El ciudadano Jaime Navarrete ha pasado casi seis años en las celdas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Fue detenido el 15 de julio del 2018 durante la llamada «operación limpieza», luego de ser brutalmente golpeado por agentes parapoliciales. Esta golpiza le provocó a Navarrete graves secuelas físicas y psicológicas.
«Fue excarcelado bajo la ilegal Ley de Amnistía el 10 de junio del 2019 y detenido arbitrariamente nuevamente el 24 de julio del 2019. En ese corto tiempo jamás dejó de ser asediado, vigilado y violentado por parte de la policía sandinista y paramilitares», denunció la organización Unión de Presas y Presos Políticos Nicaragüense (UPPN).
A pesar de estar en la lista de presos políticos que supuestamente serían «liberados» el 8 de febrero de 2023, junto a otros 222 detenidos, su madre declaró a este medio que no comprende por qué las autoridades insisten en mantenerlo bajo custodia.
Navarrete se sumó al grupo de 37 presos de conciencia que permanecían en la cárcel, no obstante, esa cifra ha aumentado a más de 100 presos políticos, según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas.
Navarrete fue condenado por posesión ilegal de arma y estupefacientes. Condenado a 3 años y 8 meses de prisión, condena que se cumplió el pasado 24 de enero del 2023, hace un año, sin embargo, sigue detenido arbitrariamente en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, en la celda de máxima seguridad apodada “la 300”.

Denuncian golpizas
«Su condición física se deteriora cada día debido a las secuelas de las graves golpizas realizadas al momento de su detención e interrogatorios», agregó UPPN.
En reiteradas ocasiones los familiares de Navarrete han denunciado las vulneraciones a las que es sometido, pero las autoridades carcelarias han ignorado la petición de mejorar su situación. “Las costillas pegaron solas y al día de hoy tiene molestias. En una de sus piernas tuvo bastantes contusiones y tiene secuelas para caminar”, declaró su tío Rodrigo Navarrete, ex preso político.
La madre de Navarrete describió a este medio que este se encuentra en una de las famosas celdas de dos por dos metros, sin luz y con poca ventilación; condiciones inhumanas que empeoran su situación.
«Junto a su familia y madre, la UPPN hace un llamado de emergencia ante la precaria situación de Jaime. No dejemos de exigir y luchar por su libertad, así como la de las +100 personas prisioneras políticas de la dictadura de los Ortega», finalizó esta organización.