René Cárdenas a sus 96 años lucía saludable y feliz. LA PRENSA/HOUSTON CHRONICLE/RAQUEL NATALICCHIO

René «El Chelito» Cárdenas: «quisiera ser recordado como un luchador que trató de cumplir sus sueños»

Este sábado, Cárdenas será incorporado al Salón de la Fama de los Astros de Houston junto al exjugador Ken Caminiti de forma póstuma

El arte transformado en palabras a través de una voz agradable, dicción perfecta y descripción elegante, hicieron del nicaragüense René “El Chelito” Cárdenas un referente internacional en las transmisiones en español del beisbol de Grandes Ligas. Hace 66 años abrió un camino que ahora es transitado con frecuencia por la comunidad hispana en Estados Unidos y este sábado se alista para ser incorporado al Salón de la Fama de los Astros de Houston.     

Nacido hace 94 años en el barrio La Bolsa, más tarde conocido como el barrio de la Catedral en la Managua de antes del terremoto de 1972, Cárdenas no solo está lucido y en buena forma física, sino que está feliz y optimista sobre su futuro. Admite que se sentía olvidado, pero el anuncio de los Astros de inmortalizarlo, lo ha traído de nuevo a la atención pública y lo está disfrutando, mientras se reúne con familiares y amigos que comparten su alegría.

“Estoy súper feliz, no lo esperaba sinceramente y como ha ocurrido así de forma inesperada, me ha llegado mucho al corazón. Yo me sentía olvidado, tranquilo, pero olvidado, y pensé que era lo normal, uno llega a viejito y la gente se va olvidando de uno, pero cuando recibí la llamada de los Astros me sentí que había nacido de nuevo, así que estoy rejuvenecido y agradecido por el detalle que tienen los Astros conmigo”, señala Cárdenas a LA PRENSA.

Cuando echás el vistazo hacia atrás, ¿ha valido la pena el esfuerzo?

Claro que sí y no solo para mí, sino para muchas otras personas que se animaron a trabajar para los equipos de Grandes Ligas que hasta finales de la década de los años cincuenta no tenían sus transmisiones domésticas en español. Ahora todos tienen, pero nosotros abrimos la brecha en 1958. Y por ejemplo, hoy me llamó el narrador de los Cardenales de San Luis y me dijo: ‘yo estoy aquí por ti, así que gracias y felicidades’. Entonces, esas cosas me llenan y me siento apreciado.

Cuando planteaste a los Dodgers tu idea de transmisiones en español, ¿fue bien recibida?

Yo leí en las noticias que los Dodgers dejarían Brooklyn, Nueva York, y se moverían para la costa oeste, para Los Ángeles, California, y ahí se me ocurrió la idea de plantearles que para aprovechar esa gran comunidad latina, transmitiésemos en español. Yo les comenté a algunos amigos y conocidos y se reían de mí, que no eso no se podría hacer, pero gracias a Dios logré llegar donde Walter O’Malley, el dueño de los Dodgers, un hombre de visión, y de inmediato le gustó la idea y se hizo.

Y a partir de ahí, todo transcurrió con bastante fluidez hasta como está hoy…

No, no fue fácil. Muchas puertas estaban cerradas. A las emisoras no les atraía mucho la idea de transmisiones en español y una vez que se consiguió la emisora y a mí me sometieron a una serie de pruebas sobre mi labor, mi nivel de inglés, si podía leer comerciales y se me seleccionó. Fui a Nueva York a una agencia de publicidad para ver lo de los patrocinios y poco a poco se fueron superando todos los obstáculos hasta que lo hicimos y salimos bien, gracias a Dios.

René Cárdenas y su pupilo Jaime Jarrín.

Luego dejaste a los Dodgers y te moviste a los Astros, ¿por qué se dio eso?

Bueno, al principio las transmisiones no pertenecían a los equipos, sino que la agencia de Nueva York compraba los derechos a los equipos, aunque estos debían aprobar a los locutores. Y resulta que después de cuatro años narrando a los Dodgers, desde la agencia me dicen que una compañía productora de cigarrillos ha comprado un equipo en Texas y que si no me gustaría moverme a esa nueva organización. Les digo que no, pero me convencieron con la oferta hecha.

¿Qué era lo diferente que ibas a tener en Texas que no tenías en Los Ángeles?

