La crítica está dividida sobre la serie Griselda, protagonizada por Sofía Vergara. Unos la elogian, otros la minimizan y la relativizan. A mí me ha gustado.
En primer lugar, creo que la actuación de la colombiana es muy buena. Logra construir un personaje creíble y se transfigura en él. Es notable que se preparó sólidamente y por mucho tiempo; desde luego que el maquillaje y los entornos hacen lo suyo, pero su trabajo también incorpora gestos y manías propias de la persona histórica.
La obra muestra la historia y la carrera criminal de “la Madrina”, una mujer que huye de Colombia con sus hijos tras matar a su marido en un pleito, y se refugia en Miami, donde edificará un imperio criminal. Fue una de los primeros jefes mafiosos latinoamericanos que llevaban drogas a Estados Unidos en gran escala a finales de los años 70 y en los años 80 del pasado siglo.
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Es absolutamente de esperar que una mujer en semejante ambiente, dominado por hombres brutales y despiadados, debía enfrentar múltiples desafíos, corriendo incluso el riesgo de ser excluida del negocio y quedar en la irrelevancia. No obstante, ella logra imponerse con astucia, coraje, resistencia, visión e igualando o superando a los machos en crueldad y ser implacable. Así lo hizo la verdadera Griselda Blanco y así lo hace la Griselda de la ficción. No en vano dijo Pablo Escobar que al único hombre al que había temido en su vida era esta mujer.
Por su papel en Griselda producida por la plataforma Netflix, Vergara ha sino nominada para un premio Emmy para la Actriz Principal de una Serie Corta de la Academia de la Televisión de Estados Unidos. La ceremonia de los Emmys será el 19 de septiembre próximo. Vergara ha sido nominada en varias ocasiones a los premios.
Mucha atención en el Miami de los 70 y 80
Por otro lado, la dirección de Andrés Baiz integra adecuadamente todos los elementos y factores, la cámara es ágil y no nos deja aburrirnos. Abundan la acción y los balazos, por lo que los amantes de la acción hallarán lo suyo.
Otro punto fuerte de la serie es la recreación acertada y agradable del Miami de los 80, de calles y espacios interiores. A mí me ha encantado la banda sonora con éxitos de la música disco ochentera y piezas cubanas.
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En entrevistas con programas de entretenimiento, tanto Vergara como el director Andrés Baiz, han descrito el largo y complicado proceso de dar vida a “la Madrina” en la pantalla. Ambos han resaltado que pusieron mucho énfasis en no hacer una exaltación, en no hacer del personaje una heroína. “Es un personaje fascinante, pero no es un héroe”, ha dicho Vergara.
Una idea gestada por diez años
La artista colombiana ha demostrado otra vez un talento verdadero y que no es solo una guapa con un cuerpo voluptuoso. Confiesa que albergó y cultivó la idea del personaje por más de una década. Además de ser la protagonista, es una de los productores.
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La crítica de la revista Time, Judy Berman, definió la serie y el trabajo de Vergara como una versión femenina de Cara Cortada (1983), cinta protagonizada por Al Pacino, quizás en parte porque Blanco incorporó a muchos “marielitos” cubanos a su banda. Esa afirmación me parece una simplificación grosera e injusta y un desconocimiento de elementos culturales diversos del mundo latino. Ambos personajes de la ficción son contemporáneos, pero el origen y la historia personal de Griselda están mejor contados que los orígenes de Tony Montana en el filme de Brian de Palma.
Desde su estreno en diciembre pasado, Griselda está entre las series populares de Netflix en Latinoamérica. Le doy cuatro de cinco estrellas.
Te animo a verla, seas o no un fan de las narcoseries.
*El autor es exeditor de La Prensa de Nicaragua y un empedernido cinéfilo.