En mayo la inflación —que refleja el comportamiento de los precios de los productos y servicios en el mercado nacional— mostró signos de aceleramiento, pese a la decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN) de mantener elevado el costo del acceso al córdoba en junio.
En los últimos meses las autoridades del Banco Central de Nicaragua han decidido elevar su tasa de referencia que utilizan en sus distintas operaciones con agentes económicos que necesitan acceder al córdoba, con la idea de desestimular la circulación de la moneda nacional para intentar equilibrar la oferta y demanda.
Distintos economistas han explicado que debido a que el comportamiento de la inflación en Nicaragua no tiene su origen en un desequilibrio en la oferta y demanda, sino a factores externos, relacionados con el aumento de los precios y servicios en los mercados internacionales, la medida del BCN tiene un efecto limitado en el esfuerzo de frenar el ritmo de la inflación.
A nivel internacional los precios de los bienes y productos han cedido, incluido el petróleo cerró en 67.34 dólares para entrega en julio, lejos de los 100 dólares que se encontraba el año pasado, sin embargo, en Nicaragua ese alivio sigue sin sentirse, porque el régimen de Daniel Ortega mantiene los precios de los combustibles congelados, lo que impacta los precios y el costo de la canasta básica.
Y muestra de ello es que la inflación en mayo se elevó 0.59 por ciento, la segunda tasa más alta en los primeros cinco meses del año. Esto ocasionó que la inflación promedio de los últimos 12 meses se ubicara en 9.47 por ciento, bastante similar al 10.61 por ciento observado en igual periodo del año pasado, cuando la tasa inflacionaria en el mundo estaba disparada.
El promedio entre enero y mayo de la inflación fue de 2.73 por ciento, menos que el 4.73 por ciento observado en similar periodo del año pasado, según el informe del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
Los bancos centrales en el mundo han optado por elevar la tasa de interés de sus monedas respectivas, pero a diferencia de la economía nicaragüense, estos tienen control sobre su moneda. En el caso de Nicaragua, la mayoría de los servicios y bienes están dolarizados, mientras los salarios están cordobizados.
Según el Inide, 11 de las 12 divisiones que conforman la canasta del IPC experimentaron aumento de precios en mayo, especialmente los alimentos y bebidas no alcohólicas (0.66 por ciento) y bienes y servicios diversos (1.09 por ciento). También hay alzas en restaurantes y hoteles (0.61 por ciento).
Solo se reportaron bajas de precios en productos que conforman la división de recreación y cultura (-0.49 por ciento).

En la división de los alimentos subieron de precios principalmente las naranjas (15.56 por ciento de encarecimiento), el pollo en pieza (2.64 por ciento) y el queso (3.25 por ciento).
También se reportaron alzas en el desodorante (2.07 por ciento), los seguros de vida (12.65 por ciento) y el shampoo (1.73 por ciento), todos estos pertenecientes a la división de bienes y servicios.
Igualmente se encarecieron los almuerzos servidos (1.57 por ciento), los platos preparados para servirse fuera del hogar (1.41 por ciento) y el pollo asado para llevar (1.82 por ciento).
BCN mantiene tasa elevada
Y aunque la inflación no ha cedido significativamente, el Banco Central de Nicaragua informó la semana pasada que decidió mantener la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en 7 por ciento, una de las tasas más altas de los últimos años.
Igualmente decidió mantener las tasas de las ventanillas de Reportos Monetarios y Depósitos Monetarios (ambas al plazo de 1 día para operaciones monetarias en córdobas sin mantenimiento de valor) en 8.25 por ciento y 5.75 por ciento, respectivamente. Asimismo, mantuvo estable las tasas de interés de operaciones monetarias conexas, como la de ventanilla de Reportos Monetarios en córdobas a 7 días, las tasas de ventanilla de Depósitos Monetarios en córdobas a plazos de 7, 14 y 30 días y las tasas de ventanilla de Depósitos Monetarios en dólares a plazos de 1, 7, 14 y 30 días.
El BCN basó su decisión, según informó, en el comportamiento de la inflación a nivel internacional, que está «dando señales de moderación, aunque permanece en niveles elevados y expuesta a riesgos de mayor persistencia, lo que mantiene a los bancos centrales del mundo en una postura restrictiva de la política monetaria, pero entrando en una fase de moderación o pausa respecto a los aumentos de tasas de interés de referencia».
«Si bien la persistencia de presiones sobre los precios y la solidez del mercado laboral en economías avanzadas continúa presionando el ciclo de alzas en las tasas de interés, los acontecimientos en el sistema bancario en Estados Unidos y en Europa podría endurecer las condiciones crediticias, lo que incidiría en las decisiones de política monetaria. En este contexto financiero global, junto con otros elementos de la coyuntura económica y geopolítica, se espera una desaceleración del crecimiento económico mundial, el que, no obstante, presenta señales de resiliencia en algunas economías», agregó.
En el caso interno, asegura que «la actividad económica mantiene su trayectoria de crecimiento, apoyada en la buena demanda externa por exportaciones, el dinamismo del crédito al sector privado y el crecimiento de otros flujos externos. Así, el desempeño de la actividad económica ha incidido en el mercado laboral, el cual continúa reflejando una baja tasa de desempleo y estabilidad en el empleo formal, con rezago no obstante en la recuperación en la participación laboral».
A finales de abril, el régimen de Daniel Ortega metió tijera a su meta de crecimiento para este año, al tiempo que admitió que los elevados precios internos se prolongarán en lo que resta del año debido a factores externos, publicó el Banco Central de Nicaragua (BCN) en su balance del primer trimestre.
En una actualización el Banco Central estableció en entre 2.5 y 3.5 por ciento el nuevo rango de crecimiento económico, menos que lo esperado en enero cuando pretendían una expansión de entre 3 y 4 por ciento.
En el caso de la inflación, en enero de este año se estimaba en 5 y 6 por ciento, pero luego se ajustó al rango de entre 6 y 7 por ciento.
Pese a ello, el BCN dijo que la inflación en Nicaragua «ha dado señales de moderación, en línea con lo observado a nivel regional y global, a pesar que continúa siendo presionada por factores externos, lo que se refleja principalmente en los precios de los alimentos y servicios conexos. Adicionalmente, la política de subsidios del Gobierno continúa contribuyendo a la mitigación del impacto inflacionario. Bajo este entorno, la política monetaria del BCN ha sido equilibrada, asegurando que el balance monetario sea consistente con la estabilidad de la moneda y el respaldo del tipo de cambio, aumentándose el nivel de reservas internacionales».