Álvaro López tuvo balance perfecto de 18-0 en la temporada del 2012. LA PRENSA/ARCHIVO.

La temporada perfecta de Álvaro López que le costó su continuidad en el beisbol

En aquella ocasión, Álvaro registró 18-0 en 22 aperturas y realmente merecía ganar incluso esos otros cuatro juegos en los que no tuvo decisión

Aun con el difuso balance de 3-9 y 3.82 con el que Álvaro López debutó en 1994, se podía apreciar su clase. No era un lanzador cualquiera. A sus 17 años se subía al box y trabajaba como un veterano, pero el discreto equipo de los Pinoleros no le ofrecía respaldo y no valía mucho su esfuerzo. Iba a perder casi irremediablemente.

Sin embargo, un año después saltó al Bóer como refuerzo y combinando su trabajo en los dos equipos logró acumular 12-10 y 3.20 en 157.2 innings, pero lo mejor llegó durante los playoffs. Junto al veterano relevista matagalpino Benigno Arauz se convirtieron en el dúo más confiable de los Indios campeones ante el San Fernando.

López tenía solo 18 años y en medio de una de las Finales más explosivas de los últimos tiempos, se le vio trabajar con la compostura de un viejo. El San Fernando tenía a Norman Cardoze, Próspero González, Juan Vicente López, Julio Medina y Danilo Sotelo, entre otros y Álvaro no se arrugó, sino que creció frente a aquel reto.

No obstante, su brazo flaqueó y dos años después (1997) estaba fuera del Bóer y comenzó un peregrinaje que lo llevó por los Búfalos, Leones, Chinandega, Matagalpa y de nuevo al Bóer. En 1999 regresó a su mejor forma e hizo la Selección que viajó a Winnipeg, en 2003 fue campeón con los felinos y en 2009 regresó a la tribu.

Ese año (2009) fue curioso porque logró buenas cifras (10-3 y 1.23), pero al año siguiente estaba en Boaco donde logró 6-3 y 2.02, pero la obligación de jugar con el equipo de tu localidad lo trajo de regreso al Bóer en 2011 y tuvo un notable desempeño con 13-6 y 2.00 en 148.1 innings, sin embargo, nadie sospechó lo que venía.

Álvaro tuvo en 2012 la campaña más impresionante para un lanzador nicaragüense en su historia: terminó con marca de 18-0, que es un récord nacional y 1.34 en efectividad, con la cual encabezó la liga. Y no ganó la triple corona a pesar de sus 136 ponches porque Elvin Orozco sumó 148 para su primera corona de “fusilados”.

López se pasó llevando el récord de más victorias consecutivas que era de 16 y que había sido impuesto por Martín Bojorge en 2002. Bojorge a su vez, había dejado el 14-0 de Tony Chévez (1973) y Juan José Espinoza (1979). Así que Álvaro es el dueño de la hilera más grande de triunfos y eso que solo tuvo 22 aperturas.

Álvaro debió haber llegado a 20 victorias. Su primera salida en la temporada fue frente a la Costa Caribe y pese a lanzarle siete ceros, no tuvo decisión en juego que ganó el Bóer 3-0. En su tercer juego, quedó sin decisión ante Rivas pese a trabajar 5.2 innings de dos carreras en uno de sus trabajos “más flojos” en aquella campaña.

El colmo de López, es que tampoco tuvo decisión ante Carazo en su novena apertura pese a lanzar ocho innings de una carrera. Y el último partido sin decisión fue en su antepenúltima salida, cuando lanzó nueve innings de una carrera al Chinandega y dejó el juego 1-1 que al final ganó el Bóer 4-3. Al menos hizo 20 aperturas de calidad.

Quizá lo más curioso es que su pico más alto lo logró en su última temporada. Su brazo se volvió a afectar y no hizo un lanzamiento más, pero al menos se aseguró de dejar bien alta la vara por la cual se medirá el esfuerzo de los lanzadores del futuro en una temporada. La marca de Álvaro es de esos registros que son irrompibles.

López se retiró justo ese año, tras su gran actuación, con lo que redondeó una marca de 120-72 y 3.05 en 1,690.1 innings con 980 ponches. Además tuvo presentaciones memorables con la Selección como cuando le lanzó a República Dominicana en Winnipeg en 1999 o sus 5.2 innings en blanco contra Cuba en Managua en 2012.

López fue de los buenos. Aquel año, después del 18-0 que seguro lo mantendrá en la memoria colectiva a pesar del paso del tiempo, se unió al Oriental de Granada y no pudo trabajar. Se le diagnosticó tendinitis y bursitis y no pudo seguir. Ahora es coach del Bóer y una leyenda del beisbol nacional.

Deportes Álvaro López Indios del Bóer archivo

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