La historia de LA PRENSA es la historia de la lucha por la libertad de expresión y por todos los derechos del nicaragüense. LA PRENSA nació hace 98 años, un proyecto iniciado por don Gabry Rivas, don Pedro Belli y don Enrique Belli; pero, es mi abuelo Pedro J. Chamorro Z. al que consideramos nuestro director fundador, quien al adquirir ciento por ciento de propiedad en 1932 le imprimió el espíritu que nos caracteriza de tribuna libre y quien estableció los cimientos de entereza y honestidad de lo que hoy es LA PRENSA. Posteriormente, en 1949, llegaron Pedro y Pablo para modernizar el medio que hasta ese momento era partidista, haciéndolo pluralista, dinámico, independiente, patriótico; el Diario de los Nicaragüenses, al Servicio de la Verdad y la Justicia, la voz misma de la sociedad. La República de Papel.
Durante estos 98 años, de todos los duros golpes nos hemos sabido reponer, por más que han tratado los dictadores de turno de callarnos y destruirnos, no han podido lograrlo ni lo lograrán. Nos han recetado acoso, censura, destrucción, cárcel, tortura, destierro, exilio, apatridia, muerte, han sembrado división dentro de la familia, pero con la ayuda de Dios siempre nos hemos sabido levantar, más fuertes aún, con mayor determinación. En lugar de doblegarnos lo que han logrado es afianzar nuestra inquebrantable voluntad de seguir adelante en la búsqueda, con fe, de esa anhelada república de todos, siendo LA PRENSA la representación exacta del carácter de nuestra sociedad, reflejando el sentir del pueblo, con sus triunfos, sus fracasos, sus alegrías, sus tristezas, su llanto, su risa; siendo la realidad y la esperanza de nuestra sociedad. Durante estos 98 años cuando Nicaragua sufre, LA PRENSA sufre, estamos en pie porque hemos transitado el camino correcto, estamos en pie porque estamos en el corazón de los nicaragüenses.
“No es más que un pedazo de papel”, dijo irónicamente y con desprecio en 1973 el dictador Anastasio Somoza Debayle queriendo, según él, denigrarnos. Pablo Antonio Cuadra le contestó de esta forma: “LA PRENSA se ha convertido en el último baluarte del republicanismo. La república sólo funciona (como mesa redonda de opiniones libres, como diálogo, como libertad de crítica y de iniciativas) en este trozo de papel. Sin un poder legislativo libre y verdaderamente representativo, la voz del pueblo tiene su escaño y su curul en esta República de Papel; si no funciona con independencia el poder judicial, la denuncia o la queja o la crítica del pueblo mantienen viva en el papel la idea de justicia republicana; donde apunta un injusto privilegio, en el papel se reclama la igualdad y cada vez que se comete un abuso, el papel opone y recuerda la ley. Y esta labor que es ‘la patria de cada uno’ lleva anexa sacrificio; digo persecuciones, suspensiones, pérdidas y cárceles. No sólo es letra su historia. Es también un arraigo en el dolor de un pueblo. Un dolor compartido, que es el diálogo más hondo. Y es también una suma de firmas: un censo de solidaridad: los ciudadanos de la República de Papel son incontables en 50 años, son todos los que han usado LA PRENSA como su lengua pública, como su instrumento de lucha, como su cátedra, como parlamento, como tribuna, como tertulia, como defensa, como correo, como vocero, incluso como confesionario. Cientos de veces los que han atacado a LA PRENSA con razón o sin razón, la han buscado luego cuando sienten en carne propia la amenaza contra esos dos derechos supremos del ser humano: La libertad y la justicia”.
Lo irónico es que aquellos que recurrieron, en ese entonces, a LA PRENSA, porque sus derechos supremos estaban siendo violentados, son ahora nuestros verdugos. Y no tenemos reparo en decir que lo volveríamos a hacer y lo seguimos haciendo con todo aquel que su derecho supremo esté siendo violentado, porque es lo correcto y es a lo que nos debemos, es nuestro compromiso.
Decía nuestro Director Mártir Pedro J. Chamorro C.: “Quien impide la libre expresión de un pueblo no basa su gestión pública en el asentimiento de las mayorías, sino en la imposición violenta de su propio capricho. ¡El censor de estos días no sólo trata de ocultar la verdad presente, sino también de borrar la Historia!… Hoy más que nunca, los nicaragüenses debemos de colocar la defensa de la libertad de expresión en el primer plano de nuestras aspiraciones, porque esa libertad es la piedra angular en que se basan el desarrollo del hombre y el bienestar de las naciones”.
Y es por esto que reafirmamos que seguimos y seguiremos siempre comprometidos en defender todos los derechos humanos, con especial énfasis en la libertad de prensa que deriva de la libertad de expresión, que junto con la libertad de educación y de pensamiento, son derechos que construyen ciudadanos libres, sociedades libres y no sumidas en la oscuridad como en la que estamos viviendo hoy, donde el pensar, discernir y disentir es considerado un acto subversivo, un crimen, es traición a la patria, porque ahora resulta que, en la mente retorcida de los dictadores, la patria son ellos.
Cuando me tuvieron secuestrado en el Chipote, con frecuencia les decía a mis captores, a los interrogadores: “¿Y es que ustedes creen que por tenerme acá van a callar a LA PRENSA? Ustedes bien saben que LA PRENSA sigue adelante, que no la van a poder callar y eso los tiene frustrados, entiendan: ¡Yo no soy LA PRENSA! LA PRENSA son un ejército cívico, son cientos de miles, son nuestros colaboradores y son todo Nicaragua”. Y a mi esposa y mi mamá les decía: “Que por mí no se detengan, que no quiten el dedo de la llaga, que LA PRENSA siga haciendo su trabajo. ¡No podemos fallarle a Nicaragua!”
Hoy aprovecho para reconocer y agradecer el gran esfuerzo que han hecho todos nuestros heroicos colaboradores —son tantos que no los puedo nombrar— ¡patriotas y nicaragüenses de verdad! quienes, con mucho sacrificio, exponiendo su integridad personal y la de sus familias, se han mantenido firmes, al centro del ring, dando la batalla, para seguir ofreciendo un producto de alta calidad y así seguir defendiendo nuestra libertad ¡haciendo patria! Gracias también a nuestra audiencia que, principalmente dentro de Nicaragua, realiza ese acto diario de resistencia cívica y patriótica al leer LA PRENSA; a toda nuestra audiencia que sigue confiando en nosotros, confianza que se ve reflejada en el crecimiento que mes a mes tenemos. “Hasta que lo vea en LA PRENSA sabré que es verdad”, con frecuencia me dicen. Gracias, gracias, de ustedes somos y es a ustedes que nos debemos.
¡LA PRENSA seguirá! No fue aquel ni tampoco será este el tirano que nos calle. La tinta no se nos acaba y ya hemos visto que la sangre, la voluntad y la tenacidad tampoco. Estamos embebidos en el alma de Nicaragua, a Nicaragua nos debemos porque somos Nicaragua y seguimos siendo LA REPÚBLICA DE PAPEL.
Desde el exilio en Virginia, Estados Unidos de América.