Carel Lampson es un ícono costeño del beisbol.

Carel Lampson, el más consistente bateador costeño de los años ochenta

A los 33 años ya estaba fuera del beisbol y la impresión que nos dejó es que todavía tenía pólvora en su bate

Cuando la Costa Atlántica apareció como equipo en los años ochenta en el beisbol nacional, rápidamente se comenzó a observar el estupendo material físico de sus jugadores. Eran muy atléticos, espigados y proyectables. Había que hacer un arduo trabajo para pulir habilidades, pero no había dudas que el talento estaba ahí.

Durley Downs y Delrin Downs despuntaban entre los lanzadores. Elry Britton lucía como el jugador de más futuro, Gregory Walters era el más veloz, Gregory Hodgson el más hábil para hacer contacto con la bola y O’Neill Humphrey parecía que tendría poder, mientras que Frank Garth transmitía confianza con su guante.

Sin embargo, el bateador costeño más consistente de la época llegaría a ser Carel Lampson, quien, con una estructura física llamativa y habilidad para desempeñarse en distintos sitios, se abrió paso a base de bateo. Su defensa era cuestionable, pero su bate usualmente estaba encendido y esa herramienta lo llevó a la Selección.   

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Fue así como vimos a Lampson instalado tanto en el equipo costeño como en la Selección en el shortstop, la primera base, los jardines y la receptoría, pero su bate era el gran soporte. A nivel local fue una fiera, mostrando capacidad para hacer contacto con la bola, pero a la vez, mostraba poder para conectar cuadrangulares.  

Cuando Carel debutó con el equipo costeño en 1981, la tropa del Caribe era esencialmente de buen pitcheo, bateo discreto y defensa errática, pero Lampson no tardó en exhibir sus habilidades y como novato terminó con .272, tres jonrones y 29 remolques. Y así fue en ascenso hasta conseguir su mejor etapa entre 1986 y 1992.

Como a todos los costeños de esa época, a Lampson le afectó la desaparición del equipo de su zona y aunque él trató de darle continuidad a su carrera con el Bóer, lo cierto es que a los 33 años ya estaba fuera del beisbol. El club caribeño no volvió a participar a partir de 1992 y la mayoría de jugadores volvieron a sus zonas.

Aún así, Lampson tuvo una sólida carrera de 14 temporadas en las que se mostró saludable y productivo. Terminó con .301 de average, acumuló 1,054 hits, de los cuales 91 fueron jonrones, con 120 bases robadas, 538 anotadas y 571 impulsadas. En seis ocasiones bateó sobre .300 y llevó a la Costa al título nacional en 1989.

Su mejor temporada llegó precisamente en 1989 cuando terminó con .346, 17 jonrones y 70 empujadas. Ese año, la Costa se coronó frente a Chinandega. Un año antes, en 1988, había logrado otro desempeño estupendo con .387 con 13 cuadrangulares y 61 empujadas. Y en 1990 redondeó .324, con siete jonrones y 71 impulsadas.   

En seis temporadas seguidas empujó al menos 50 carreras y cuando llegó la inestabilidad al equipo costeño en 1992, venía de batear .334, con 11 toletazos y 51 remolques. Lampson se unió a los Tigres y al Bóer en las siguientes dos temporadas y para 1995 ya no jugaba, pero quedó la impresión que todavía había pólvora en su bate.

Como seleccionado, Lampson resumió .264 (121-32) con dos jonrones y 16 anotadas y 18 empujadas en seis torneos. Debutó en la Copa Simón Bolívar en 1985 y se mantuvo hasta los Juegos Centroamericanos de Honduras en 1990. Ya al Mundial de ese año en Edmonton, Canadá, no asistió. Su mejor torneo: Panamericanos de Indianápolis, .350 (20-7).

Ahora hemos visto el desfile de Darrell Campbell, Dwight Britton y Ronald Garth, quienes han registrado tremendas carreras, pero antes de la aparición de ellos, Lampson era el más consistente artillero costeño, algo que logró en los años ochenta. Carel vive en Telpaneca, Madriz y sigue vinculado al beisbol de esa zona del país.

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