Francisco Coronado Salinas Arrieta, mejor conocido como “El Toro Coronado”, fue un guerrero dentro del ring, peleador frontal y fajador. Lamentablemente no pudo con todo ese ímpetu fuera del cuadrilátero donde siempre fue noqueado por la parranda, las broncas y la bebida. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.

El último round del “Toro» Coronado

Nació con el don de los puños. Aprobó con dificultad sus estudios primarios porque siempre andaba envuelto en peleas callejeras. Fue sparring del tricampeón Alexis Argüello. Con un ADN boxístico, no pudo lidiar con la fama y los excesos.

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Francisco Coronado Salinas Arrieta nació el 10 de octubre de 1946. Se ganó el apodo del Toro en el mundo boxístico por su forma de ser frontal y embestir a sus oponentes con furia y un golpeo constante. Sus primeras peleas fueron callejeras y en los colegios de primaria donde cursó estudios a la remolca, debido a su indisciplina y su fama de bochinchero.

Su debut profesional fue en el año de 1966 con un peleador que solo recuerda como el Indio Piel Roja Chavarría a quien despachó en el quinto round y ganó una bolsa de 180 córdobas. Tras ese triunfo vinieron los halagos de los colegas y especialistas de este duro deporte. Decían que era un potencial prospecto. Esa misma noche fue a celebrar con amigos, tomó unas cervezas y nació su afán por la bebida.

El Toro Coronado hizo peleas locales muy épicas, como las que libró contra William Martínez en tres ocasiones por el título nacional. De esos tres choques el Toro perdió uno y ganó dos.

Otra de las batallas duras y sonadas en esa época fueron las que libró contra Vicente el “Yambito” Blanco por el título nacional. El Toro fue el gran rival del Yambito contra quien tuvo tres grandes encuentros, de los cuales el Toro ganó uno y el Yambito dos.

En los años setenta se dio una camada de buenos boxeadores nacionales ente los que destacaban el mismo Toro Coronado, Vicente “Yambito” Blanco, Eddy Gazo, Eduardo “Ratón” Mojica, Mauricio “Halcón” Buitrago, Reynaldo “Ray” Mendoza y el propio Alexis Argüello. Todos ellos eran talentos boxísticos en una Nicaragua que no poseía un campeón mundial en esa época.

El Toro Coronado tuvo su oportunidad de título mundial en enero de 1977, en la ciudad de Panamá, cuando enfrentó al campeón peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo, Rafael “el Brujo” Ortega, un boxeador muy escurridizo que rehuía al combate. Hizo deslucir al Toro con amarres, escapes y volver a amarrar, además de su estilo escurridizo era mañoso en sus encuentros. En la pelea con el Toro usó palillos dentales en su cabellera de frondoso afro. LA PRENSA publicó en su portada del 16 de enero de 1977: “Robo Descarado. Lástima Toro”.

Pero, vino una segunda oportunidad para Coronado, otra pelea por título mundial frente a Danny “Coloradito” López, campeón del Consejo Mundial de Boxeo. Esta pelea se había pactado para el mes de octubre de 1977, pero antes tenía un combate de preparación en el mes de julio con el mexicano José Torres. Este encuentro se dio en el Polideportivo España con un lleno total, abarrotado completamente por fanáticos que querían ver a su ídolo. Este combate lo ganó en medio de gritos eufóricos de su público. El Toro Coronado ignoraba que esta sería su última gran noche en el boxeo.

Como era costumbre del Toro, siempre le gustaba la bebida y las broncas, no era un secreto que siempre se vio envuelto en problemas a consecuencia del licor y las peleas callejeras que montaba ya con sus buenos tragos. Esto lo llevó al fin de su carrera cuando la noche del 11 de agosto de 1977, a un mes de su segunda oportunidad, en una bronca callejera un sujeto le descargó varios machetazos que afectaron directamente sus muñecas.

El Toro tenía un año de visitar a un grupo de Alcohólicos Anónimos para ayudarlo a dejar la bebida, pero caía de forma recurrente, uno de los miembros del grupo lo encontró tomando y lo regañó fuertemente hasta mentarle a su progenitora. Esto enfureció a Coronado que llegó muy ebrio a buscarlo al grupo de A.A para agredirlo, pero esta persona ya lo esperaba machete en mano para defenderse de la embestida que le iban a propinar.

