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Obispo auxiliar de Nicaragua, monseñor Silvio José Báez. LA PRENSA/Archivo

“No quiero otro obispo mártir”. Monseñor Silvio Báez narra cómo fue convencido por el papa para salir de Nicaragua

El obispo auxiliar de Managua lleva cinco años viviendo en el exilio por las amenazas de muerte de parte de simpatizantes de la dictadura de Daniel Ortega. Contó a un periódico español cómo fue su salida

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, concedió una entrevista al diario La Gaceta de Salamanca, España, donde se encuentra actualmente tras una invitación de los frailes de la Orden Carmelitas Descalzos para presidir la novena a la Virgen del Carmen, en la capital.

En la entrevista publicada este 9 de julio, monseñor Báez relata que el papa le suplicó que saliera de Nicaragua, porque literalmente le dijo que no quería otro obispo mártir más en Centroamérica.

“Salí sufriendo muchísimo. Nunca he entendido que haya que salvar al pastor dejando a las ovejas. Y yo nunca hubiera salido de mi país sino por obediencia al santo padre. Obedecí dolorosamente tras un largo diálogo con él. No fue un mandato y una obediencia ciega. Fue dialogada, pero al final obedecí. Yo le hice ver todas las razones por las que convenía que yo me quedara, pero el papa Francisco con mucho cariño, como un hermano mayor al final ya me dijo en lenguaje argentino: ‘Hacedme caso hijo, yo sé lo que te digo no quiero otro obispo mártir’. Agarrándome el brazo con mucho cariño, finalmente obedecí llorando y dejé mi país en el año 2019”, manifestó Báez.

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Quemaron su partida de nacimiento

El obispo auxiliar también reveló que su partida de nacimiento fue quemada por orden de Ortega y agradece al Gobierno de España por ofrecerle a los apátridas la ciudadanía española, tras ser desnacionalizados por el régimen.

“Hace dos años la dictadura de Daniel Ortega nos arrebató la nacionalidad. Nos despojó de ella y nos dejó en condición de apátridas. En mi caso particular quemaron mi partida de nacimiento. No he existido. Sí quisiera aprovechar para decir que agradezco al gobierno español la generosidad en ofrecernos la nacionalidad española. Acudió casi de inmediato y en estos momentos somos casi 100 nicaragüenses”, contó el obispo auxiliar.

Al no tener partida de nacimiento, Báez contó que en el Consulado de España en Miami “me dijeron que tenía que elegir una ciudad de España donde estar asentado. Yo les respondí que Ávila porque es la ciudad de mi madre. La empleada me preguntó si mi madre era española y yo le respondí que es Santa Teresa de Jesús”, expresó Báez.

En otra parte de la entrevista, monseñor Báez cuenta que en enero, tras la salida de veinte sacerdotes presos políticos y dos obispos, entre ellos monseñor Rolando Álvarez, el papa le pidió que fuera a verlo y tras esa reunión lo ratificó como obispo auxiliar de Managua aunque por el momento no puede regresar a Nicaragua.

“Hablamos sobre esta situación y me ratificó como obispo auxiliar de Managua, aunque esté en el exilio. Eso me liga afectivamente en la oración y en el amor de mi pueblo. Yo tengo mi corazón allí, aunque viva en otro sitio. El pueblo me sigue sintiendo cerca. Estoy acogido por la Conferencia Episcopal de Florida y doy clases de Sagradas Escrituras. Colaboro con el arzobispo de Miami en las confirmaciones en la actividad pastoral y doy clases en la Facultad de Teología en el Seminario de San Vicente de Paúl en Boynton Beach”, dijo Báez.

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“No sabemos cuándo acabará”

Por último, Báez contestó una pregunta que reconoce es difícil de contestar.

—¿Cómo ve el futuro de Nicaragua?

“Es una pregunta difícil. En este momento no se ven soluciones a corto y medio plazo. Evidentemente, una dictadura tan inhumana y tan cruel no tiene futuro, pero no sabemos cuándo acabará. El país se está cayendo a pedazos y el pueblo está sufriendo un calvario. Creo que están entrando en la etapa final y el papel de la Iglesia es dar esperanza y acompañar al dolor del pueblo”, concluye la plática.

Monseñor Báez vivió fuera del país más de 30 años. Regresó a Nicaragua en 2009, tras su nombramiento de obispo auxiliar de Managua por parte del papa Benedicto XVI. Se encontró con un país en manos del régimen autoritario de Daniel Ortega, a quien no dudó en cuestionar sus acciones antidemocráticas, lo que con el tiempo fue causando molestias en el dictador.

En 2018, el obispo Báez recibió amenazas de muerte de parte de los simpatizantes de Ortega e incluso fue blanco de agresiones físicas. En 2019, el papa Francisco le pidió que saliera de su país, para resguardar su vida.

Política Daniel Ortega monseñor Silvio Báez Nicaragua

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