Gabriela Morales estuvo atrincherada en la Universidad Nacional Autónoma de Managua (UNAN-Managua), durante el estallido de las protestas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en 2018. Su participación en este levantamiento y su denuncia de secuestro y tortura por parte de los paramilitares le ha costado 280 días de prisión arbitraria y contando.
Fue detenida el 19 de agosto, era estudiante de la confiscada Universidad Juan Pablo II. También las autoridades policiales al servicio del régimen secuestraron a Adela Espinoza Tercero, egresada de la carrera de la Comunicación de la antigua Universidad Centroamericana (UCA).
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Al igual que muchos presos políticos estas jóvenes tuvieron procesos a través de videollamada, parte de las arbitrariedades de los procesos. Los delitos que les impusieron fueron ciberdelitos y traición a la patria.
Ambas fueron llevas a juicio por los supuestos delitos de ciberdelitos y traición a la patria y no tuvieron derecho a la defensa, como es común en los procesos contra los privados de libertad por motivos políticos. En las segunda audiencia, estas jóvenes solo fueron enlazadas a través de videollamada.