Julio Moya es uno de los mejores lanzadores en la historia del beisbol nacional. LAPRENSA/ARCHIVO

La historia de cómo Julio Moya estableció su récord de 0.14 de efectividad

En aquel fantástico 1984, Moya logró la triple corona del pitcheo con 12-2 y 0-14, más 95 ponches en 128 innings, en los que solo admitió dos carreras limpias

¿Y de qué vivís ahora? La respuesta de Julio Moya es sorprendente: del 0.14 en efectividad. Y es que, aunque en realidad Moya agrupó cifras espectaculares como una temporada de 21 victorias, cuatro triunfos en un mismo Mundial, nueve blanqueadas en una campaña, tres ganados y un salvamento en una Final y un liderato de efectividad (1.89) en unos Juegos Centroamericano y del Caribe que resultaron prohibidos para los lanzadores, es el famoso 0.14 lo que más lo llena de orgullo y es por lo que es más reconocido.

“Creo que morirán mis nietos y mis bisnietos y ese récord va a seguir”, profetiza Moya, un señor de 67 años que desde hace un buen tiempo batalla con problemas de salud, pero que mantiene intacto el orgullo por la carrera que hilvanó a partir de 1976, pero que lesiones y falta de disciplina la acortaron abruptamente en 1985, a pesar de fallidos intentos por darle continuidad en las temporadas de 1986 y 1987, cuando dobló la página, después que falló incluso un tratamiento que se aplicó en Cuba a su brazo.

Aquel año (1984) Moya logró una triple corona con 12-2 y 0.14 en efectividad, más 95 ponches. En los 128 innings que lanzó, solo permitió dos carreras limpias que le fueron anotadas por el Bóer el 23 de noviembre: base por bolas a Roberto Espino, hit de Calixto Vargas. Un pasbol y avanzan los corredores. Sencillo de Róger Guillén y anotan los dos. Hasta ese momento, las carreras son sucias. Sin embargo, Rafael Obando conecta otro sencillo y Rafael Torres agrega uno más para limpiar las carreras.

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Al final, ganaron los Leones 6-2 aquel juego, pero después de ese momento de fragilidad, Moya respondió con una hilera de 93.1 episodios sin tolerar carrera limpia, en un alarde de dominio que se extendió incluso a la Selección Nacional porque fue el mismo año en el que Julio logró la única victoria nica en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y las cuatro en el Mundial de Cuba, con un plantel que ganó cinco juegos entre todos.

“Hay gente que habla de la bola era muerta y que no viajaba, pero yo siempre he dicho que olvidan que jugábamos con bate de aluminio y si era tan fácil, por qué no hubo más pítcheres con 0.14 de efectividad si todos lanzábamos con la misma pelota”, cuestiona Moya. Desde entonces han pasado 39 años y en realidad, el registro de Moya nunca ha estado en peligro. La mayor amenaza la tuvo un año después (1985) cuando Claudio Ulloa del Frente Sur registró 0.98 y Romualdo Caballero del León, quien en 2003 tuvo 0.94.

Antes de que Moya lograra su 0.14 en 1984, Sergio Lacayo logró ese mismo registro, pero no fue en los Campeonato de Primera División (que iniciaron en 1970), sino en la Liga Interdepartamental en 1969 con el equipo Nicaragua Sugar State y en menos episodios. Sergio tuvo una carrera limpia en 63 innings para 0.1429. Moya tuvo dos limpias en 128 entradas para 0.1406, así que no hay dudas que el derecho de la comarca La Fuente, en el municipio de La Paz Centro, León, es el duelo del récord nacional.

Deportes Julio Moya archivo

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