«El 13 de diciembre de 1994, Hugo Chávez Frías llegó a Cuba por primera vez. Al pie de la escalerilla del avión lo esperaba el comandante en jefe Fidel Castro». Este relato guardado en la Memoria histórica de la Presidencia de Cuba, bajo el título Fidel y Chávez, el primer abrazo, deja ver la importancia que tuvo ese encuentro para el régimen cubano, aunque Chávez aún no era presidente de Venezuela.
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Este primer encuentro es considerado oficialmente como el origen de la alianza política entre Castro y Chávez, que diez años después los llevó a fundar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), con la cual se concretaron convenios de cooperación y acuerdos energéticos, que sacaron a Cuba de la crisis que arrastraba desde la caída de la Unión Soviética (diciembre de 1991), otro exsubsidiario de Cuba.

Actualmente, la bonanza que llevó Chávez a la isla ya es historia. Chávez murió en 2013 y Castro murió en 2016. El autoritarismo y las políticas socialistas aprendidas del régimen castrista convirtieron a Venezuela en un país miserable, pese a sus abundantes recursos petroleros. Aún así, Cuba y Venezuela, ahora en manos de sucesores de Castro y Chávez, mantienen la alianza política y hacen de todo para retener el poder, aunque sus pueblos sufren escasez de alimentos, falta de servicios básicos como agua y energía eléctrica, lo que ha provocado levantamientos sociales cada vez que la situación se empeora.
En 2019, el régimen castrista, encabezado ahora por Miguel Díaz-Canel, impuso a la población nuevas medidas de austeridad, ahorro de energía, limitación de alimentos, llamando a esto oficialmente una escasez “temporal». Como ya es habitual, las autoridades cubanas culpan de esto a los «enemigos, el imperio».
Venezuela bajo ocupación cubana
Diferentes politólogos coincidieron en que Cuba no está dispuesta a perder a su más grande aliado en la región y hará todo lo que pueda para mantener en el poder a Nicolás Maduro, el heredero de Chávez tras su muerte. Por eso no hay duda de que Cuba está detrás de la brutal represión contra las protestas venezolanas.
El politólogo boliviano, Carlos Sánchez Berzaín, dijo que hoy más que nunca Venezuela es un territorio intervenido militarmente por Cuba.
«Eso es lo que demuestra la presencia de los efectivos cubanos, bolivianos y del grupo (ruso) Wagner en Venezuela. Venezuela es un territorio bajo la ocupación física de una agresión transnacional», afirmó el politólogo.
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Desde el comienzo de la represión contra las protestas en Venezuela, Sánchez Berzaín ha denunciado en varias ocasiones que el régimen cubano ha enviado a grupos armados a ese país y no solo para reprimir a los manifestantes, sino también para controlar a los militares y policías venezolanos que intenten levantarse y acompañar el descontento social.

Para Sánchez Berzaín, la batalla que se está librando en Venezuela no es por conocer los verdaderos resultados de las elecciones, ya que nadie duda que el gran derrotado es Nicolás Maduro. «Es Cuba luchando por su sobrevivencia, porque si Venezuela recupera la libertad y la democracia, las dictaduras de las Américas tienen los días contados».
El politólogo costarricense Carlos Murillo dijo que Cuba sabe que perder la alianza con Venezuela significaría un golpe más duro que cuando perdió el apoyo de la Unión Soviética.
«La situación de Cuba cada vez es más crítica en términos de suministros, de servicios básicos, de alimentos, de calidad de vida. El Gobierno ya no tiene capacidad para satisfacer esas necesidades de la sociedad cubana, por lo que Venezuela se constituye en prácticamente la única fuente de financiamiento, fuente de petróleo, fuente de recursos básicos, para que el régimen cubano logre medio atender las necesidades de la población», manifestó Murillo.

La politóloga guatemalteca Gloria Álvarez, hija de exiliados cubanos, no ve la manera de que Venezuela pueda salir de las garras del régimen de Maduro fácilmente, pero si ocurriera, está segura que Cuba encontrará una nueva salida, porque llevan más de medio siglo dependiente de otros países para subsistir como una dictadura.
«El sistema cubano siempre ha mutado a tener diferentes economías. En la década del 60 y 70 fue sobre todo el enfoque de la caña de azúcar y vivir de la Unión Soviética. Ya para los años 80, cuando Cuba entra en un déficit y pusieron a toda la población a solo trabajar en azúcar y no funcionó (…), pues empieza entonces Cuba a tener problemas económicos, los cuales se agravan peor cuando la Unión Soviética colapsa. Entramos a los años 90 y Fidel Castro la manera en que resuelve este problema económico es que abre Cuba al narcotráfico y también al turismo de una manera bastante corrupta, con empresas sobre todo europeas, en un monopolio donde los Castro tenían todo el poder y cuando eso empieza a no ser suficiente, es cuando en 1994 Hugo Chávez viaja a La Habana», valoró Álvarez.
Dictaduras dolarizadas
Tras casi un mes desde que la población de Venezuela se sublevó para exigir el cumplimiento del cambio que pidieron en las urnas, se ha ido perdiendo la esperanza de que la oposición venezolana pueda superar la defensiva cubana, que está haciendo todo para mantener la alianza que sellaron Fidel Castro y Hugo Chávez hace 30 años.
Álvarez ve un escenario muy complejo, tanto así, que tras una caída del régimen de Maduro, dijo que será difícil encontrar un plan para sacar a Venezuela de la pobreza, del crimen organizado y de la violencia generalizada que quede después de todo.
«Ahora que Venezuela está dolarizada, económicamente se sostiene más de eso, entonces, ¿qué representaría para Cuba que la dictadura cayera en este momento? Pues lo interesante sería ver cómo la dolarización de esta dictadura beneficia también a Cuba, de la manera que les beneficia tener el CUC (una de las monedas cubanas) y el dólar. Son dictaduras que han mutado a narcosocialismo dolarizado», dijo Álvarez.
En Cuba tampoco se cree que pasará algo distinto. Los tres politólogos coincidieron en que el pueblo cubano será el más golpeado por un nuevo período si se pierde la escasa ayuda que todavía le da Venezuela a la isla, mientras el régimen castrista encuentre un nuevo protector.