El presidente ruso, Vladimir Putin, prometió este sábado medidas «firmes» contra la «amenaza mortal» planteada por la rebelión armada del grupo paramilitar Wagner y afirmó que no permitirá que se produzca otra «guerra civil» en Rusia.
«No dejaremos que eso vuelva a ocurrir», declaró Putin, tras aludir a la guerra civil que hubo en Rusia después de la Primera Guerra Mundial, durante un discurso dirigido a la nación.
«Cualquier agitación interna es una amenaza mortal para nuestro Estado, nuestra nación. Es un golpe contra Rusia, contra nuestro pueblo. Y nuestras acciones para proteger a nuestra patria de una amenaza así serán firmes», añadió.
Los últimos acontecimientos suponen el desafío más importante al que se ha tenido que enfrentar Putin durante su largo mandato, y la crisis de seguridad más grave ocurrida en Rusia desde que el dirigente llegó al poder, a finales de 1999.
«A lo que nos enfrentamos es exactamente a una traición. Una traición provocada por la ambición desmesurada y los intereses personales» de Prigozhin, agregó, prometiendo un «castigo».
Tras el discurso de Putin, el jefe de Wagner replicó que el presidente ruso está «muy equivocado» al acusar de «traición» a los paramilitares. «Somos patriotas. Nadie planea rendirse a petición del presidente, de los servicios de seguridad o de nadie», sostuvo.
El jefe del grupo paramilitar Wagner, Yevgueni Prigozhin, afirmó este sábado que tomó el cuartel general del ejército ruso en Rostov (sur) sin tener que disparar, y dijo que contaba con el apoyo de la población.
«Entramos en Rostov y, sin un solo disparo, tomamos el edificio del cuartel general», dijo Prigozhin en un mensaje de audio difundido en Telegram.
«¿Por qué nos apoya el país? Porque estamos efectuando una marcha por la justicia», declaró el jefe de Wagner, a quien el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó de «traición».
Prigozhin aseguró que los mercenarios «no tocaron a un solo soldado, no matamos a una sola persona en nuestro camino» y afirmó que sus hombres habían sido atacados con «artillería» y después desde helicópteros».
Prigozhin dijo que sus combatientes habían retirado las minas de fuera del edificio que ocupó el grupo Wagner en Rostov.
Además, aseguró que controla varias instalaciones militares. «Los sitios militares de Rostov están bajo control, incluido el aeródromo», indicó Prigozhin en un video difundido en Telegram.
El presidente de la Cámara Baja, Viacheslav Volidin, instó a la población a respaldar al «presidente Vladimir Putin, comandante en jefe», y su par de la Cámara Alta, Valentina Matvienko, recalcó que la fuerza» de Rusia reside en «la unidad […] y nuestra intolerancia histórica a las traiciones y las provocaciones».
En la misma línea, el patriarca Cirilo, jefe de la Iglesia ortodoxa de Rusia y aliado de Putin, llamó a la «unidad» ante los «intentos de sembrar la discordia».
Los responsables de la ocupación rusa en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk (este) y de Zaporiyia y Jersón (sur) también expresaron este sábado que sus territorios están «con el presidente» Putin.
La fiscalía general rusa abrió una «investigación penal en relación con el intento de organizar un motín armado», anunció por su parte el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
En varios mensajes de audio transmitidos el jueves, el jefe de Wagner había afirmado que unos bombardeos rusos causaron un «gran número de víctimas» entre sus filas.
Las fuerzas de seguridad rusas, el FSB, llamaron a los combatientes de Wagner a detener a su jefe. Un influyente general ruso, Serguéi Surovikin, instó a los milicianos de Wagner a renunciar a su revuelta.
Esta disputa ha puesto de manifiesto las tensiones existentes dentro de las fuerzas movilizadas en el conflicto ucraniano.
«Hay que poner freno a quienes tienen responsabilidad militar en el país», indicó el jefe de Wagner, llamando a los rusos a unirse a sus tropas y a no oponer resistencia.
Jefes de la diplomacia del G7 «intercambiaron puntos de vista» sobre situación en Rusia
Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 conversaron este sábado para «intercambiar puntos de vista sobre la situación en Rusia», donde el jefe de la milicia Wagner se rebeló contra el ejército, anunció el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell.
El responsable no dio detalles del contenido de las conversaciones.
El gobierno alemán confirmó que su ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, acababa de «entrevistarse sobre la situación» con sus homólogos de las potencias del G7.