Los partidos perfectos existen, son aquellos en los que todo sale bien: los defensas ganan batallas titánicas, los esfuerzos colectivos se multiplican y las acciones ofensivas se fabrican una y otra vez hasta que una termina en gol. Solo así un equipo nicaragüense, el Real Estelí, volvió a vencer 1-0 al Olimpia de Honduras, campeón de la última Liga Concacaf y uno de los favoritos para quedarse con la corona de la nueva Copa Centroamericana, como lo hizo el Santa Cecilia en 1965, para convertirse en protagonista en la Concacaf, apoderándose del liderato del grupo B y colocando un pie y medio en los cuartos de final.
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La personalidad del Real Estelí al pararse de tú a tú al Olimpia dejó una buena impresión porque nunca se achicó. A partir de la posesión del balón empezó a fabricar espacios moviéndolo de una sector a otro con criterio. En el terreno de juego las diferencias entre el campeón de la Liga Concacaf y el equipo nicaragüense se acortaron. Byron Bonilla y Juan Barrera sacaron sus mejores versiones de velocistas desbordando por las bandas, mientras en el medio campo se juntaban todos para ayudar constantemente a los centrales Ebert Martínez y Marvin Fletes, quienes ganaron casi todos los duelos aéreos contra Jorge Benguché (1.88 metros) y el colombiano Justin Arboleda (1.91).
El mayor peligro que representaba el Olimpia era a balón parado por sus torres ofensivas. En las tres jugadas que concedió el Estelí en la primera parte, el cuerpo técnico hizo un gesto a los infractores que tuvieran cabeza fría en acciones cercanas al área porque Arboleda, Benguché o cualquier otro podría marcarle por su poderío físico. La defectuosa ejecución de los lanzadores y la fortuna salvó al Estelí en cada uno de esos tiros y el equipo elevó su nivel de juego hasta robar el protagonismo con reiteradas ocasiones de gol desperdiciadas por Harold Medina. El 10 de Estelí falló en un lapso de cuatro minutos tres oportunidades claras, sobre todo en la primera que estaba solo frente al marco rematando a las manos del portero Edrick Menjivar.
Medina sabía que estaba en deuda y activó sus virtudes en conducción y regate. Se quitó a su marcador con un enganche al centro y remató con potencia. Menjivar voló a su derecha y despejó. El rechace lo recogió Bonilla, se montó en la bicicleta para quitarse al central y centró a la cabeza de Medina (36), quien está vez no falló. Las más de ocho mil personas —el audio del estadio dijo que eran 5,970 — que ingresaron al Estadio Independencia estallaron de júbilo. El Estelí estaba sorprendido y anulando al campeón de la Concacaf, que generó su mejor oportunidad al cierre de la primera parte con un tiro libre desviado a tiro de esquina por el portero Douglas Forvis.
En el complemento, el Olimpia salió con mayor intensidad. El Estelí trató de administrar su ventaja y se replegó para contragolpear. La obligación de arriesgar era de los catrachos. El Estelí generó llegadas al arco contrario a partir de las contras que no aprovechó y el rival hizo lo suyo, pero las intervenciones de Forvis evitaron el gol y permitió al Estelí, contra pronóstico, llegar a seis puntos y ubicarse a uno de asegurar el cupo la próxima semana ante el FAS de El Salvador.