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La asunción de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro no fue nada fácil. Tenía la tarea de enfrentar el poder político y militar del sandinismo, a la cabeza de la Unión Nacional Opositora (UNO).
Esta agrupación nació prácticamente obligada por Daniel Ortega que exigió negociar en un solo bloque a los más de 20 partidos políticos que existían en esa época y querían participar en las próximas elecciones de 1990 como parte de los acuerdos de Esquipulas II.
Al final la UNO quedó conformada por 14 partidos con ideologías políticas muy distintas, con profundas desconfianzas entre ellos, pero en medio de ese vendaval se conformó una alianza para enfrentar a Daniel Ortega. El otro gran paso era elegir al candidato adecuado para representar a la oposición nicaragüense. Esto se pudo concretar el sábado 2 de septiembre de 1989, tras una encerrona de varias horas de negociación y cinco rondas de votaciones. Así la coalición de la UNO logró elegir a Violeta Barrios de Chamorro como su candidata presidencial para los comicios del 25 de febrero de 1990.
Violeta Barrios inició su campaña el 10 de septiembre de 1989 en la ciudad de Juigalpa ante una cantidad numerosa de simpatizantes que acudieron a escuchar el discurso de la candidata. “Los nicaragüenses somos una sola familia; hay que hacer un borrón y cuenta nueva; hay que perdonar y unirnos, dejar el pasado atrás y comenzar a vernos como hermanos”, dijo Barrios.
Cuando faltaban 55 días para las elecciones, Violeta Barrios sufrió una caída en su hogar que le provocó una fractura en la rodilla derecha. Este accidente no impidió que continuara con su campaña electoral hasta ganar las elecciones el 25 de febrero de 1990, sorprendiendo a su adversario Daniel Ortega, al sandinismo y al mundo entero.
Para llegar a la toma de posesión el 25 de abril se dio un proceso de “transición” entre el gobierno electo y los sandinistas, que aprovecharon esos dos meses para saquear el erario, inventarse leyes a su favor y la amenaza del dictador Ortega de “gobernar desde abajo.”
La mañana del miércoles 25 de abril, Violeta Barrios llegó al viejo Estadio Nacional de Beisbol para asumir la primera magistratura del país. Lucía un vestido blanco del reconocido diseñador Oscar de la Renta. La electa presidenta fue montada en una camioneta descapotada color blanco para que pudiera saludar a los asistentes.
A su alrededor había dos cordones de seguridad. El primero formado por un séquito que le había mandado su amigo, el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, y el segundo cordón de seguridad era conformado por miembros de la Dirección de Seguridad Personal de la Policía Sandinista y policías antimotines. Alrededor de ellos pululaba una batería de periodistas gráficos.
Las tribunas estaban divididas entre simpatizantes del FSLN y de la UNO. En el sector del home plate estaban los invitados especiales, miembros de los poderes del Estado, Ejército, Policía y 11 jefes de Estado, además del vicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle.
En el redondel del viejo estadio, doña Violeta tenía que hacer un recorrido para saludar a los asistentes y cuando pasó por las gradas de los simpatizantes de la UNO la recién electa presidenta fue ovacionada con aplausos y banderas azul y blanco. Luego le tocó pasar por las gradas de los fanáticos del sandinismo quienes la desairaron con abucheos y comenzaron a lanzar piedras, palos, bolsas de agua y todo objeto que pudiera lesionar la humanidad de la presidenta. Ante esta actitud típica del sandinismo, el yerno de doña Violeta Barrios, el ingeniero Antonio Lacayo, reaccionó enojado porque las autoridades policiales no hacían nada para controlar el mal comportamiento de las turbas sandinistas.
Doña Violeta, a pesar de ese bochornoso acto, nunca perdió la calma. Siempre mantuvo su serenidad y su sonrisa.
Según el protocolo, le correspondía a la presidenta de la Asamblea Nacional, doctora Miriam Argüello, tomar la promesa de ley y poner la Banda Presidencial a la nueva mandataria, pero Daniel Ortega se atribuyó ese derecho quedando en ridículo al poner al revés la Banda Presidencial.
Violeta Barrios de Chamorro se convirtió en la primera mujer presidenta de Nicaragua y América Latina. Derrotó al sandinismo con el 54 por ciento de los votos y le puso punto final a la guerra marcando un camino hacia la democracia y la paz. Con esta frase cerró su discurso el día que asumió la Presidencia: “Nicaragüenses, esta es vuestra presidenta. ¡No quiero mandar, sino servir!














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