Katherine Hernández, portera nicaragüense que juega en el equipo de la Universidad Nacional de Costa Rica. CORTESÍA

La portera nicaragüense que brilla en el futbol costarricense

Debutó cuando tenía 15 años y recientemente ganó un torneo centroamericano sin recibir un solo gol. Katherine Hernández, originaria de Granada, es la portera que triunfa en el futbol costarricense y que cuando era niña no tenía zapatos para ir a la escuela.

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En la liga de futbol sala femenino de Costa Rica, una portera nicaragüense de 32 años se ha destacado como una de las mejores en su posición. Recientemente hizo una nueva hazaña para su carrera, resultando campeona de un torneo centroamericano, siendo nombrada la mejor portera y sin recibir un solo gol en toda la competición.

Su nombre es Katherine Hernández Marcenaro y es la portera titular del equipo de futbol sala de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Este es uno de los equipos más competitivos del campeonato costarricense.

Aunque mide 1 metro con 48 centímetros y el marco que debe defender es de dos metros, eso no es obstáculo para ella, pues ha desarrollado habilidades para saltar alto y compensar la altura que le hace falta a su físico.

Esta portera tiene más de 16 años jugando como profesional. Debutó cuanto tenía 15 años con un equipo de primera división y desde entonces ha competido y ganado varios premios y torneos en el futbol costarricense y a nivel centroamericano.

Katherine Hernández vivió 8 años en Granada antes de irse a Costa Rica con su mamá. CORTESÍA

Entre Granada y San José

Katherine Hernández Marcenaro nació el 3 de marzo de 1991 en Granada. Es la segunda de los tres hijos que tuvieron doña Flor de María Marcenaro y don Albin Hernández. Cuando estaba muy pequeña, su mamá migró a Costa Rica en busca de mejores oportunidades laborales y Katherine quedó a cargo de su abuela materna y su padre que trabajaba como cobrador de buses.

Eran una familia de escasos recursos. Tanto así, que Katherine recuerda que le tocaba ir descalza al prescolar en Granada porque la familia no tenía para comprarle zapatos, y fue hasta que su mamá empezó a enviar dinero que le compraron sus primeros zapatitos, pero ella se los quitaba porque decía que no estaba acostumbrada a usarlos.

Para la Navidad de 1997, la madre de Katherine regresó a Granada para visitar a la familia. Ella ya tenía 8 años y para inicios de 1998, su madre decidió llevársela a Costa Rica junto a su otra hermana menor llamada Jennifer.

En Costa Rica empezó a vivir en un lugar llamado Lomas del Río, en Desamparados, en los suburbios de San José, la capital costarricense. Katherine ya tenía cursado el primer año de primaria, pero en el colegio Sor María Romero no se lo reconocieron, así que tuvo que llevarlo nuevamente. Para entonces, recuerda, ella y su hermana sufrieron burlas de otros menores por su acento nicaragüense.

Katherine junto a su hermana Jennifer. CORTESÍA

Su secundaria la estudió en el Liceo Monseñor Rubén Odio y siempre se destacó como estudiante, cuenta. En ese colegio, cuando tenía 15 años, se empezó a interesar en el futbol y su profesor de Educación Física la llevó al Comité Cantonal de Deportes de San José para probarla y desde ahí empezó a jugar futbol campo como lateral para el equipo de Desamparados.

En una ocasión, el colegio Monseñor Sanabria tuvo un fogueo contra el equipo de futbol sala de Desamparados, pero a estas últimas les hacía falta una portera, así que le pidieron a Katherine que si podía jugar en esa posición ese partido. Ella aceptó y se destacó en esa posición.

Desde 2005, Katherine dejó el futbol campo y se dedicó a jugar sala como portera y ese mismo año debutó en primera división del futbol sala costarricense con 15 años de edad.

