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Después de casi cuatro años de que el Ejército anunciara su salida del Banco de Finanzas (BDF) y en momentos en que ambas entidades reportan recuperación de sus rendimientos anuales, el Banco de la Producción (Banpro) anunció su fusión con dicha entidad y ahora operarán bajo el paraguas empresarial Nueva Tenedora Banpro, mediante el cual controlarán el 35 por ciento del mercado financiero nicaragüense.
El acuerdo fue anunciado mediante un comunicado conjunto de ambas entidades, donde dejaron claro que la transacción fue avalada por las Superintendencias de Bancos de Nicaragua y de Panamá, y que el proceso concluirá con base en los acuerdos establecidos entre los dueños, el nicaragüense Ramiro Ortiz y el panameño Stanley Motta.
El BDF solo opera en Nicaragua y pertenecía hasta ahora al Grupo Assa, con sede en Panamá. En tanto, el Banpro funcionaba bajo el alero del Grupo Promérica, que sí tiene presencia en toda Centroamérica. Una fuente explicó que la transacción implica una fusión, no una venta, por lo que cada una de las entidades financieras seguirá operando con sus respectivas marcas y licencias bancarias.
Es decir que Ortiz y Motta se convertirían en socios del nuevo holding bancario, al fusionar las acciones y la operatividad de ambas entidades financieras, lo que permitirá por ejemplo, que el BDF use la infraestructura del Banpro para ampliar su presencia, al pertenecer ahora a un mismo grupo.
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El tamaño del nuevo grupo empresarial
Pero ¿cuánto cuesta cada uno de los bancos involucrados en la transacción? Hasta el 2023, según cifras de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), el Banpro tenía un patrimonio de 13,672 millones de córdobas, el monto más grande dentro del Sistema Financiero. En el 2012 era de 12,390 millones.
El tamaño del Banpro sobrepasa con creces al BDF que hasta el año pasado tenía un patrimonio de 2,146 millones de córdobas, tras haber experimentado un leve aumento respecto al 2022, cuando ascendía a 2,108 millones de córdobas.
De esta manera, el patrimonio del Grupo Nueva Tenedora Banpro rebasará los 15,818 millones de córdobas, lo que representa el 29 por ciento de los 55,128 millones de córdobas que el sistema bancario y financiero nacional tiene en patrimonio.

Sobre los activos
«Lo interesante aquí es que juntos, aunque la operación del BDF era relativamente pequeña, juntos ya representan un 35 por ciento del total de los activos manejados por la banca, se consolidan como el banco más grande de Nicaragua», explica un especialista en finanzas, que pide no ser nombrado por temor a represalias.
En activos, el Banpro acumulaba hasta diciembre del año pasado 91,627 millones de córdobas, de los cuales 52,799 millones de córdobas eran en cartera de crédito neta frente a los 46,869 millones de córdobas en el año anterior.
En activos, el Banco de la Producción tenía en el 2022 un saldo de 81,689 millones de córdobas, es decir que de un año a otro, esta entidad agregó a sus activos 9,938 millones de córdobas, según cifras de la Superintendencia de Bancos.
Por su parte, el BDF tenía en activos el año pasado 20,552 millones de córdobas, de los cuales 13,750 millones de córdobas formaban parte de la cartera de crédito neta. En ese año, este banco había aumentado sus activos desde los 19,611 millones en el 2022.
De esta manera, Nueva Tenedora Banpro tendrá en activos 112,179 millones de córdobas, equivalentes al 35.31 por ciento de los activos que componen al sistema financiero y bancario de Nicaragua, que hasta el año pasado ascendía a 317,694 millones.
Un segundo especialista en finanzas, reconoce que la fusión de ambos bancos reduce la competencia en el mercado financiero nacional, «pues hay menos, pero el BDF es un banco de tamaño mediano en Nicaragua y la mayor concentración no es con otro grande en todo caso. No se acentúa de forma exagerada la concentración por tanto».
Controlarán el mercado crediticio
Actualmente el mercado financiero ya estaba altamente concentrado, pese a que en los últimos dos años han entrado algunos bancos, cuyo crecimiento ha sido limitado por el impacto de la crisis sociopolítica en el 2018 y la creciente incertidumbre política aún sin resolver. Hasta ahora más del 80 por ciento de los activos estaba en poder de tres bancos: Banpro, Lafise Bancentro y BAC.
Con la nueva fusión, de los 166,275 millones de córdobas en cartera de crédito neta el año pasado en el Sistema Financiero nacional, más de 66,549 millones de córdobas ahora estarán en poder del nuevo consorcio empresarial, que controlará el 40 por ciento de este negocio en Nicaragua.
«Es posible que una fusión de este tipo no tenga beneficios inmediatos para los clientes si ambas entidades continúan operando bajo sus respectivas marcas y licencias a nivel local», explicó uno de los especialistas financieros.
El primer analista cree que «por lo pronto (ambos bancos) mantienen ambos su identidad y funcionamiento separadas. Pero seguro comienzan a hacer negocios más entre ellos de forma funcional y conveniente para ambos».
En pasivos el nuevo grupo empresarial tendrá en su poder más de 96,360 millones de córdobas, de los 262,566 millones de córdobas que el año pasado representó en su conjunto el sistema financiero y bancario de Nicaragua. Es decir controlará el 37 por ciento del mercado nacional.
