Marvin Vargas es quizá el primer preso político del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, fue detenido seis años antes del estallido de las protestas sociales en abril 2018, el 8 de mayo de 2011. Un hombre que en los ochenta defendió al sandinismo con su vida y que hoy sigue pagando el precio de haberse rebelado.
Vargas era conocido como “el Cachorro” por sus años en el Servicio Militar Patriótico (SMP). En 1987, con 16 años, dos menos de la edad obligatoria, se integró voluntariamente a las filas del SMP. Participó, entre otros combates, en la Danto 88, la más grande operación militar del Ejército Popular Sandinista (EPS) en la guerra con la Contrarrevolución. A los jóvenes del SMP se les llamaba “cachorros de Sandino”, de ahí el sobrenombre.
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Hoy Vargas cumple 4,700 días de detención arbitraria en las celdas del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, más conocido como La Modelo.
En 2007 se asoció con otros excachorros para formar la Fundación de Veteranos de Guerra del Servicio Militar Patriótico.
El domingo 8 de mayo de 2011 a su casa llegaron a buscarlo 10 patrullas con 40 o 50 oficiales, sin una orden judicial. Lo hallaron en la casa de un vecino y entraron para capturarlo, sin orden de allanamiento. Lo golpearon y le quebraron la nariz y la clavícula. Un oficial que parecía estar al mando dijo que se lo llevaban por ser un “terrorista” que tenía “armas para atacar al presidente”.
Desde su captura, Marvin Vargas ha sido beneficiado con al menos cuatro órdenes de libertad que no se han acatado; dos en 2011, poco después de ser apresado; la tercera en 2015, cuando un juez le concedió libertad condicional; la cuarta en noviembre de 2016, cuando terminó de cumplir su condena por el delito de estafa que le imputaron.