Previendo que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúe su embestida contra las instituciones de la Compañía de Jesús que aún siguen operando en Nicaragua, la congregación ha indemnizado a los profesores del Colegio Centro América y del Instituto Loyola, confirmó el vocero de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, sacerdote José María Tojeira.
El sacerdote y exrector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador explicó que esa medida preventiva ha sido tomada para evitar que se repita la situación en la que quedaron los trabajadores de la Universidad Centroamericana (UCA), tras la intervención de las cuentas y cancelación que conllevó a la confiscación de todos los bienes de la universidad y de la congregación.
«Previendo todas las posibilidades, a todos los profesores de los dos colegios se les ha indemnizado, porque si cierran, si llegaran a cerrar los colegios, al menos tienen ese fondo de la indemnización, que evidentemente cuando te suprimen no es necesaria, pero es una manera de decir, ‘tengan aquí un fondo de cierta seguridad ante cualquier eventualidad que pueda pasar’. Eso internamente se ha hecho», reveló Tojeira, durante una entrevista en el canal Somos Jesuitas.
Pese a la cancelación de la personería jurídica de la Compañía de Jesús, la orden religiosa sigue teniendo presencia en Nicaragua a través de dichos colegios, y Fe y Alegría. Tojeira dijo que los jesuitas en Nicaragua están «bien y esperanzados», aunque saben que «mañana pueden suprimirles las tres instituciones que conservamos en Nicaragua de un solo golpe, pero siguen ahí, quieren estar con el pueblo nicaragüense, lo aman, tienen una actitud de servicio con ellos», manifestó.
«La solidaridad debe comenzar por los alumnos y los profesores»
Tojeira también destacó que junto a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de El Salvador, y la Universidad Rafael Landívar (URL), de Guatemala, están trabajando para que los estudiantes nicaragüenses de la confiscada UCA en Managua continúen sus estudios en el primer ciclo académico en enero de 2024.
Destacó también la solidaridad del sector académico de Costa Rica con la UCA. «La solidaridad creo que hay que comenzarla por los alumnos y los profesores en situación vulnerable, difícil, en situación de exilio, de seguir las carreras virtualmente, etcétera, y se está trabajando en ello», dijo el sacerdote.
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Por otro lado, señaló que la solidaridad debe de tener una dimensión de país. «Digamos, mover todas las fichas posibles que tengamos a mano para mostrar la no viabilidad de una dictadura tan dura, que rompe y destroza todos los pactos latinoamericanos de derechos humanos. Es decir, que no tiene ningún interés en tener un sentimiento de responsabilidad social, con los derechos humanos, con el mínimo de afabilidad que se puede tener con las personas», lamentó.