Este 7 de septiembre, el expresidente panameño Ricardo Martinelli cumplió siete meses asilado en la embajada de Nicaragua en Panamá, asegurando que en su país enfrenta persecución política.
Lo cierto es que la justicia panameña condenó el pasado 2 de febrero a Martinelli a una pena de 10 años y seis meses de prisión por lavado de activos, convirtiéndose en el primer expresidente de Panamá en la historia democrática de ese país en ser condenado a cárcel por ese tipo de delitos.
Entre analistas y políticos panameños existe mucho hermetismo sobre el tema de Martinelli y su permanencia en la embajada de Nicaragua en Panamá. Sin embargo, algunos consultados por este Diario que prefirieron no se publicara sus nombres, aseguran que la idea del expresidente no es salir del país, sino lograr por todos los medios quedarse, pese a la condena.

¿Qué pasos podría dar Martinelli?
A consideración de un analista panameño que prefirió dar sus declaraciones bajo condición de anonimato, el salvoconducto «está engavetado» y lo que ahora existe es un «cambio de estrategia».
«El gobierno anterior pensó que perjudicaba a Martinelli al negarle el salvoconducto, pero en realidad, lo que logró fue que se quedara en el país. Ahora, renunciaron al salvoconducto y eso no se menciona», dijo el analista.
Una fuente conocedora del tema que también prefirió abordarlo bajo condición de anonimato consideró que, puesto que Martinelli ejerce un control de la Asamblea de Panamá desde la embajada de Nicaragua, es probable que a través del Poder legislativo se logre una amnistía.
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«Se está probando esa posibilidad de hacerlo por ahí. Martinelli tiene un gobierno paralelo en la Asamblea, actúa como si no está asilado», dijo la fuente.
No concuerdan posturas
Las posturas sobre el régimen de Nicaragua no son las mismas entre Martinelli y José Raúl Mulino, presidente de Panamá. El mandatario aseguró en entrevista con Andrés Oppenheimer en CNN el pasado 3 de septiembre que Nicaragua —bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo— representa un problema para la región, y al mismo tiempo aclaró que su posición política internacional no tiene nada que ver con la relación de amistad que tiene con el exmandatario panameño Martinelli.
“Nicaragua ya es un problema en la región. Sin duda alguna”, afirmó Mulino, considerado un aliado de Martinelli, quienes, antes de la inhabilitación del exmandatario panameño, eran la fórmula presidencial del partido Realizando Metas (RM).
Uno de las fuentes consultadas aseveró que estas discrepancias entre Martinelli y Mulino se extienden a otros ámbitos.
Así han sido los siete meses de Martinelli
Luego de que Martinelli perdiera su última instancia legal ante el Tribunal Supremo de Justicia el pasado 2 de febrero, se asiló en la embajada de Nicaragua en Panamá el día 7 del mismo mes.
Según aseguró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua el pasado 7 de febrero, Martinelli «solicitó asilo en la embajada de la República de Nicaragua en Panamá, por considerarse perseguido por razones políticas y encontrarse en riesgo».
Según Nicaragua, la intención de Martinelli en ese momento era trasladarse a Nicaragua, puesto que la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, pidió a las autoridades de Panamá «brindar las seguridades para la pronta salida y traslado humanitario del asilado Ricardo Alberto Martinelli Berrocal hacia el territorio de la República de Nicaragua».
Sin embargo esto no fue posible. El 9 de febrero, el gobierno de Panamá rechazó la solicitud con base en el artículo 1 de la Convención sobre el Asilo de 1928 y de la Convención sobre Asilo Político de 1993. Dichos artículos señalan que no es lícito a los Estados dar asilo a personas acusadas o condenadas por delitos comunes.
La salud es primero y poniéndome en condiciones por mi bien, el de mi familia y mi país. pic.twitter.com/r5z3ygoWLi
— Ricardo Martinelli (@rmartinelli) February 11, 2024
Dos días después de la negativa del gobierno panameño de otorgar el salvoconducto, Martinelli divulgó un video en el que aparecía haciendo ejercicios sobre una máquina caminadora.
Este fue el inicio para una serie de comodidades para el exmandatario panameño en la embajada de Nicaragua. El 4 de marzo el régimen Ortega Murillo anunció a las autoridades de Panamá que su consulado funcionaría en una casa contigua donde mantiene su sede, en la urbanización Alameda.
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Sin embargo, el gobierno panameño respondió al comunicado y le aseguró que “no reconoce” el traslado basándose en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, que indica que un país, en este caso Nicaragua, no puede modificar la ubicación de su consulado, sin el consentimiento del gobierno.
El 19 de marzo, Nicaragua respondió que solamente se trata de una ampliación de sus instalaciones diplomáticas y consulares.
Durante la administración de Laurentino Cortizo, la cancillería panameña también reclamó el 28 de febrero «de forma enérgica» a Nicaragua por permitir que Martinelli alterara la política nacional.
Pero las tensiones incrementaron. El 22 de abril Panamá llamó a consultas a su embajador en Nicaragua «por la actitud permisiva» con Martinelli. No obstante, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, anunció este 30 de agosto que el embajador salió del país y que Panamá nombrará en su lugar a Eddie Davis Rodríguez.

La visita de Denis Moncada
Martinelli se reunió el 1 de julio con una delegación de la dictadura orteguista, encabezada por el entonces canciller Denis Moncada Colindres, según informó Martinelli en su cuenta oficial de Instagram.
“Recibí la grata visita del honorable canciller de la hermana república de Nicaragua, Dennis Moncada, quien vino a la toma de posesión del presidente José Raúl Mulino”, dijo Martinelli.
Según la publicación del exmandatario, la delegación orteguista está conformada por María Amelia Coronel Kinloch, ministra del Interior; el ministro de Fomento, Industria y Comercio, José de Jesús Bermúdez Carvajal; y la embajadora de Nicaragua en Panamá, Consuelo Sandoval Meza.

No obstante, no se detallaron los temas que se abordaron durante el intercambio entre la delegación ortegusita y Martinelli a raíz de la visita, misma que no fue anunciada por la vocera del régimen, Rosario Murillo, en su alocución de este mediodía.
«Lo sigo interpretando como el intento de Ortega de acercarse al gobierno de José Raúl Mulino. Habrá que ver qué movimientos hace Mulino para movilizar la posibilidad de que Martinelli salga de la embajada», dijo el especialista en relaciones internacionales, Carlos Cascante.
No todo es «color de rosa»
Para el exmandatario condenado por corrupción y lavado de activos no todo ha sido color rosa, según él mismo lo expresó este 30 de agosto en su cuenta oficial de «X»
«Hoy gracias a la persecución política, de la cual soy objeto, no puedo verlo ni asistir al nacimiento de mi nuevo nieto Rafael Martinelli», publicó el exmandatario.
Según se desprende de su publicación, su proceso está «estancado», pese a que el mandatario José Raúl Mulino, del partido Realizando Metas que dirige Martinelli, cumplirá dos meses en el cargo el próximo 1 de septiembre.
«Ojalá la falta de justicia que sin remordimiento alguno, soy objeto y sufro en carne propia, tanto yo, como muchos otros miles más, se corrijan con este promisorio nuevo gobierno», añadió Martinelli.