Corría el séptimo episodio, máxima tensión en el ambiente, el público de Nindirí rugía de emoción por el regreso del San Fernando. El partido estaba 5-4 a favor de los Dantos, pero Masaya tenía el empate en segunda con Enmanuel Aburto. Franklin López ligó un imparable al jardín derecho y Aburto fue enviado al plato en lo que sería la carrera del empate, pero no fue así: el corredor terminó out, según el árbitro principal, porque el receptor Danto, Leonardo Ortiz, tocó al corredor antes que hiciera contacto con la almohadilla.
No hay mucho por el cual culpar al árbitro principal, quien tomó una decisión en cuestión de segundos. Cuando vi la jugada pensé en la dificultad de la situación y que necesitaría la repetición para juzgarla. El corredor se levantó y de inmediato pidió a su mánager la solicitud de la repetición instantánea. Y ahí ocurrió el momento clarificador: el contacto de Ortiz con Aburto es muy tarde, el pie entró primero para tocar la base, por lo cual no había nada para discutir. Todos parecían estar tranquilos con la jugada, pero ahí es donde surgió la polémica.
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Los árbitros encargados de juzgar la repetición observaron todo diferente: ratificando el out. ¿Cómo se puede alguien equivocar cuando tiene todo el tiempo del mundo para tomar una decisión? ¿Se hizo con el propósito de favorecer a los Dantos? ¿Pedirán disculpas por lo ocurrido? Esas y muchas otras preguntas nos hicimos todos. Y aunque Ofilio Castro despejó las dudas con su cuadrangular matador del juego, ese fallo polémico permanecerá en la mente de los aficionados del San Fernando, que con justa razón se sintieron asaltados en su propia casa.