Michael David Caballero Ayala nunca imaginó que su destierro forzado por la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua le abriría el camino para un futuro de superación y éxito en Estados Unidos.
Fue criminalizado por el régimen sandinista por pedir su baja de la Policía, donde se desempeñaba como suboficial. Lo acusaron del supuesto delito de asesinato y lesiones graves. Fue condenado a 27 años de prisión.
Llegó a Norteamérica en el vuelo de los 222 hace 1 año y siete meses. La incertidumbre, tres pantalones y la misma cantidad de camisas lo acompañaron en el avión.
“Empecé trabajando en una empresa de carpintería armando estructuras de madera, pero no me gustó. Un mes después entré a esta empresa (de publicidad) donde se me han abierto las puertas”, relata.
Vivió momentos de temor particularmente porque no dominaba el inglés, esa fue su principal barrera. Con ayuda de una familia que lo acogió aplicó en línea a la empresa de publicidad donde ahora trabaja en Maryland.
“Una vez en una reunión el dueño dijo que se arriesgó conmigo pero que le salí bien. Me he superado, he aprendido rápido y he tenido dos reconocimientos por parte de la empresa como uno de los mejores trabajadores, ahora soy uno de los instaladores base de la empresa que es norteamericana”, cuenta emocionado.

Emprende su propio negocio
La experiencia profesional que ha adquirido durante este tiempo le ha permitido lanzarse a emprender. De lunes a viernes es empleado de la compañía y los fines de semana atiende a su propia clientela, que poco a poco crece gracias a las redes sociales.
“Me estoy dedicando a lo mío propio, a la instalación de tintes de ventana de vehículo (polarizados). Me ha ido súper bien, a las personas les gusta lo que hago”, asegura.
Actualmente se encuentra en el proceso de legalización fiscal del emprendimiento. En un futuro no muy lejano espera emplear en su propia empresa a latinos esforzados y que busquen oportunidades de cumplir sus metas en Estados Unidos.

“Le doy Gracias a Dios por que ahora tengo tres vehículos, tengo mi apartamento, tengo mis herramientas, tengo un trabajo estable, ya hice mi primera declaración de impuestos y mi objetivo es aplicar para una casa en este año que viene y sé que lo voy a lograr porque también estaba trabajando en el récord de crédito”, comparte entusiasmado.
Motiva a otros nicaragüenses que se encuentran en situaciones difíciles a que no se desanimen. “Dios él abre puertas y si uno piensa en grande uno puede lograr sus metas y objetivos, siempre y cuando las personas no estén metidas en ningún tipo de vicios, que tengan una proyección para pensar en grande”, finaliza.