Julio Rodríguez, de los Marineros, es la sensación del momento en las Grandes Ligas. LA PRENSA/AFP

Julio Rodríguez, la estrella de los Marineros de Seattle, habla de su fórmula del éxito y sus ídolos de niño

A sus 22 años, Rodríguez ya es una figura establecida en el beisbol, pero no está inquieto por responder a las expectativas que se le adjudican

Desde antes de su aterrizaje en las Grandes Ligas, Julio Rodríguez era un nombre conocido en el beisbol debido a las proyecciones espectaculares que se le habían anticipado, pero este fin de semana fue el titular principal en todas las Mayores, gracias a su tórrida ofensiva que le permitió romper un récord vigente desde hace 98 años.

Rodríguez acumuló 17 hits en un período de cuatro juegos y dejó atrás el registro de 16 hits en ese mismo lapso de Milt Stock de los Robins de Brooklyn (ahora Dodgers) impuesto en 1925. Julio bateó de 6-4 el miércoles y de 5-5 el jueves contra los Royals, antes de venir a Houston y seguir de 6-4 y 5-4 viernes y sábado ante los Astros.

“Honestamente, yo supe que había impuesto un récord cuanto eso fue puesto en la pizarra. Antes de eso, no sabía”, asegura Rodríguez a LA PRENSA. Y no es que Julio se descuide de los detalles que rodean su carrera, pero antes que sus registros personales, está el aporte que pueda hacer para ayudar a ganar a los Marineros de Seattle.

A sus 22 años y apenas en su segunda temporada en Grandes Ligas, ya hay muchas cosas de las cuales Rodríguez podría sentirse orgullo, pero en lugar de eso, parece siempre con los pies sobre la tierra, sonriente, jugando con todo el entusiasmo posible y agradecido con la oportunidad de poder hacer lo que lo más le gusta en la vida.

“Juego contento porque para mí es un privilegio estar aquí, poder despertar cada mañana con salud y hacer lo que más me gusta que es jugar beisbol. No vivo así muy pendiente de las estadísticas, pero trabajo duro para poder rendir y ayudarle a ganar a mi equipo”, señala el jardinero nacido en Loma de Cabrera, República Dominicana.

Después de concluir el 2022 con el premio al Novato del Año de la Liga Americana luego de acumular una línea ofensiva de .284/.345/.509 con 28 jonrones, 25 bases robadas y 78 carreras empujadas en 132 juegos, Rodríguez suma ahora .278/.336/.462 con 21 tablazos, 33 asaltos y 79 remolcadas en 121 partidos jugados hasta ahora.

“Uno trata de mejorar cada año y aunque no me he puesto una meta así en particular en cuanto a las estadísticas, yo trato de hacer todo lo mejor que puedo para dar a mi equipo la oportunidad de ganar y como aún queda mucho beisbol por delante en esta temporada, ahí vamos metiendo la mayor presión posible”, explica Rodríguez.

Y los Marineros lo hicieron muy bien el fin de semana en el que barrieron a los Astros de Houston y saltaron al tercer lugar entre los comodines de la Liga Americana con 69-55 a solo medio partido del conjunto texano que marcha con 70-55. Así que Rodríguez, igual que sus compañeros, están animados por lo que se vislumbran.

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“En este equipo somos una familia, nos llevamos muy bien todos y estamos haciendo lo mejor que podemos para salir adelante”, dice Rodríguez, quien asegura que cuando era un niño admiraba a varios peloteros incluyendo a Manny Ramírez, David Ortiz, Ichiro Suzuki, Derek Jeter y Alex Rodríguez. “Admiraba a muchos”, reitera.

Y cuando se le consulta a Rodríguez sobre el hecho de jugar en la misma posición que lo hizo el legendario Ken Griffey Jr., el jardín central, ahí mismo en los Marineros, el dominicano tiene su propia forma de ver las cosas. Es decir, lejos de verlo como un factor de presión, lo considera una motivación adicional que tiene.

“Es como lo he dicho siempre, es un honor para mí jugar en una posición en la que jugó alguien del nivel de Ken Griffey Jr. con una maravillosa carrera, pero yo quiero hacer mi historia, quiero también tener mi maravillosa carrera. Así que tengo que seguir trabando duro para ser la mejor versión de mi mismo”, explica.

No se sabe hasta dónde podrá llegar Rodríguez, pero lo conseguido hasta el momento es más que admirable. A sus 22 años, cuando la mayoría de prospectos están aún agarrando forma en las Ligas Menores, él ya ha tenido dos viajes al Juego de Estrellas y está dándole los toques finales a una segunda estupenda temporada en las Mayores.

“Eso de las proyecciones que hacen sobre uno yo no le pongo mucha atención porque eso solo Dios lo sabe. Lo que yo hago es trabajar duro cada día”, señala Rodríguez, como si estuviera revelando la fórmula que lo ha convertido en una figura y no solo en Seattle, sino en todo el universo del beisbol de las Grandes Ligas.

Deportes Marineros de Seattle archivo

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