Después de que sufriera esa agresión el parte médico fue muy desalentador: dos heridas profundas en el antebrazo izquierdo y una en el derecho, fractura en la muñeca izquierda, tendones cortados. Una carrera de un gran campeón llegó hasta ahí. El ídolo de las masas se había apagado junto a su nombre que después fue como una dirección de la vieja Managua, solamente una referencia.

El Toro Coronado falleció el pasado 28 de mayo a la edad de 77 años. Con él se fue un legado de recuerdos y furor en el boxeo nacional.

En sus años mozos, cuando tenía todo el potencial para coronarse como campeón mundial de boxeo. El Toro, a medida que crecía como boxeador, se disminuía como ser humano motivado por la indisciplina y los excesos. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
Francisco Coronado en uno de sus feroces combates. En el boxeo nacional de ese tiempo había mucho talento boxístico y se recuerdan memorables batallas entre nacionales. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
El Toro Coronado conecta una potente derecha a la humanidad de su rival, el mexicano José Torres a quien venció en julio de 1977 ante un lleno total en el Polideportivo España. Esa noche de gloria en el mundo boxístico de Coronado fue la última porque a los pocos días recibió una descarga de machetazos en sus muñecas y tendones que destruyeron su carrera. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
Francisco «el Toro» Coronado en una publicación donde lo anunciaban como aspirante al título mundial de los pesos pluma. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
En el ring del viejo gimnasio de entrenamiento en el Mercado Oriental. El Toro llevaba el boxeo en la sangre por eso nunca se alejó del cuadrilátero y se dedicó a entrenar niños y jóvenes en este deporte. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.
Para el Toro Coronado estar dentro del tinglado era volver a vivir y rememorar su época de gloria boxística. Hasta donde su salud se lo permitió siempre estuvo en un gimnasio de boxeo. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
Coronado siempre cargó con la cruz de culpabilidad de no poder darle un título boxístico a Nicaragua. Siempre era recordado como el campeón sin corona. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.
El Toro vivió una época donde había mucha casta boxística nacional e internacionalmente, tuvo una barra de fans que lo seguían a sus encuentros y él reconoce que se debía mucho a ese público que lo motivaban en sus batallas, pero que a la vez les falló por sus debilidades con la bebida y la indisciplina. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.
Nunca abandonó el mundo del boxeo. Luego del altercado donde dañó su carrera, volvió al ring como entrenador. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.
En una sesión de mascoteo con un pupilo en el antiguo gimnasio del Mercado Oriental en octubre de 2003. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete.
Con un grupo de niños que el Toro entrenaba en el gimnasio del Mercado Oriental. Foto: Archivo/ La Prensa.
Coronado halló sosiego y sobriedad en la religión, también en los entrenamientos, vivió y se proyectó en cada niño y joven que entrenaba para transmitir sus conocimientos. Foto: Archivo/ LA PRENSA.
Un derrame cerebral lo afectó meses antes de fallecer, aun así siguió batallando por su salud hasta su último round con la vida el pasado 28 de mayo a los 77 años. El Toro Coronado siempre será recordado por su bravura y sus batallas dentro y fuera del ring. Foto: Archivo Personal Óscar Navarrete / Redes Sociales.
La Prensa Domingo Boxeo de Nicaragua Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    yo lo conocí vivia en monseñor Lescano,yo creo que en la morazan,siempre lo miraba tenia un tio en la calle del cementerio, un día estaba allí ,y estaba borracho y yo llegue a reparar un llanta de moto ,el tio era dueño de la llantera y sin decir nada se me acerco, y me dijo que me miras hijo de put## y me dio un golpe ,y el tio lo paro y le dijo ese chábalo va a crecer y se va a acordar de vos ,y si me acuerdo pero solo del vergaso ,y todo el tiempo lo miraba ,caminaba por todo el barrio todo mundo lo conocía ,yo creía que se havia muerto hace tiempo ,como el raton Mojica,vivieron largos tiempos ,los dos fueron alcohólicos,

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