A la agencia de Nueva York le pidieron que organizara la transmisión en español de los Colt 45, que luego serían los Astros y de inmediato alguien dijo: ‘aquí el que nos puede ayudar es René Cárdenas, quien lo hizo en los Dodgers’. Y me buscaron. Yo pensé, de los Dodgers no me voy, pero la oferta fue fantástica y no solo vendría a narrar, sino que me nombraron consejero del dueño del equipo para la comunidad hispana y encargado de mercadeo para el Astrodome, que apenas se construía.

¿Y te fue bien con los Astros?

Muy bien. Es la mejor decisión que he tomado en mi vida no solo por el asunto económico, sino porque la ciudad me encantó, mis hijos podían ir a la escuela sin ningún riesgo y sentí que este era mi hogar. Y en el trabajo me fue bien. Incluso, una de las vigas del techo del Astrodome tiene mi nombre. Hicimos muchos eventos, hasta el Real Madrid trajimos a jugar a Houston y yo era el encargado de vender los derechos de transmisión y hasta transmitimos aquel partido.

Pero luego regresaste a Nicaragua, ¿verdad?

Si, lo que pasó es que yo siempre quise retirarme en Nicaragua y cada vez que podía, me iba para Nicaragua. Allá narraba la Liga Profesional y me encantaba ir a pescar al Lago de Nicaragua o ir a las playas de San Juan del Sur o de Corinto, pero a mediados de los setenta, me fui a vivir. Hice mi casa con materiales que llevé desde Estados Unidos y cuando se dio la guerra de 1979, volví a Estados Unidos y me robaron mi casa. Confiscar, le decían en esa época, pero fue un robo.

¿Eso es lo más triste que te ha pasado?

Mira, siempre me he considerado una persona optimista. Tengo mis episodios de tristeza como a cualquier persona, pero por ejemplo, nunca he sentido una depresión. Yo rechazo eso. Y sí, me puso muy triste lo que pasó con mi casa porque la había construido con mi propio esfuerzo, jamás fui somocista y se me despojó. Luego de muchos años de luchas y juicios se me devolvió el terreno porque la casa se deterioró, pero ya no regresé a mi país que tanto amo.

¿Después hay un retorno a los Dodgers?

Al volver de Nicaragua en 1979, vine y no tenía trabajo. Un día fui a visitar a unos amigos que había hecho en una emisora en Houston y cuando me preguntaron que dónde estaba trabajando, les dije que no tenía trabajo. ‘No tenías’ me dijo el dueño y al día siguiente comencé. Y en una venida de los Dodgers a Houston, los locutores y el encargado de la transmisión vinieron a mi casa para un almuerzo y ahí mismo me invitaron a regresar con el equipo y así fue.  

¿Y has sido una persona feliz?

Indudablemente, feliz. Dedicarle la vida al beisbol para mí ha sido algo dulce, algo divino. Yo me decía, qué suerte la que tengo, tan fácil que es este trabajo, tan bonito, tan atractivo. Conoces a tanta gente, a algunos les encanta tu trabajo, a otros no, pero en general me he sentido apreciado, valorado y reconocido. Y este detalle que tienen ahora los Astros conmigo me termina de llenar mi corazón que aunque a mi edad está un poco débil, es siempre agradecido.

¿Como quisieras ser recordado?

Como un hombre luchador, optimista, positivo, que luchó por cumplir sus sueños y los alcanzó con la ayuda de Dios; que siempre trató de sumar amigos en lugar de restar amigos. He cometido muchos errores como cualquier persona, pero también he hecho cosas correctas. Estoy agradecido de la vida que he llevado. Hace poco me hice todos mis exámenes y estoy bien de salud. En mi corazón hay mucho agradecimiento a Dios por todo lo que me ha permitido vivir.

¿Qué tan a menudo pensás en la muerte?

Ya no pienso en ella. Te he dicho que quisiera vivir 100 años, pero tengo una prima que va por 102, así que me gustaría alcanzarla. En lugar de pensar en la muerte, pienso en la vida. Aún tengo ilusiones. He disfrutado mi retiro. Una de las cosas que más me agrada es levantarme cada mañana y saber que no tengo nada que hacer. No extraño mi trabajo. Además, cuando uno se pone viejo, hay que apartarse y darle chance a los más jóvenes. Así que estoy viviendo.

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