La portada del diario Novedades del viernes 21 de septiembre de 1956 con el titular en letras rojas por el color del Partido Liberal Nacionalista (PLN) donde anuncian la nominación para la reelección presidencial del dictador Somoza García para el periodo de 1957-1963. Todas esas aspiraciones del dictador de seguir atornillado en el poder se esfumaron por la noche cuando se dio el magnicidio por el poeta Rigoberto López Pérez. Foto: Archivo/ La Prensa.
El último mambo de Anastasio Somoza García
La noche del viernes 21 de septiembre de 1956 en la ciudad de León dos hombres cambiaron la historia de Nicaragua: uno resultó acribillado con 54 balazos y el otro recibió 4 impactos que segaron lentamente su vida.
A las ocho de la noche del viernes 21 de septiembre de 1956, el dictador Anastasio Somoza García llega con su comitiva y escoltas a la Casa del Obrero en la ciudad de León, donde había sido nominado como candidato a la reelección presidencial por el Partido Liberal Nacionalista (PLN).
La fiesta era amenizada por la Orquesta Occidental Jazz a quienes le pidieron que abrieran con un mambo para que el dictador luciera sus dotes de bailarín con la joven Miriam Pérez.
Luego de bailar todo un set con la novia del Club de Obreros, el dictador se fue a sentar a la mesa principal que quedaba frente a la sala donde los asistentes llegaban a felicitarlo.
Ya entrada la noche, la orquesta tocaba Hotel Santa Bárbara donde al ritmo de este jazz el poeta Rigoberto López Pérez se fue acercando a donde el dictador leía un ejemplar del periódico El Cronista que le había obsequiado su director Rafael Corrales Rojas.
Ya cerca del objetivo, el gatillero se puso en cuclillas, desenfundó su revólver 38, marca Smith and Wesson, realizó 5 detonaciones y acertó 4 disparos a la humanidad del dictador hiriéndole de muerte, y así dio inicio a la “Noche de los cuchillos largos”, que fue una cacería política dejando muertos y encarcelados.
El poeta Rigoberto López Pérez fue derribado de un culatazo de fusil Garand. Cayó boca abajo y fue acribillado por los escoltas del dictador. Sus familiares más cercanos fueron de los primeros en ser apresados, como fue el caso de su madre Soledad López, y sus hermanos Salvador y Margarita Meléndez López, quienes fueron trasladados de León a Managua, donde fueron torturados y puestos en libertad el 10 de noviembre de 1956.
Después del tiranicidio contra Somoza García, más de 500 personas fueron encarceladas y torturadas como sospechosas de la conspiración del atentado contra el dictador, entre ellos los más cercanos colaboradores que fueron Edwin Castro, Ausberto Narváez y Cornelio Silva quienes fueron condenados a 15 años de cárcel, pero fueron asesinados cuatro años después, el 18 de mayo de 1960 con la famosa “Ley Fuga” que solía usar la dictadura para eliminar a sus enemigos.
El tirano Somoza García, herido de los disparos, fue conducido al Hospital San Vicente de León donde lo estabilizaron y lo trasladaron a Managua de donde salió al siguiente día en un avión Constellation de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos hacia el hospital Gorgas, cercano a la zona del Canal de Panamá. Somoza llegó estable, el dolor que más le aquejaba era el de la columna vertebral donde tenía alojada una de las balas.
Le extrajeron las tres balas que tenía alojadas en su cuerpo. Esta delicada intervención quirúrgica duró más de seis horas, lo que tuvo secuelas de un trauma posoperatorio, causado por la anestesia que lo hizo caer en un estado de coma profundo por ocho días. Falleció a las primeras horas de la madrugada del sábado 29 de septiembre. Su cadáver fue traído a Nicaragua la mañana del domingo 30 de septiembre y fue sepultado con honores el martes 2 de octubre de 1956.
El cadáver de Rigoberto López Pérez, después de ser acribillado por los escoltas del dictador, permaneció tendido en un charco de sangre en la Casa del Obrero y luego lo trasladaron a la delegación de la Guardia Nacional en León donde lo pateaban y escupían. Nunca se supo dónde quedaron sus restos mortales.
