Los nuevos 135 apátridas

Cuando uno lee y escucha los testimonios de los 135 nuevos apátridas que fueron desterrados a Guatemala el pasado 5 de septiembre, no puede menos que sorprenderse e indignarse al conocer los motivos que les trastocaron sus vidas con cárcel, destierro, pérdida de nacionalidad y confiscación de sus bienes.

Los patrones represivos que resaltan en este nuevo grupo son sorprendentes y casi todos están relacionados con las redes sociales.

El profesor Freddy Quezada, un adulto mayor, fue encarcelado por dar un “like” a un post en la red social X de un joven que a raíz de la espontánea demostración masiva de júbilo cuando ganó el concurso de Miss Universo la nicaragüense Sheynnis Palacios, afirmó que de llegar a celebrar su triunfo a Nicaragua, ella podría movilizar grandes multitudes.

El pintor Kevin Laguna relató en Guatemala a los medios que la Policía de Estelí llegó al sitio donde pintaba un mural a Sheynnis Palacios y le prohibió seguir pintando y cuando él denunció este hecho insólito en las redes sociales lo llegaron a traer y se lo llevaron preso.

El tiktoker Geovany Palacio denunció que a él lo encarcelaron por haber defendido en las redes sociales a la nicaragüense coronada Miss Universo 2023 de los ataques insólitos que se dieron contra ella en los medios oficialistas.

A diferencia de los primeros 222 exprisioneros políticos que fueron desterrados en un vuelo a Washington el 9 de febrero de 2023, ninguno de los nuevos desterrados era un político opositor prominente, precandidato a la Presidencia, dirigente de un partido político o comentarista político, sino que son gente humilde, trabajadora y que en algún momento los atropelló el delirio represivo de la dictadura que vio en ellos una amenaza para su control totalitario de la sociedad.

Ellos no pretendían cambiar o derrocar al régimen, simplemente en algún momento hicieron uso de la más elemental libertad del ser humano: la libertad de expresión.

El expolicía Fanor Alejandro Ramos fue a la cárcel por hacer uso de otra libertad elemental: la libertad de conciencia, se negó a formar parte de un grupo paramilitar para reprimir a su pueblo tras el estallido de la crisis social en el 2018, luego que su hijo fue herido en una pierna cuando participaba en una manifestación cívica.

En su desvarío totalitario y paranoia compulsiva la dictadura advierte peligro en todo aquel que tiene poder de convocatoria, sean estos pastores evangélicos como los 13 exprisioneros de la Puerta de la Montaña que lograron realizar grandes concentraciones de seguidores, en una etapa bajo la bendición del régimen.

De igual manera lo hace con el ensañamiento y persecución contra la Iglesia católica y sus pastores encabezados por el obispo monseñor Rolando Álvarez, el mensaje de terror que se transmite a la sociedad es que en Nicaragua nadie que saque la cabeza, por las razones que sea, está seguro.

Ello explica que la Miss Universo, Sheynnis Palacios, aún no haya visitado el país en las postrimerías de su reinado, pero quizás valdría la pena que visitara Guatemala para  animar a quienes a raíz de su coronación fueron encarcelados por el mero hecho de mostrar alegría y afecto hacia la primera nicaragüense en la historia que obtiene el cetro de belleza universal.

Otro crimen más reciente relacionado con la libertad de expresión lo acaba de cometer la dictadura al no permitir la entrada al país al conocido youtuber nicaragüense Francisco Reyes Rosas, condenándolo al destierro únicamente por el hecho de haber acompañado al también youtuber venezolano Oscar Alejandro Pérez, cuando este realizaba en febrero su serie de documentales turísticos sobre Nicaragua, uno de los cuales enfureció al régimen.

En suma, los patrones represivos de la dictadura son tan variados que desafían la más lúcida imaginación, pero en general tienen relación con la libertad de expresión y no existiendo ya medios de comunicación independientes dentro de Nicaragua, se centran en lo que se dice en las redes sociales. De allí la importancia que tiene el centro de espionaje ruso que opera en Managua en la base militar de Mokorón, que recientemente fue denunciado por Confidencial.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.

Opinión
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