Punta Huete: una obra que sobra

Desde su construcción en los años 80 durante la guerra fría, la colosal pista aérea de 3,006 metros de Punta Huete solo ha visto aviones ocasionalmente, porque fue construida para propósitos militares y durante el tiempo que llevó su construcción, escaseó el cemento en Nicaragua porque la pista fue construida de concreto para soportar el peso de grandes aviones, o los supersónicos MIG-21, que por cierto nunca vinieron.

 Ahora se ha anunciado con bombos y platillos que la pista será expandida a 3,600 metros y será construida una moderna terminal aérea con miras al turismo internacional con capacidad para acoger a los aviones de largo alcance más grandes del mundo como el Boeing 777, el 787, el Airbus 350 que tienen capacidad de transportar a más de 400 pasajeros y permanecer en vuelo 14 horas. Para lo cual el país ha adquirido una deuda de 499 millones de dólares aprobada sin demoras y sin estudios de factibilidad en la Asamblea Nacional y el beneficiario es una empresa de construcción de China Popular llamada CAMCE, que se ha comprometido a terminar la obra en 48 meses. El nuevo aeropuerto queda a 57 kilómetros de Managua, distancia que tomará recorrer al menos 1 hora, dependiendo del punto de la capital donde se emprenda el viaje, pero el gran problema que tendrá dicho aeropuerto será la falta de aviones.

Esta vez, no hay duda de que la obra será construida y que no será otro proyecto como el “Gran Canal Interoceánico” o la Refinería “Supremo Sueño de Bolívar”, pero la gran pregunta es el mercado: ¿Dónde está la demanda del mercado para conectar a Nicaragua con vuelos transcontinentales? El Aeropuerto Sandino de Managua vivió recientemente su mejor época con el “puente migratorio” de migrantes indocumentados que venían en vuelos chárter desde Asia, África y Cuba hacia los Estados Unidos, pero ese boom del mercado de pasajeros se acabó con las recientes medidas tomadas por el gobierno de los Estados Unidos. En Nicaragua el mercado se ha reducido porque muchos nicaragüenses que antes viajaban frecuentemente, ya no lo hacen por temor a que no los dejen regresar, a como no han permitido regresar a muchos por capricho dictatorial, teniendo que quedarse forzosamente sobreviviendo en el exilio.

Por otro lado, es muy dudoso que con la apertura del nuevo aeropuerto se vaya a desarrollar una “súbita oleada” de turistas proveniente de los nuevos “aliados estratégicos” de la dictadura, como Rusia, China, Irán, Bielorrusia, o Tayikistán. Los grandes aviones civiles que podrán aterrizar en el nuevo Aeropuerto Internacional de Punta Huete, existen, lo que no existe para semejante aeropuerto son los pasajeros, el mercado, que es lo que debería de dictar la necesidad de construir un gran aeropuerto y no al revés. Entonces solo quedan los aviones militares, que son precisamente los que dictaron la construcción original de la pista en los años 80, es decir, realísticamente hablando, su objetivo sigue siendo geopolítico y no se justifica del punto de vista económico por los factores de mercado.

Para todo propósito práctico, el Aeropuerto Internacional de Managua, seguirá siendo el aeropuerto de la capital y con una fracción del préstamo adquirido con China para la megaobra fachadista de Punta Huete, se hubiera ampliado su pista de 2,442 metros que tiene en la actualidad, a unos 3,000 metros, a como estaba proyectado hace unos años. De esta manera, el aeropuerto no tendría limitaciones para los aviones más grandes como en la actualidad.

Por otro lado, los costos incrementales logísticos para mantener el nuevo “elefante blanco” de la dictadura, castigarán la viabilidad de la obra. Para comenzar, su difícil acceso por medio de una estrecha carretera adoquinada secundaria, que no tiene las características de flujo vehicular que requiere el acceso a un aeropuerto internacional de calidad global, como se pretende y la lejanía de centros poblacionales donde gravite la mano de obra que atenderá todos los servicios pertinentes de un aeropuerto internacional. En fin, en este caso el proyecto será una realidad, porque ya cuenta con financiamiento, que un día tendrá que pagar el pueblo nicaragüense con intereses comerciales al generoso pueblo chino, pero por segunda ocasión en su historia, la obra se quedará sin aviones.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político expatriado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”

Opinión
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