La portada de Novedades del siguiente día donde informan sobre el atentado que sufrió el tirano en la Casa del Obrero de la ciudad de León, también destacan el decreto del Estado de Sitio por el Consejo de Ministros y dos fotografías que eran parte de la agenda donde en una informa sobre el plan de gobierno que Somoza leyó en el teatro González después de su nominación presidencial y la otra imagen habla sobre un discurso del dictador acompañado de su esposa Salvadora Debayle desde el balcón del palacio municipal de esta ciudad. Foto: Archivo/ La Prensa.Anastasio Somoza García llega a la Casa del Obrero acompañado de su esposa Salvadora Debayle. Somoza con esta fiesta cerraba su agenda en la ciudad, horas antes estuvo en una cena en el Club Social de León. Después de esta fotografía la historia tomó otro rumbo. Foto: Archivo/ La Prensa.Somoza García baila animadamente con la joven Miriam Pérez quien era la novia del Club de Obreros de León. Esta es la última fotografía del dictador antes del atentado que se dio cerca de la medianoche. Foto: Archivo/ La Prensa.En la foto de la izquierda el director y periodista del diario El Cronista, Rafael Correa Rojas, quien era la persona que estaba junto al dictador a la hora del atentado, le mostraba la edición del diario donde adulaban su nominación. Correa Rojas era amigo y simpatizante de la familia Somoza, pero nada de esto le sirvió: fue encarcelado, torturado y falleció poco después de ser liberado a consecuencias de las torturas, su periódico fue confiscado y cerrado por el somocismo. En la foto de la derecha el poeta Rigoberto López Pérez. Foto: Archivo/ La Prensa.El cadáver del poeta conspirador Rigoberto López Pérez, acribillado, sin camisa y con el brazo izquierdo quebrado a base de culatazos de fusil Garand por parte de los escoltas y guardias que le dieron muerte. El verdugo del dictador Anastasio Somoza García quedó tendido en un charco de sangre. Después lo llevaron al cuartel de la Guardia Nacional donde escupieron y patearon su cuerpo, nunca se supo dónde fue enterrado. Foto: Archivo/ La Prensa.La última foto con vida de Somoza García antes de viajar al Hospital Gorgas en la ciudad de Panamá, donde sufrió las consecuencias de un trauma posoperatorio debido a la reacción de la anestesia que lo llevó a un coma profundo por ocho días. Durante esos días el diario Novedades publicaba noticias y comunicados que informaban de “la satisfactoria recuperación” de Somoza García. Foto: Archivo/ La Prensa.Eran las primeras horas de la madrugada del sábado 29 de septiembre de 1956 cuando el dictador Anastasio Somoza García muere en la ciudad de Panamá. Su cuerpo fue recibido en el aeropuerto Las Mercedes la mañana del domingo 30 de septiembre para dar inicio a las honras fúnebres que duraron tres días. Foto: Archivo/ La Prensa.El féretro de Somoza García es conducido en un vehículo militar de la Guardia Nacional en una calle de Managua el domingo 30 de septiembre. Los honores y tributos al dictador se dieron en distintos sitios como el Palacio Nacional, Academia Militar, Casa Presidencial en la Loma de Tiscapa, Palacio del Ayuntamiento, Club de Alistados de la Guardia Nacional, Club de Obreros de Managua, entre otros. Foto: Archivo/ La Prensa.Anastasio Somoza Debayle contempla el féretro de su padre Anastasio Somoza García junto a otros oficiales de la Guardia Nacional. Al fallecer el dictador, la matrona de la familia, Salvadora Debayle de Somoza, determinó que la Presidencia quedaría en manos de Luis y la jefatura de la Guardia Nacional a cargo de Anastasio, de esta manera se continuaba con el legado dinástico de la familia. Foto: Archivo/ La Prensa.Los restos del dictador Anastasio Somoza García con uniforme de gala militar y la banda presidencial reposan en el ataúd donde fue velado con honores durante tres días. Foto: Archivo/ La Prensa.Después de su arribo al Aeropuerto Las Mercedes el féretro de Anastasio Somoza García fue conducido a la Catedral metropolitana donde fue recibido por el arzobispo de Managua, monseñor González y Robleto. La misa en Catedral fue concelebrada por los obispos de Nicaragua y el dictador fue declarado «príncipe de La Iglesia». Foto: Archivo/ La Prensa.Peritos de la Guardia Nacional inspeccionan el lugar donde el dictador recibió los 5 balazos del revólver 38 Smith and Wesson que disparó Rigoberto López Pérez y un guardia señala el lugar donde cayó abatido el poeta suicida en el Club de Obreros en la ciudad de León, la noche del viernes 21 de septiembre de 1956. Foto: Archivo/ La Prensa.En la parte izquierda, el doctor Carlos Tünnermann junto a su defendido Tomás Borge Martínez. De todas las personas capturadas y torturadas, solamente 21 fueron juzgadas por un Consejo de Guerra en un juicio que inició el 8 y concluyó el 21 de enero de 1957. Solo 14 personas fueron condenadas. Foto: Archivo/ La Prensa.Edwin Castro, Cornelio Silva y Ausberto Narváez, junto a Rigoberto López Pérez fueron parte de la conspiración para el magnicidio contra el dictador Somoza García. En la imagen Edwin Castro siendo ya un reo político de los Somoza, junto a sus pequeñas hijas María Consuelo y Ruth María, su esposa Ruth Rivera estaba embarazada de su tercero y último hijo, el actual diputado sandinista Edwin Castro Rivera. Foto: Archivo/ La Prensa.El cuerpo acribillado del poeta Edwin Castro en la temible cárcel de la Aviación, después que fue abatido con la famosa “Ley Fuga” junto a Cornelio Silva y Ausberto Narváez, el miércoles 18 de mayo de 1960. Foto: Archivo/ La Prensa.Familiares y amigos cargan el ataúd con los restos de Edwin Castro Rodríguez durante su entierro en el Cementerio de Guadalupe, en León. Foto: Archivo/ La Prensa.
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