Entrenamiento

Al inicio, a Katherine se le dificultó jugar como portera porque no sabía cómo caer cuando se arrojaba para atajar el balón. Siempre se golpeaba la cadera, se le inflamaban los dedos por tratar de agarrar el balón, andaba con moretones y las rodillas con raspones. En el equipo, un entrenador le fue enseñando técnicas y su madre la apoyó para que continuara jugando.

En cuestión de meses, Katherine empezó a hacerle competencia a la portera titular del equipo hasta que su entrenador empezó a rotarlas por partido. Así fue como la jovencita debutó en primera división y no bajó su rendimiento en el colegio hasta que se bachilleró en 2009.

En ese mismo año, Katherine ganó con Desamparados la medalla de bronce en los Juegos Deportivos Nacionales y por diferencias con la dirigencia, salió del equipo en 2011. Para entonces, ella estaba estudiando en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), en donde sacó cursos de manipulación de alimentos y Excel.

El siguiente año, un amigo de ella la recomendó con la entrenadora del equipo de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y Katherine pudo ir a hacer pruebas y fue aceptada para quedarse jugando con la UNA.

Katherine tiene más de 10 años jugando como profesional con la UNA. CORTESÍA

El equipo de la universidad tenía programado participar en un torneo internacional en Portugal, y la entrenadora del equipo necesitaba una portera, así que le dio la oportunidad a Katherine para que viajara, sin embargo, debía aportar 300,000 colones, lo cual era bastante dinero para ella y su familia.

Katherine no quería perder la oportunidad, así que empezó a buscar padrinos que le ayudaran con dinero y también vendió comida y bisuterías hasta que consiguió la plata en tres meses y pudo viajar a Portugal. En ese torneo, Katherine jugó contra equipos de Inglaterra y dos de Portugal. La UNA quedó en quinto lugar. Luego, aprovecharon para hace una gira por España, en donde la nicaragüense también se pudo foguear.

Cuando regresó a Costa Rica, Katherine estaba dispuesta a pelear la titularidad del equipo y ese año resultó campeona nacional con la UNA y también ganó los Juegos Universitarios.

Katherine mostrando su trofeo como mejor portera. CORTESÍA

Campeona

En el año 2013, la entrenadora del equipo animó a Katherine para que hiciera el examen de admisión en la UNA, así que lo hizo y pudo entrar a estudiar Administración de Empresas con beca deportiva.

Mientras tanto, siguió jugando en el equipo de la universidad y conforme se iba destacando, la selección nacional de futbol sala de Costa Rica puso los ojos en ella. Para 2015, Katherine agilizó los papeles de su naturalización, pero como no estuvieron a tiempo, no pudo ser elegible para ir a unos Juegos Panamericanos ese año, sin embargo, meses después fue convocada para un microciclo con la selección tica e hizo una gira por Honduras.

Poco tiempo después, la Federación Costarricense de Futbol decidió no continuar con el proyecto del futbol sala femenino, así que Katherine no volvió a ser convocada, pero continuó jugando a nivel profesional en la liga con la UNA.

Para 2018, Katherine pudo ir a jugar a Panamá a un torneo centroamericano con la UNA y ganó el guante de oro como mejor portera del torneo. Desde que debutó en 2009, Katherine ha participado en cinco Juegos Deportivos Universitarios a nivel centroamericano, ganando una medalla de bronce, una de plata y tres de oro.

La última de oro que consiguió, fue este 2023 cuando volvió a conseguir otro título de mejor portera y no recibió un solo gol.

Además de jugar futbol, Katherine ha trabajado como cajera en una empresa industrial desde 2016, y en 2020 fue ascendida a coordinadora de rutas por su preparación en la carrera de Administración de Empresas. Antes de eso trabajó en ferias de agricultores, como mesera, organizando eventos y fue cajera en negocios pequeños.

Katherine dice que va todos los años a Nicaragua, al menos unas dos veces, especialmente en Semana Santa y diciembre para visitar a sus abuelas.

La Prensa Domingo Costa Rica Futbol NIcaragua Nicaragua archivo

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