Un nicaragüense identificado como Edwin Corea Vanegas, de 49 años, es una de las cuatro víctimas mortales de la vorágine de criminalidad que vive ese país centroamericano.
El compatriota, quien radicaba en Puerto Viejo de Sarapiquí, fue ultimado por dos sujetos, quienes irrumpieron en la casa de la víctima a eso de las 4:00 p.m. del viernes 28 de julio.
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Los socorristas de la Cruz Roja costarricense, quienes acudieron al término de la distancia a la escena del crimen, no pudieron hacer nada por Corea porque falleció de manera instantánea.
El cadáver del hombre de 49 años tenía seis impactos de bala en el abdomen, tórax y brazos, reportó el Diario Extra de Costa Rica citando a fuentes de la Cruz Roja.
Los dos pistoleros se transportaban en una motocicleta y se dieron a la fuga sin dejar rastros.
Probable móvil
El Diario Extra de Costa Rica, citando a fuentes vinculadas con las investigación del crimen, aseguran que el móvil del homicidio es por situaciones sentimentales.
Esto porque el nicaragüense presuntamente estaba vinculado sentimentalmente con una menor de edad, según el diario costarricense.
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«Él (Edwin Corea) no tenía problemas de droga, ni vínculos con organizaciones criminales», según las primera indagaciones hechas por la Policía.
Edwin Corea tenía 20 años de vivir en la zona de Sarapiquí y su familia está repartida, pues una parte radica en Costa Rica y otra en Nicaragua.
Para el amanecer del viernes 28 de julio, Costa Rica había alcanzado la cifra de 500 homicidios en el transcurso del 2023.