Alberto Jiménez es portador del VIH desde los 16 años y usa sus redes para sensibilizar sobre el tema. Foto tomada de sus redes sociales

La historia de Alberto, el joven que tiene VIH desde los 16 años y usa sus redes sociales para sensibilizar sobre el virus

Actualmente el joven nicaragüense asegura tener una vida plena. Es un portador "indetectable", trabaja y mantiene una relación sexual activa con su pareja que no es portadora del virus

«El hecho de recibir cualquier tipo de diagnóstico te deprime y crea traumas en tu vida», dice Alberto Jiménez, un joven nicaragüense que desde los 16 años vive con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), pero que tuvieron pasar ocho años para que él pudiera aceptar su realidad y tratarse para llevar una vida plena y saludable.

Alberto señala que ser diagnosticado con VIH es tan fatal como ser dictaminado con cáncer, pues lo primero que piensa el paciente es que la enfermedad es sinónimo de muerte. «Recuerdo que (después de los exámenes) me mandaron con la psicóloga y ella directo me dijo ‘usted tiene sida’, incluso ni siquiera me dijo que tenía VIH… Para mí eso fue horroroso, mi autoestima se quebró», comparte.

Para él, aceptar ese dictamen no fue fácil. Venía de una familia de escasos recursos, en la que la madre tenía problemas de alcohol y le daba maltrato. Además, desde los tres años hasta los 12 sufrió abuso sexual. «Fue un colapso emocional (porque) piensas de que la vida se te va», confiesa.

En los siguientes ocho años de su diagnóstico, Alberto se sumergió en las drogas, alcohol, sexo y cayó en depresión, pues su diagnóstico terminó con la poca autoestima que le quedaba y removió esas heridas de su niñez. Su «nuevo estilo de vida» lo llevó a un hospital debido a que, en su estado de negación, no tomaba su tratamiento con el fin de «morir más pronto». Sin embargo, aún desahuciado por los doctores, su vida cambió rotundamente.

Más de tres personas se contagian de VIH al día

En Nicaragua se estima que actualmente nueve mil personas conviven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y 6,800 están en tratamiento antirretroviral; y, aunque el Ministerio de Salud (Minsa) «busca» concienciar a la población sobre este tema, en el país cada día se reportan 3.7 casos de este virus, según el dato trimestral en 2023 de la institución sanitaria.

Las estadísticas nacionales indican que en el 2022 se registraron 1,129 nuevos casos de VIH, un ligero aumento si se compara con las cifras de los dos años anteriores: 938 (2021) y 953 (2020). En los tres primeros meses de este año, se han detectado 340 casos en edades de 15 a 39 años, informó el viceministro del Minsa, Enrique Beteta, en días recientes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH sigue siendo uno de los mayores problemas para la salud pública mundial. «Su transmisión persiste en todos los países, y en algunos de ellos las nuevas infecciones están aumentando, cuando antes estaban en descenso», dijo la OMS.

Una vida plena aun con VIH

Alberto es actualmente un joven de 27 años. Expresa que hoy en día él se siente pleno. Disfruta de un trabajo y de una vida sexual segura con su pareja. A sus 21 años, dice, tuvo un encuentro con Dios que le sanó sus heridas y le reconstruyó su autoestima. A sus 24 años accedió por primera vez al tratamiento médico para el VIH.

«Yo nuca dejo de hablar del poder de Dios en la vida del ser humano, cómo es cuando uno le cree, yo soy una persona gay, la gente lo sabe, pero yo nunca niego el poder de Dios, ni cómo se manifiesta cuando uno se acerca a Él quebrantado. Para mí la principal llave que he tenido para poder abrir esas puertas de mi pasado y poder sacarme de ahí, ha sido el Espíritu Santo y la Biblia. Dios ha sido mi motor, ha sido mi todo cuando no ha habido nadie en mi vida», reflexiona.  

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Aunque entre la sociedad aún existe discriminación hacia los pacientes con VIH, estas personas pueden llevar una vida plena, larga y activa. Si bien no hay cura para esta infección, la OMS destaca que el VIH se puede tratar y prevenir con tratamiento antirretrovírico (TAR), que detiene la multiplicación del virus. Sin embargo, si no se trata tempranamente, el virus puede evolucionar a sida.

«El TAR reduce la cantidad de virus presentes en el organismo, lo cual detiene los síntomas y permite tener una vida plena y saludable«, señala la OMS.

De hecho, Alberto dice que después de tres años de tratamiento él es un paciente «indetectable», es decir, su carga viral es tan baja que no es transmisible del VIH.

«Si usted toma medicamentos para el VIH, y logra y mantiene una carga viral indetectable, no transmitirá el VIH a sus parejas sexuales», informa Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

Usa su voz para sensibilizar sobre el tema

«Me siento emocionado y pleno. Hoy en día puedo decir que tengo esa metamorfosis de la oruga y la mariposa, logré salir de una oruga, salí de ese proceso de dolor y hoy en día la gente puede apreciar los colores de mis alas y deleitarse en ella y poder compartir esas experiencias que hoy Dios me ha permitido vencerlas», reflexiona.

Esa libertad que siente ahora Alberto la comparte en sus redes sociales. A través de estas, él comparte su testimonio y consejos sobre el VIH, buscando sensibilizar a la sociedad sobre el tema y apoyar a aquellos que son portadores del virus. «Entre más hablo (del tema) más fuerte me siento», dice empoderado Alberto.

«Una de las partes que te va a ayudar muchísimo es buscando a un especialista, lo segundo es entender que hay una mala información sobre el VIH y que gracias a la tecnología hay un tratamiento que te facilita vida saludable, y claro, combinado con tu estilo de vida», aconseja el joven.

Tome en cuenta

Debe estar consciente que los factores que aumentan el riesgo de contraer el VIH son:

-Tener relaciones sexuales, anales o vaginales, sin preservativo.
-Padecer otras infecciones de transmisión sexual (ITS), como sífilis, herpes, clamidiasis, gonorrea o vaginosis bacteriana.
-Compartir soluciones de drogas, agujas, jeringuillas u otro material de inyección que estén contaminados.
-Recibir inyecciones, transfusiones o trasplantes de tejidos sin garantías de seguridad, o ser objeto de procedimientos médicos que entrañen cortes o perforaciones con instrumental no esterilizado.
-Pincharse accidentalmente con una aguja, hecho particularmente frecuente en el personal de salud.

Nacionales Ministerio de Salud Nicaragua archivo

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