Y los segundos se harán minutos, los minutos horas y las horas se convertirán en días. El Real Estelí vivirá una eternidad hasta que llegue la fecha del partido de vuela (próximo martes) reflexionando en cómo se falló en el momento cumbre, en cómo se olvidaron de jugar con inteligencia y se hundieron en los errores, en cómo la inexperiencia les pasó factura. El Alajuelense apenas sudó, mientras incendiaba la casa del Tren del Norte con tres golpes que traumaron al conjunto nicaragüense.
Después de la tormenta de fuego solo queda defender el honor en el partido de vuelta, aunque ya esa Copa Centroamericana tiene un dueño, el Real Estelí se puede despedir dejando el sello que los ha caracterizado, la de pelear con corazón, jugar con inteligencia y cuando hacen falta las fuerzas que sea el alma la que impulsa. El sueño fue hermoso mientras duró, pero todo tiene un final. A pesar que este es cruel, doloroso y sin anestesia, después de la tormenta se debe aprender, repetir una y otro vez los videos del partido, especialmente la primera parte de cómo no se debe jugar una final.
Te puede interesar: El Real Estelí vive un apocalipsis en la final de la Copa Centroamericana ante el Alajuelense
No sé hasta qué punto el segundo tiempo del Estelí fue por méritos del propio equipo o porque el Alajuelense había bajado el voltaje por el desgaste de su calendario y las facilidades que le permitía maniobrar con un marcador 0-3 jugando en la casa de su adversario, sabiendo que esos goles de visita le darían el título. No obstante, quiero pensar que fue producto de la evolución del Estelí, de la mano de Otoniel Olivas, que hicieron lo que debieron haber hecho antes y no habían podido.
Después de la tormenta solo queda recoger los escombros, levantar la cabeza y tratar de rescatar el honor el próximo martes en el Morena Soto en Costa Rica.