Los 100 años de mi padre

De haber sobrevivido al atentado aquella trágica mañana del 10 de enero de 1978 y todos los peligros y enfermedades naturales que le esperarían a lo largo de su vida, mi padre, héroe nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, estaría cumpliendo este 23 de septiembre 100 años sin ver coronado el sueño de su vida de que Nicaragua vuelva a ser República.

Quizás se hubiera perdido de ver la caída de los Somoza, régimen dinástico contra el cual dedicó la lucha de toda su vida, porque es posible que, sin su cruento asesinato, no hubiera sido posible su estrepitosa caída, pero dejemos las posibilidades de lo que hubiera sido a un lado y analicemos lo que ha sido.

La historia está escrita de lo que fue no de lo que hubiera pasado. Entonces te contaré mi querido padre, que, si hubieras vivido hasta hoy, podemos decir que no te hubieras perdido de mucho, pero hubieras visto a mi madre entrar triunfante a Managua como uno de los cinco miembros de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), posición a la que renunció apenas 9 meses después al ver las desviaciones de la Revolución que derrocó a Somoza 18 meses después de tu asesinato.

Luego hubieras visto cómo en los años 80 se instalaba una nueva dictadura, de corte marxista leninista en el país, se arraigaba una nueva guerra civil por varios años entre la primera dictadura sandinista y la insurgencia que se les llamó la “Contra”. Como apareció de nuevo y con mayor rigor y duración la censura de prensa, el exilio y se arraigó con más fuerza la inflación y la pobreza.

La guerra duró 8 años y dejó miles de muertos, pero hizo posible las elecciones libres con amplia observación internacional y hubieras visto, mi querido padre, a tu adorada esposa Violeta vestida de blanco ser electa abrumadoramente el 25 de febrero de 1990 primera mujer presidente de América e instalando en los años 90 un breve período de esa república que soñaste: con plenas libertades cívicas, poderes del Estado independientes, policía y ejército nacional al servicio del pueblo y no de una familia.

Luego hubieras visto repetirse el ciclo electoral de elecciones libres que una vez soñaste en 1996, 2001 y 2006 pasando el poder pacíficamente de un partido a otro sin posibilidad de reelección presidencial consecutiva.

Fueron los 16 años que duró aquel breve período de la segunda república, donde los periodistas independientes no fueron perseguidos ni censurados y los medios independientes se multiplicaron. Parecía que finalmente habíamos alcanzado el sueño de tu grito “Nicaragua volverá a ser República”.

Lamentablemente con el triunfo de Ortega en el 2006, con apenas el 38 por ciento de los votos gracias a la división de los partidos democráticos, comenzó el desmantelamiento y coaptación de las instituciones democráticas, la regresión de los avances en la profesionalización y apartidismo de la Policía y el Ejército.

Y lo que es peor, aquella palabra contra la que luchaste toda tu vida volvió a ser el pan nuestro de cada día: la reelección presidencial. Con la reelección presidencial vino también el resurgimiento de aquel mal endémico contra el que luchaste toda tu vida: la dinastía familiar. El poder se concentró entonces cada vez más y como nunca en la historia de Nicaragua en una persona y su esposa, que dicho sea de paso, fue tu secretaria y ambos preparan a uno de sus hijos para la sucesión familiar.

Ya no existen los medios independientes en Nicaragua. Tu Diario LA PRENSA, la “República de Papel”, como le llamó Pablo Antonio Cuadra, fue cerrada y confiscada, cientos de periodistas tuvieron que irse al exilio donde continúan informando. Tus hijos, Cristiana y yo fuimos encarcelados y desterrados; Carlos Fernando tuvo que salir al exilio para salvaguardar su vida.

Aquella otra palabra horrible por la que te acusaron y que te dolió tanto: “Traición a la Patria”, hoy se la aplican a cualquiera: Nicaragua se ha convertido en la patria de más “traidores a la patria” per cápita a nivel mundial, te lo digo con ironía y humor ante la inmerecida tragedia que nos ha tocado vivir. ¡De la que te has salvado!

Es más: ahora está de moda quitar la nacionalidad por lo que somos ya 451 patriotas nicaragüenses los que la dictadura nos ha despojado de la nacionalidad, pero la vida sigue y el mundo gira y cambia. Quizás otro día te cuento una historia diferente, una más cercana a tus sueños y a los de tu pueblo que amaste.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.

Opinión
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