El preso político Eliseo de Jesús Castro suma 1,500 días privado de libertad, y desde el 2021 se encuentra en el Hospital Antonio Lenín Fonseca luego de sufrir un derrame cerebral en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo. Castro fue secuestrado el 11 de septiembre de 2019 y actualmente no puede caminar, ni valerse por sí mismo.
Según el dictador Daniel Ortega, este reo político no fue aceptado por Estados Unidos para ser desterrado a ese país el 9 de febrero, junto a un grupo de 222 presos políticos. Eliseo de Jesús Castro fue condenado a seis años de cárcel y 350 días multa por supuesta fabricación, tráfico, tenencia y uso de armas restringidas o artefactos explosivos.
Castro sufrió un derrame el 13 de septiembre de 2021, un días después sus familiares fueron informados. Su abogada defensora era Yonarqui Martínez quien en ese momento aseveró que esa situación pudo evitarse si los médicos de La Modelo hubieran brindado la atención oportuna a como lo plantean las leyes del país y las reglas de derechos humanos conocidas como Nelson Mandela.
Sus familiares han negado que Castro sea culpable de los delitos que se le acusan; han aseverado que él era docente de Inglés y su delito fue participar en las revueltas pacíficas de 2018. También han interpuesto recursos para que le cambien la medida cautelar de prisión y pueda estar en casa por cárcel. En el hospital se encuentra bajo permanente custodia policial.
Olesia Muñoz urge atención médica
El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas denunció a través de las redes sociales que la presa política Olesia Muñoz urge atención médica de emergencia y “de la más alta calidad”. Muñoz se encuentra en grave deterioro mientras está bajo custodia del Estado de Nicaragua.
La organización explicó que el deterioro de la salud de la presa política se “debe a las condiciones inhumanas en las que está recluida” en el Sistema Penitenciario de Mujeres de Tipitada, conocido como La Esperanza.
“Olesia está actualmente recluida en una celda sin ventilación adecuada, condiciones de higiene precarias y carece de los servicios básicos que cualquier persona necesita. La comida proporcionada por el penal es insuficiente y ha empeorado su salud, dando lugar a problemas de presión arterial alta, infecciones en la piel y complicaciones relacionadas con la diabetes, sin recibir el tratamiento adecuado para una de estas condiciones”, denunció el Mecanismo.