Después que Carlos Cuadras peleó contra Román González en septiembre de 2016 su carrera no fue la misma. Perdió el invicto contra el nicaragüense y el título mundial de las 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo. Han pasado ocho años y el mexicano no pudo levantar otra corona. Cuenta a LA PRENSA que le quedó una espinita clavada por haber pecado de “respetuoso” y ahora está más que dispuesto para levantar la mano y tomar el lugar de retador de Chocolatito en el combate que realizará en Nicaragua a mediados del año en las 118 libras.
“A mi me gustaría esa pelea. Estoy dispuesto a pelear en Nicaragua contra Chocolatito”, confiesa Carlos Cuadras al escuchar la noticia que Román González peleará en suelo pinolero ante un rival aún sin confirmar. “Creo que toda la gente se quedó esperando ese combate. Yo hice todo por conseguirla y no sé por qué decidió irse con Rungvisai y ya ven cómo terminó. Los años pasaron y la cosa se enfrió”, agregó el mexicano, quien ha sumado 11 peleas en los últimos ocho años, teniendo cuatro reveses y siete triunfos.
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Conocido como el Príncipe, compitió en el boxeo amateur en las 118 libras según cuenta cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Río en 2007. “No sería un problema para mí las 118 libras, tengo experiencia y era mi peso en el amateurismo. Cuando subí al profesionalismo bajé a las 115 libras. Creo que sería una buena pelea contra Chocolatito en esa categoría”, señala.
El pugilista azteca se arrepiente de haber respetado al nicaragüense en aquel 2016. “Como venía de ser el número uno libra por libra y una gran trayectoria fui muy cauteloso, esta vez empezaría dándole con todo. Creo que podría haber nocaut si volvemos a pelear. Chocolatito es buen peleador, pero tampoco es ‘sobrehumano’”, concluye el boxeador, quien confiesa que todavía no ha tenido ningún contacto ni ofrecimiento de un combate, pero reitera que levanta la mano para enfrentarlo en tierras pinoleras, siempre y cuando le den una buena bolsa.