Los casos de tuberculosis en Nicaragua registraron un incremento a partir de 2020, año en que descendió a su punto más bajo, según reflejan cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa) de Nicaragua. No obstante, entre 2019 y 2023, el sistema sanitario redujo la cobertura de inmunización ante la enfermedad.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones y se transmite de persona a persona a través del aire. Los síntomas de la tuberculosis activa incluyen tos, dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos.
En los últimos cinco años (2019 al 2023), el Minsa registra 9,069 casos y 434 fallecidos por tuberculosis.
En 2023 se registraron 2,014 casos y 100 fallecidos por esta enfermedad, según datos del Mapa de la Salud, basados en el sistema de información de vigilancia epidemiológica del Minsa. La cifra es levemente superior a los 2,006 casos registrados y 91 decesos por esta causa en 2022.
La enfermedad registró una disminución entre 2019 y 2020 en el número de casos, pasando de 2,133 a 1,162 casos; y de 100 fallecidos a 63, respectivamente. Es decir que el año en que llegó la pandemia de la covid-19 a Nicaragua fue cuando se registró la cantidad más baja de casos y fallecidos de tuberculosis.

“Si esta cantidad de personas que están enfermas está aumentando, puede deberse a que hay un aumento real de la enfermedad o un aumento de la detección de pacientes por parte del Minsa”, dijo la exministra de Salud, Dora María Téllez.
El médico nicaragüense, Donald Moncada, coincide con Téllez en que se desconocen las causas reales del descenso en 2020 y el nuevo incremento, pero considera que puede deberse a que se le prestó mayor atención a la pandemia de la covid-19.
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“La baja en 2020 pudo deberse a la pandemia de covid-19 porque no se recogieron las cifras correctamente y por todas las medidas que se tomaron para la pandemia. Probablemente eso incidió”, dijo Moncada.
Menos vacunación para enfrentar incremento de casos
Los datos del Mapa de Salud del Minsa reflejan que en 2023 la institución sanitaria aplicó 30,473 dosis menos (en comparación con el 2019) de la vacuna Bacilo de Calmette-Guérin (BCG), que previene las formas graves de tuberculosis, como por ejemplo la meningitis u osteomielitis. En 2019 se aplicaron 141,882 dosis, mientras que en 2023 se redujo a 111,409 dosis.
Además, en 2023, se aplicaron 16,380 dosis menos en comparación con el año previo, cuando se suministraron 127,789 dosis.
De esta forma, en 2023, cuando se registró un incremento en el número de casos, fue cuando menos dosis se han suministrado en el último quinquenio.

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“La tuberculosis tiene que ver con condiciones de pobreza, marginalidad, mala nutrición y la deficiencia en las inmunizaciones. Esta alza puede deberse a un debilitamiento de la campaña de inmunización desde hace años”, dijo Téllez, señalando que el Minsa no detalla edades.
Por otro lado, los datos del Mapa de la Salud reflejan que el porcentaje de personas inmunizadas (o protegidas) descendió de 99.2% en 2022 a 87.6% en 2023.
“Eso sí ya es un problema porque al decrecer la cobertura de inmunización pueden comenzar a aparecer casos graves de tuberculosis”, dijo el doctor Donald Moncada.
Nicaragua sigue la tendencia global de casos de tuberculosis
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2022 la tuberculosis se convirtió en la segunda enfermedad infecciosa que más muertes causó en todo el mundo después de la covid-19. También fue la principal causa de muerte entre las personas con VIH y una de las principales causas de muertes relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos.

“A nivel mundial, se estimó que 10.6 millones de personas enfermaron de tuberculosis, y 1.3 millones fallecieron por esta causa; de ellas, 167,000 tenían coinfección con el VIH”, señaló la OPS en referencia al año 2022.
Según el Banco Mundial, a partir de 2003 se redujo la tasa de incidencia de la tuberculosis a 180, por cada 100 mil personas. En 2020 esta tasa cayó a 128, pero en 2022 se incrementó a 133.
Una enfermedad presente en la vida de los nicaragüenses
El epidemiólogo nicaragüense Álvaro Ramírez aseguró que el riesgo de que la población se infecte de tuberculosis es alto y que muchas personas pueden portar la Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que produce la enfermedad, aún sin darse cuenta.
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“El riesgo de infectarte de tuberculosis es alto. Podés entrar en contacto con alguien tosiendo y adquirir el bacilo. Todos podemos haber estado en contacto con gente infectada. Mucha gente puede estar infectada y no desarrollar la enfermedad”, dijo Ramírez a LA PRENSA.
A la vez, el especialista recomendó a la población nicaragüense implementar mejores medidas nutricionales para que no se desarrolle la enfermedad.
“El incremento de los casos puede estar relacionado al deterioro de las condiciones de vida, del sistema inmunitario de la población y con situaciones relacionadas al contexto social. Si eso está sucediendo en Nicaragua, podría incrementar el índice de gente clínicamente diagnosticada con tuberculosis”, agregó el doctor Moncada.