EFE

Cartel en protesta de abusos a menores en la Iglesia católica junto a la parada de metro de Alameda, en Lisboa, Portugal, en una foto de ayer, miércoles. EFE/ Carlota Ciudad

«Guerra de carteles» sobre abusos en la Iglesia durante la visita del papa

Isaltino Moraes, alcalde del Oeiras, ordenó retirar un cartel, instalado en el paseo de Alges, en Oeiras, con el mensaje "Más de 4,800 niños fueron abusados por la Iglesia cátolica en Portugal"

En el ecuador de la visita del papa a Portugal, un alcalde de las afueras de Lisboa se ha colocado en el ojo del huracán tras retirar un cartel en homenaje a las víctimas de abusos en la Iglesia que, en medio de las críticas, ha colocado de nuevo, aunque en un lugar menos visible.

Isaltino Moraes, alcalde del Oeiras, ordenó retirar un cartel gigante con el mensaje «Más de 4.800 niños fueron abusados por la Iglesia católica en Portugal», en inglés, y acompañado de 4.800 puntos rojos que representan a cada una de las víctimas.

El instalado en el paseo de Alges, en Oeiras, -una zona residencial de alto nivel próxima a Lisboa- era uno de los carteles salpicados por la capital coincidiendo con la visita del papa, que llegó el martes a Portugal con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

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La decisión de Moraes, que el municipio justificó argumentado que se trataba de publicidad ilegal, fue duramente criticada por las víctimas y por organizaciones civiles.

En medio de la tormenta, el alcalde -conservador- ha tenido que rectificar y, durante la madrugada, se ha vuelto a instalar el cartel pero en una zona menos visible del municipio.

En su lugar, una zona por la que pasará el pontífice el domingo, en su última jornada en Lisboa, se ha levantado hoy un cartel gigante que da la bienvenida al papa.

Los paneles gigantes en homenaje a las víctimas son resultado de una campaña de captación de fondos como parte de un proyecto bautizado como «This is our memorial» (Este es nuestro memorial), que ha distribuido cientos de carteles más pequeños en Lisboa y su área metropolitana.

El cardenal patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, afirmó esta semana que respeta el derecho a protestar durante la JMJ, aunque la Policía de Seguridad Pública lusa anunció que se prohibirán «mensajes ofensivos».

La polémica decisión del municipio contrasta con la actitud del papa Franscico que, al final de su primera jornada en Lisboa, recibió a un grupo de 13 víctimas de abusos en privado.

Víctimas conmovidas con el Papa

Fue un encuentro reservado, en la Nunciatura, en el que las víctimas entregaron al papa informes con testimonios de abusados y expresaron sus crítica a la reacción de la Iglesia lusa.

En la reunión, el papa pidió «perdón con vergüenza» relataba una víctima que guardó el anonimato al diario Expreso, pero fue también un «encuentro reparador», según Rute Agulhas, coordinadora del grupo VITA, que investiga casos de abusos.

Horas antes, el papa habló sobre el tema en su discurso al clero en el Monasterio de los Jerónimos y pidió a la Iglesia de Portugal «una purificación humilde y constante» en relación con el escándalo de los abusos a menores y que las víctimas «sean siempre acogidas y escuchadas».

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La JMJ se celebra del 1 al 6 de agosto en Lisboa y su área metropolitana y ha atraído a cerca de un millón de fieles, según la organización.

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