Los eventos en marcha en Venezuela son seguidos con gran interés por los opositores nicaragüenses. El politólogo José Antonio Peraza, miembro del Consejo Directivo de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), dijo que lo que está pasando en Venezuela es un «laboratorio» para la oposición de Nicaragua, porque está dejando una gran lección de unidad política y un ejemplo de anteponer el interés común al interés personal.
El politólogo Peraza reconoció que las condiciones políticas de Nicaragua no son las mismas de Venezuela, porque en este último país la oposición pudo participar en el proceso electoral reciente, mientras que en la última experiencia de votaciones presidenciales de Nicaragua en 2021, ese derecho fue negado a los opositores. Todos los precandidatos presidenciales fueron encarcelados en 2021 y en enero de 2023 fueron desterrados y desnacionalizados de su país.
El opositor desterrado y presidente de la Fundación Libertad, Félix Maradiaga, valoró que en términos comparativos y salvando las distancias, «el proceso electoral de Venezuela se asemeja más a los eventos que se dieron con las elecciones municipales nicaragüenses del 2008, cuando, a pesar del fraude, la oposición contaba con partidos organizados». Maradiaga recordó que en 2008 la oposición «logró obtener copia de casi la totalidad de las actas con fiscales en todas las Juntas Receptoras de Votos».
Sin embargo, reconoció que «en la actualidad, la situación en Nicaragua es obviamente más extrema y por ello no se pueden hacer paralelismos fácilmente».

Para Maradiaga, una de las principales lecciones que está dejando el país sudamericano «es la atención que la oposición de Venezuela ha mantenido en la organización política de base». «En Nicaragua ha habido mucho recelo en una organización político-partidaria por un sinnúmero de factores», manifestó Maradiaga.
El candidato no es los más importante
Peraza consideró que se debe tomar nota de las decisiones de la Plataforma Unitaria Democrática, entre esto, que llevó a un solo candidato opositor, Edmundo González Urrutia, aunque este no es el líder visible de la oposición.
«Todos sabíamos que iban a inhibir a María Corina, todos sabíamos que iban a tratar de escoger al candidato más débil, lo que no sabíamos era la forma en que lo iban a hacer».
«Al final de cuenta el candidato no era lo más importante, lo más importante es el liderazgo que tiene María Corina y ella no necesitó ser la candidata para que se generara todo un movimiento de resistencia y de propuesta política. Esa es una buena lección para los caudillos nicaragüenses. Ellos piensan que si no son ellos, no se puede hacer nada», valoró Peraza.

El modelo de liderazgo
El opositor Félix Maradiaga también destacó a María Corina Machado como un ejemplo a seguir en su liderazgo opositor.
«El liderazgo personal de María Corina es admirable y es el resultado de más de dos décadas de extraordinario trabajo arduo de base, recorriendo todo el país. Paradójicamente, María Corina decidió hacer su organización al margen de los procesos de unidad que lideró el gobierno interino, confiando en una ruta electoral como parte de la lucha».
«No estoy seguro de que en Nicaragua se puedan replicar esas condiciones, pero a pesar de ello me quedo también con el ejemplo de lo que puede lograr un liderazgo comprometido, valiente y perseverante, acompañado de una movilización popular masiva que ha sido casi permanente. Todas las experiencias similares alrededor del mundo indican que sin movilizaciones masivas y constantes la probabilidad de cambio político es muy baja», observó Maradiaga.

El opositor desterrado y vocero de Concertación Democrática Monteverde, Juan Sebastián Chamorro, también se sumó a las valoraciones positivas del liderazgo de María Corina Machado.
«Es importante que se vea el liderazgo desde el día uno, algo con lo que lamentablemente no contamos en Nicaragua desde el día uno en 2018. Son situaciones históricas diferentes. Tratamos de hacerlo en 2021, pero Ortega no dejó crecer esa posibilidad», dijo Chamorro.

En 2018, Nicaragua tuvo un estallido social que demandó la salida de Ortega y su esposa del poder, pero las protestas cívicas fueron aplacadas por la represión armada de la Policía y fanáticos del orteguismo, lo que dejó más de 300 muertos ese año, según informes de organismos internacionales de defensa de derechos humanos.
La fuerza de la unidad
Otro elemento señalado por los opositores nicaragüenses es la unidad sólida de la oposición venezolana. El politólogo Peraza dijo que sin la unidad que logró construir la oposición venezolana alrededor de su propuesta política, no podrían estar haciendo frente al engaño del régimen de Nicolás Maduro, que se atribuye el triunfo electoral sin mostrar los resultados.
«Una participación masiva hace imposible tapar un fraude, esa es otra lección. Maduro ni siquiera cambia los resultados, solo se declaró ganador y se quedó en el poder, porque tienen las armas. ¿Qué le queda a la oposición? Seguir demandando, deslegitimar totalmente a la dictadura de Maduro y con la protesta popular y los votos en la mano, crear fisuras en el régimen de Maduro», dijo Peraza.
El líder campesino y también opositor, Medardo Mairena, coincidió con Peraza en que la más valiosa lección es la unidad y dejar «en manos del pueblo la elección de sus líderes y no puesto por cúpulas».

«Muy hábilmente los venezolanos aprovecharon los pocos espacios de movilización que Maduro les permitió seguros que el resultado electoral dependía del Ejército y no de los votos, aprovecharon también para organizarse y resistir, y fortalecer la esperanza de cambio y el espíritu de lucha que los tiene hoy más preparados para enfrentar el fraude y la violencia estatal; saben que van a sufrir, pero el pueblo y su dirigencia están dispuestos a defender su victoria cívica. Nos han enseñado a no desfallecer y adaptarse a las condiciones aprovechando cualquier oportunidad y lo más importante que en el transcurso del tiempo no fortalece a las dictaduras más bien las debilita y las descompone», dijo Mairena.
Propuesta conciliadora
La propuesta conciliadora de la Plataforma Unitaria Democrática también es un modelo a seguir para el politólogo Peraza.
«La propuesta de González Urrutia es básicamente un cambio pacífico, reconciliación y que regresen los exiliados. Eso es todo lo contrario de lo que los radicales de Nicaragua quieren, porque en Nicaragua piden cero negociación y acabar con el sandinismo y eso es lo contrario de lo que está diciendo María Corina: abracemos todos, podemos hacer un cambio pacífico y podemos reconstruir nuestro país. Eso no quiere decir evitar la justicia, simplemente que la propuesta política no está centrada en acabar con el adversario, todo lo contrario, es atraerlo, que se sume a nosotros y así poder hacer una transición mucho mejor», valoró Peraza.
No tienen diferencias ideológicas
Otra lección que deja Venezuela, según Peraza, es la nula importancia que le dan los opositores a las ideologías.
«Otro elemento mentiroso de la oposición nicaragüense es la creencia de que hay que definirse ideológicamente para seguir adelante. Eso es falso. (María Corina y González Urrutia) vienen de polos ideológicos totalmente diferentes, porque María Corina se plantea como una liberal en el sentido clásico, mientras que González Urrutia viene del socialcristianismo, son totalmente diferentes. Yo no he visto esa discusión entre María Corina y González Urrutia, porque ese no es el problema, el problema es cómo confrontar a la dictadura», expresó el politólogo.
Para Peraza, la experiencia venezolana reafirma que los cambios se darán desde adentro y que los opositores desterrados solo jugarán un rol de apoyo y denuncia.