hacia Nicaragua.
Junto al nicaragüense, quien solo fue identificado como el Gordo, también fueron arrestados una funcionaria de la Gobernación de San Andrés, Deabreach Nasstasja Pomare Stephens; el servidor de la Oficina de Control de Circulación y Residencia (OCCRE), Jeffry Allen Christopher Thyme, y otra persona no identificada.
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Así operaban
Según la información, el nicaragüense y la funcionaria se encargaban de recoger a los migrantes, en su mayoría chinos, en el Aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla, en el archipiélago de San Andrés, que provenían desde Medellín. Posteriormente los trasladaban vía marítima hacia Nicaragua.
Los dos funcionarios involucrados permitían la entrada irregular de los migrantes al archipiélago y les autorizaban la permanencia, mientras se concretaba su salida en embarcaciones a Nicaragua, según las autoridades colombianas.

Mientras que la otra red criminal, compuesta por nueve de los 13 detenidos, eran parte de un grupo delincuencial que recibía en Medellín (Antioquia) a haitianos, cubanos y asiáticos, entre otros extranjeros de distintas nacionalidades.
«Por sumas que oscilaban entre 200 y 450 dólares, al parecer, les brindaban hospedaje, alimentación y transporte terrestre hasta el Golfo de Urabá, donde eran embarcados en lanchas rápidas para trasladarlos a Panamá», informaron las autoridades de Colombia.
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Nicaragua, cruce ideal para migrantes que buscan el «sueño americano»
Nicaragua es uno de los focos rojos de la migración irregular que busca llegar hacia Estados Unidos.
Bajo el régimen de Daniel Ortega, los migrantes de diversas nacionalidades usan el país centroamericano como trampolín, tomando las ventajas que el régimen ha provisto: exoneración de visas y el establecimiento de un entramado de movilización interna hacia Honduras.
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Por ello, las autoridades estadounidenses han ubicado a Nicaragua como blanco de sanciones, así como a las aerolíneas que se dedican a llevar a los migrantes para atravesar el país.
Expertos en temas migratorios y regionales han alertado que esta apertura del régimen de Ortega para empujar la migración irregular hacia las fronteras estadounidenses ha sido un plan coordinado y usado como un instrumento para desestabilizar al país norteamericano.