Luego de la debacle del primer gobierno sandinista en la década de los ochenta, los gobiernos democráticos que lo siguieron impulsaron considerablemente la recuperación económica y social del país. Desde entonces, el segundo gobierno sandinista ha manejado bien la macroeconomía, pero su contribución al crecimiento y la recuperación de los salarios ha sido muy poca comparada a la de esos gobiernos.
Tan así, que basado en datos del Banco Central de Nicaragua, de la Oficina de Estadísticas Laborales de los EEUU, y del Banco Mundial, 45 años más tarde Nicaragua todavía no ha podido recuperar el bienestar económico y social que tenía en 1978.
En dólares actuales (ajustados por la inflación) el ingreso por habitante (Producto Interno Bruto por habitante) que es uno de los principales indicadores de bienestar se desplomó de 3,270 dólares en 1978 a 620 dólares en 1989. Bajo los gobiernos democráticos creció 200 por ciento a 1,850 dólares en el 2006, pero, bajo el gobierno actual (que ya lleva los mismos 17 años ) solo ha subido 40 por ciento a 2,620 en el 2023; apenas 80 por ciento del de 1978.

Por su parte, el salario promedio mensual en el sector formal también se desplomó de 920 dólares en 1978 a 140 dólares en 1989. Durante los gobiernos democráticos creció 160 por ciento a 360 dólares , pero durante el gobierno actual solo 7 por ciento a 384 dólares por lo que todavía es apenas 40 por ciento del de 1978.

No sorprende por lo tanto que el PIB por habitante haya retrocedido al 15-20 del de Costa Rica y México, y al 40 por ciento del de Guatemala.

En cuanto a indicadores macroeconómicos: La inflacion que perjudica principalmente a los pobres subió del 4.3 por ciento en 1978 a nada menos que 1,689 por ciento en 1989 para luego bajar al 10.2 por ciento en el 2006 y 5.2 por ciento en el 2023 similar a la del 1978.

La deuda externa del gobierno creció del 45 por ciento del PIB en 1978 a nada menos que el 940 por ciento en 1989. Los gobiernos democráticos la bajaron al 37 por ciento del PIB por su buen manejo económico y principalmente por las condonaciones que lograron. En el 2023 la deuda representaba el 48 por ciento del PIB, similar a la de 1978.

Finalmente, el déficit en las transacciones con el exterior que representa el aumento en el endeudamiento externo del pais creció del 1 por ciento del PIB en 1978 a 36 por ciento en 1989 , bajo al 13 por ciento en el 2006 y se convirtió en un superávit (menor deuda externa) del 8 por ciento del PIB en el 2023 debido al buen manejo macroeconómico y al crecimiento de las remesas que, a pesar de ser un alivio para el pais refleja tristemente que 725 000 nicaragüenses (11 por ciento de la población del 2017) han abandonado el país desde el 2018 buscando un futuro económico y algunos por la represión.

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.