En una alfombra verde del estadio George M. Steinbrenner Field en Tampa Bay desfilaban los jugadores de los Yanquis para llegar al “clubhouse”. Juan Soto escuchaba música, Aaron Judge miraba su celular para eludir a los periodistas, y otros, simplemente conversaban entre sí. Cuando faltaba más de media hora para la 1:00 p.m. apareció el nicaragüense Jonathan Loáisiga, con un pantalón jeans y un suéter blanco. Tenía una reunión importante con el mánager y había llegado con más de 30 minutos de anticipación.
Loáisiga parece haber despertado. En enero viajó también a Tampa para recuperarse de su lesión y, en su tiempo libre, aprendía un nuevo lanzamiento, en Nicaragua estaba cumpliendo un ritmo entrenamiento completo enviado desde Nueva York. “Estoy por cumplir 30 años, ya soy un viejo”, cuenta, mientras es más que evidente su punto de inflexión. Este año su carrera se definirá una vez terminada la temporada: seguir con los Yanquis o firmar con otro equipo, pero más allá de eso también su porvenir económico está en juego.
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Mientras converso con Loáisiga le preguntó sobre algún cambio en su dieta o algún adiestramiento especial que le ayude a evitar lesiones y me sorprendió su honestidad, reflejando que dio un paso al frente y fue valiente aceptando algunos de sus errores en el pasado. “Sinceramente me he estado cuidando más, me estoy limitando a no tomar alcohol, casi ya no tomo, es algo que me lo propuse, además de crear una mejor rutina con los doctores y con los entrenadores del gimnasio, después de lanzar me he sentido bien y lo único que quiero es seguir así”, confesó el pelotero, quien es el único jugador pinolero seguro para iniciar la temporada 2024.
“Uno nunca deja de aprender y, sobre disfrutar, se puede hacer de manera más sana. Ya he llegado a ese punto de pasar. Voy a cumplir 30 años y soy viejo y el cuerpo ya no se recupera igual que cuando tenía 22 años. Ahora cuesta un poco más y uno debe cuidarse y prepararse mejor”, añade Loáisiga, consciente de que está a tiempo de surfear esa ola peligrosa para un deportista, la cual normalmente los termina ahogando.
En relación a su futuro, el muchacho de las Sierritas de Santo Domingo sigue un consejo de un amigo cercano: “Lo primero es que estoy agradecido con la organización por darme la oportunidad. Me encantaría quedarme y terminar mi carrera aquí, eso lo digo yo, ellos tal vez no tienen planes en la agencia libre conmigo. Hay otros 29 equipos y uno puede jugar para cualquiera, esto es un negocio, como me lo dijo un amigo, y uno no se puede enamorar, aquí estoy bien, pero también puedo estar bien con un gran contrato en otro lado”.
Loáisiga tiene como objetivo finalizar la temporada sin lesiones. “Las lesiones arruinan a cualquiera y más por mi historial que todos los años me he lesionado, pero a veces es parte del juego porque yo no me quiero lesionar. Uno se lesiona corriendo o el caso de Judge, fildeando golpeó el dedo en el muro, estoy enfocado en estar lo más saludable posible, ese es mi objetivo”, concluyó el nicaragüense más reflexivo que nunca y consciente que la decisión que tomó en alejarse del alcohol podría cambiar su vida u su carrera en el beisbol.