En el segoviano municipio de Quilalí una familia de apellido Zeledón vive en silencio el dolor y la impotencia que sufren ante la impunidad.
El 21 de julio del 2016, Santana Zeledón, quien en entonces tenía 69 años, fue asesinado de 12 impactos de bala por un sicario en su casa en Quilalí, departamento de Nueva Segovia y su crimen quedó sin castigo.
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Ocho años después, la familia Zeledón vive la misma experiencia dolorosa; porque el asesinato de Iris Judith Zeledón y su bebé de 20 días de nacido, acontecido en Honduras hace 13 meses, también podría quedar impune.
Así lo denuncia una familiar de Iris Judith y Santana Zeledón (nieta y abuelo, respectivamente) en entrevista brindada a LA PRENSA vía telefónica.

Cabe aclarar que la familiar de Santana Zeledón e Iris Zeledón pidió el anonimato, porque la familia doliente sigue recibiendo amenazas desde Honduras.
Fiscalía desestima pruebas
El hondureño Jacinto Esteban Alcántara, esposo de Iris Judith Zeledón, ha llevado las pruebas a la Fiscalía para incriminar Erika Jazmín Manzanares —sospechosa de ser la autora intelectual del crimen múltiple—, pero el Ministerio Público de ese país las ha desestimado.
«Ese hombre está enojado porque la Fiscalía de Honduras no hace nada por acusar, a pesar que él ha llevado dos videos donde aparece el sujeto que disparó contra mi familiar y la mujer que pagó a los sicarios», afirma la pariente de la joven asesinada.

«En los videos aparece el hombre (pistolero) preguntando en la casa de mi sobrina, preguntando si había chocobanano y la mujer (Erika Manzanares) en una camioneta», relata la entrevistada, agregando que «ese día la sospechosa le andaba enseñando al pistolero dónde vivía mi sobrina».
Tres veces presa, tres veces libre
Erika Manzanares es expareja de Jacinto Alcántara y desde que aconteció el crimen el 24 de junio de 2023, ha sido señalada como autora intelectual. La sospechosa ha sido capturada y las tres veces ha salido libre «por falta de pruebas», según las autoridades de ese país.
La mujer fue apresada el 4 de julio de 2023 en el aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales, cuando pretendía salir del país y fue trasladada al Ministerio Público en San Pedro Sula, pero fue puesta en libertad horas más tarde.
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La hondureña fue capturada en su negocio, en una empresa de seguridad de la cual es dueña, posteriormente fue arrestada en Nicaragua en octubre del 2023 cuando aparentemente pretendía huir, pues ingresó por punto ciego (sitio no autorizado).
Las sospechas de haber ordenado el crimen se basan porque la mujer nicaragüense y el bebé se convirtieron en la nueva familia del exesposo de Manzanares, Jacinto Esteban Alcántara, quien fue candidato a diputado por el departamento de Cortés, Honduras.

Iris Zeledón, de 20 años y su bebé de 20 días de nacido, Aarón Alcántara, a quien su mamá sostenía en brazos, fueron asesinados a balazos la noche del pasado 24 de junio de 2023 en Villa Valencia, en Choloma, al norte de ese país centroamericano.
El primer caso
Lo sucedido en Honduras con el caso de Iris Zeledón ha traído a la memoria de esta familia segoviana el crimen de Santana Zeledón.
El abuelo de Iris fue ultimado a balazos por un sujeto, quien andaba en busca de Luis Zeledón, hermano de la víctima, relató la entrevistada.

Luis Zeledón le quitó la vida en Mulukukú a una mujer de apellido Arróliga y después buscó posada en la casa de su hermano Santana en Quilalí, quien lo entregó a la Policía, recuerda la denunciante.
En ese entonces la familia de apellido Arróliga mandó un mensaje vía fax a la Policía en Quilalí diciendo que perdonaban a Luis Zeledón y fue puesto en libertad.
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«Como Quilalí es un pueblo pequeño donde todos nos conocemos, el hombre preguntó por el hermano de mi papá y como le dijeron que nadie conocía a Luis Zeledón, pero sí vivía alguien de nombre Santana Zeledón, entonces el sicario llamó a quien lo contrató y este dio la orden de matar a mi padre», recuerda la hija del agricultor asesinado.
De los tres implicados en el asesinato de Santana Zeledón, la Policía solo capturó a Yelsin Cruz Arróliga, sobrino de la víctima, quien enseñó al pistolero la casa donde vivía el hombre de 69 años, pero un tribunal de jurado lo absolvió.

Los otros dos implicados en el crimen de Santana Zeledón, quien era defensor de derechos humanos en Quilalí, son Amílcar Arróliga, quien hizo de pistolero y Víctor Arróliga, tío de los otros implicados y autor intelectual, quienes ocho años después no han sido capturados por la Policía.