Martin Walter Horsch se visualiza como un peleador profesional a mediano plazo. Le gusta ir paso a paso, quemando cada etapa. Prefiere caminar antes que correr porque sabe que en el camino del éxito no hay atajos. “En cinco años me veo con una carrera buena en una promotora grande, pero no todavía en la UFC. En mi mente es mejor llegar más tarde y consolidado como peleador, que hacerlo temprano sin establecerme y tener problemas para ganar. He visto muchos casos”, confiesa el peleador de 20 años nacido en Alemania de madre nicaragüense.
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El peleador nicaragüense acaba de quedar en tercer lugar en la categoría peso pluma (65 kilogramos) durante el Campeonato Mundial Amateurs de la Federación Internacional de Artes Marciales Mixtas (IMMAF), que se desarrolló en Tirana, Albania, entre el 20 y el 25 de noviembre. Ganó sus dos primeras peleas por finalización en el primer y segundo round. En la tercera se impuso por decisión y en la semifinal perdió por la misma vía. “Represento a los dos países y siempre lo haré. Uno es el país donde nací y el otro es el país de mi mamá. Viví en Nicaragua hasta los cinco años y cada año viajo en diciembre por tres semanas”, explica Martin, quien aseguró que el otro mes aterriza con sus padres Martha López y Traugott Horsch.
Martin se caracteriza por pelear con el estilo jiu jitsu, técnica en la que destaca al ganar el segundo lugar en el Campeonato Europeo de su categoría el año pasado. “Quiero intentar participar en otro Mundial porque todavía puedo ser amateur. Aún no tengo definido cuándo daré el salto al profesionalismo”, señala el peleador nicaragüense, quien entrena hasta dos veces al día e incluso cuando viene a Nicaragua. “Quiero ser un peleador profesional, esa es mi prioridad, pero si no logro estoy estudiando ingeniería en sistema para tenerlo como respaldo o abro mi propio gimnasio”, afirma.