El año pasado el Banpro y el BDF en su conjunto generaron en ganancias 1,774.35 millones de córdobas, un poco más del 27 por ciento de los 6,464 millones de córdobas que a nivel global produjo el mercado financiero nacional, según cifras de la Siboif.
«El BDF como el Sistema Financiero en su conjunto no ha tenido sus mejores años con las crisis del 2018 y 2020 después de todo. Y sus perspectivas son moderadas en términos de crecimiento y oportunidad de hacer negocios», dijo el segundo especialista financiero.
El BDF en 2019 obtuvo ganancias por 67.83 millones de córdobas y en el 2018 obtuvo 80.82 millones de córdobas. No obstante, comparado con 2017 efectivamente hay un menor ritmo de ganancia, porque en ese año obtuvo 349.90 millones de córdobas, según reflejan cifras oficiales. En los años posteriores al 2020, la rentabilidad ha mejorado, pero aún sigue por debajo de lo observado en el 2017.

Por qué fusión y no venta
Desde hace varios años se había conocido de la negociación que el Grupo Assa, dueña del BDF, mantenía con su par Promérica, sin embargo, el proceso apuntaba a una venta del banco propiedad de Motta, cuya negociación finalizó con una fusión empresarial.
¿Por qué fusión y no venta? Uno de los especialistas en finanzas, explicó que «es posible que las fusiones de las empresas financieras Banpro y BDF en Nicaragua se realizan mediante la compañía matriz o holding en Panamá, con la intención de optimizar la carga fiscal».
«Panamá es conocida por su régimen fiscal favorable, lo cual puede motivar a las empresas a estructurar sus operaciones de manera que aprovechen estas ventajas, si la operación hubiese sido una adquisición de acciones en Nicaragua estarían sujetas al pago de impuestos por ganancias o rentas de capital», agregó.
Considera que Motta puede luego proceder a vender sus acciones dentro del Grupo Tenedora Banpro, con lo que podría mitigar «el terrorismo fiscal» que actualmente existe en Nicaragua. «Les puede caer el terrorismo fiscal de la DGI y hacerlos pagar los impuestos sobre la ganancia en esos traspasos accionarios, si acaso no hay un acuerdo político» en Nicaragua, precisó.
El otro especialista cree que «si es solo desde el punto de vista del banco, pues esto se reduce quizás a simplemente una disminución del papel de Motta en Nicaragua en el banco».
«Se deshace de la responsabilidad de un banco que no le es tan importante y que no promete mucho en cierta forma. Su estrategia de énfasis en el crédito hipotecario, le da una rentabilidad de bajo riesgo, pero de bajo rendimiento. Los bancos hacen más plata con tarjetas y préstamos personales y comerciales. Pero eso no es así con los hipotecarios», agregó.
Sobre el planteamiento fiscal del otro especialista, el analista explica que lo cierto es que «igual probablemente tenga que pagar impuestos sobre las ganancias de capital en ese momento (en caso que Motta decida vender su participación dentro de Tenedora Banpro en el futuro). Al final no creo que escapa de eso. Quizás posterga el momento y lo cierto es que probablemente el valor de las acciones sea mayor entonces que ahora».
Aunque no está claro si Banpro entrará al negocio de los seguros que se maneja a través de Assa, este mismo analista dice que «una fusión es una decisión estratégica de negocio que asume típicamente que algo adicional ganas al hacerla. Acá se van buscando seguro sinergias entre los dos grupos de esta forma. Me parece que acá Banpro gana participación en una aseguradora, y posiblemente Motta, disminuya su involucramiento en un negocio menor que le representaba esta participación en Nicaragua».
No obstante, indicó que «BDF y Assa hacia el futuro, no obstante, tenderían a beneficiarse más al hacer sinergia en esta alianza estratégica con Banpro».
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El Ejército salió del negocio en 2020
Cabe mencionar que el Banco de Finanzas inició su proceso de mejora de su imagen en el 2020, cuando anunció la salida del Ejército de su capital accionario, donde controlaba el 25 por ciento a través del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM).
Hasta ese entonces, Motta era el dueño del 80 por ciento de las acciones del BDF y el restante es de accionistas individuales, entre los que se encuentran los directivos del Banco, Juan Bautista Sacasa y Mario Cardenal.
El proceso de compraventa de las acciones del Ejército ocurrió tres meses después que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionara al jefe de la entidad castrense, Julio César Avilés, “por apoyar al corrupto régimen de Ortega”.
Además en ese año se conoció que el BDF estaba en una disputa con la Dirección General de Ingresos (DGI). El Grupo Assa en su reporte regional del 30 de junio de 2020, publicado en su página web, reveló que su subsidiaria, el Banco de Finanzas se encontraba en proceso de impugnación ante la Administración Tributaria y ante el Tribunal Aduanero y Tributario Administrativo, en relación al cobro por parte de la Dirección General de Ingresos del anticipo mensual del pago mínimo definitivo con una alicuota del 3 por ciento.
La DGI le estaba cobrando al banco, en concepto del anticipo de Impuesto sobre la Renta (IR) del período de abril a diciembre de 2019, un total de 53.20 millones de córdobas. Al respecto, presentaron recursos por cada uno de los meses, de abril a junio 2020 y estos han sido declarados inadmisibles por las autoridades mencionadas.
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